Vengo a escribir mi experiencia con el nacimiento de mi hijo en la Sanidad Pública Española, experiencia desagradable para cualquier padre que se preocupe un mínimo por su hijo.
Si bien el parto fue todo bien, los problemas llegaron cuando nos bajaron a planta a mi hijo, a mi mujer y a mí junto a ellos. Es repugnante cómo toda una clase médica se presta a los protocolos más aberrantes con los recién nacidos, pediatras sin escrúpulos y sin cerebro que están más pendientes de su nómina que de la salud de los infantes. Habíamos decidido no poner la vacuna contra el virus sincitial respiratorio a mí hijo (que es un anticuerpo creado en laboratorio), vacuna que apenas ha empezado administrarse en una sola Comunidad Autónoma, anteriormente gobernada por un psicópata amigo de narcos. En los ensayos en EEUU se reconoce abiertamente la muerte de varios niños como consecuencia de su administración. La presión por parte de los sanitarios fue brutal, desde llamarnos pertenecientes a grupos antivacunas, hasta sermonearnos como si de niños se tratase y tratarnos de irresponsables, todo con tal de que cedieramos a la presión y pincharamos a nuestro hijo, aún sabiendo los sanitarios que hay bastantes padres que se están negando a administrar ese suero a sus hijos. Todo son bondades, no existen los efectos secundarios para la pediatra que nos sermoneó. Llegando esta pediatra a mandar hacer una extracción de sangre de nuestro hijo de un día a causa de en un momento dado tener apenas 37,5 °C de temperatura nuestro hijo y dispuesta a internarlo con antibiótico vía intravenosa si diera positivo a una “infección”. Sospecho que dicha pediatra lo hizo a despecho para hacernos sufrir al considerarnos unos padres irresponsables. No descarto solicitar la historia clínica, pedir una segunda opinión médica y emprender acciones legales contra esta “doctora”.
Todo esto que narro es el final de un embarazo de continúa presión por parte de médicos para someter a mi mujer a unos protocolos aberrantes, carentes de base científica sólida provenientes de los CDC americanos.
Para terminar procederé a enumerar todo lo que estos matasanos hubieran hecho con mi mujer y mi hijo si no me hubiera opuesto:
Antes de nacer: vacuna contra la tos ferina, vacuna contra el tétanos, vacuna contra el covid, vacuna contra la gripe, chute de antibióticos intravenosos en el parto.
Después de nacer el mismo día: antibióticos en forma de pomada en los ojos, inyección de vitamina k intramuscular, inyección de suero contra el virus sincitial.
Creo que los médicos si se consideran dignos de ese nombre deberían empezar a cuestionarse muchas cosas con su inteligencia y leer menos “estudios científicos”, especialmente si vienen de ese organismo satánico estadounidense llamado CDC.























