¿Qué es lo que convierte a un individuo en un esclavo mental de otros, incapaz de reaccionar, analizar, criticar o decir lo que piensa cuando intuye que puede hacer creer que vaya en contra la corriente o de lo que llama la mayoría o masa social cuerda? Este fenómeno se observa en España, donde un gobierno corrupto, un presidente dictatorial y autocrático, ministros sin miramientos morales y el ejercicio de una política basada no sólo en el engaño, sino en la manipulación para lograr objetivos marcados por las élites, que parecen salidas del infierno, no son razones suficientes para cuestionar si han de seguir siendo las víctimas del abuso estatal y del terrorismo psico-emocional de las instituciones públicas. Ello permite que las medidas se implementen sin problemas, que los niños sean adoctrinados en sexualidad amparada en el sexo no binario, siguiendo la doctrina de Simone Beauvoir, conocida por sus prácticas lesbianas y con menores de edad (alumnos suyos), durante su periodo docente en Francia antes, durante y posteriormente a la segunda guerra mundial y a la invasión nazi de París, que los afectados y muertos por los injertos covidianos por vía intravenosa no osen ni intuir que han sido víctimas de un genocidio o que sus hijos fueron asesinados porque el Estado quiso hacer un experimento, que los ciudadanos paguen sus impuestos asfixiantes de manera regular, sin hacer ruido, para seguir manteniendo una estructura estatal que está en default, en quiebra técnica y que, llegado el momento de las elecciones, los ciudadanos sigan pensando que tal o cual partido les va a salvar la existencia, creyendo, ingenuamente, que echando al partido de turno, en este caso al gobierno de coalición PSOE-Podemos ya está todo resuelto, sin percatarse de que estos colectivos políticos aparecen nombrados en los Protocolos de los sabios de Sion como forma de pantalla de políticas que tienen los mismos objetivos y las mismas víctimas. Es más, el ciudadano se cree a pie juntillas que los gobernantes actúan de buena fe, están preparados para legislar y regir sus destinos, por su experiencia y nivel intelectual y que por algo están dónde están y a ellos les toca implorarles en las urnas, sin que puedan hacer otra cosa que rezarles con el voto cada 4 años.

Este fenómeno, desconcertante y muy extendido, explica, además, porque quienes actúan en contra de nuestros intereses se sienten legitimados para ello y piensan que tienen que proteger a los pobres ciudadanos de las fantasmas de sus delirios ideológicos. No existe en España ningún movimiento social que proteste y tome medidas inteligentes contra estas hordas de padres, no hay acción alternativa cada vez que el sujeto se lamenta de su suerte y, por fin, tras haber sufrido en sus carnes las consecuencias del terrorismo global del Estado, cree que no se puede hacer nada, salvo vivir como se pueda y con lo que quede a mano. Las administraciones, de este modo, roban a manos llenas, retirando a los ciudadanos derechos como el de la libertad de expresión (que queda supeditado a si los nuevos señores feudales se sienten heridos por el escarnio del populus y resultan ser actores de delitos de odio y de desinformación de su mensaje maniqueo), con un futuro incierto, con muchos ataques por venir, muchos de ellos planificados en el BOE los sábados, con nocturnidad  y alevosía y expuestos a los deseos más impulsivos y caprichosos de auténticos psicópatas narcisistas.

Quien cree en el buenismo no es sólo es un ciudadano modélico, sino que se lo toma todo a la ligera. Recientemente en Madrid han pintado un mural con la ceremonia nupcial entre Pedro Sánchez y Yolanda Díaz bajo la bendición de la satánica agenda 2030. El Mural tiene cuatro pisos de alto y es bien visible. Muchas de las personas entrevistadas no pueden decir otra cosa que el mensaje le parece simpático y que no tiene ninguna intencionalidad política, es más nadie se refiere a la citada agenda y consideran que han querido hacer un buen chiste, es decir, que muchos ciudadanos españoles no pillan el mensaje ni aunque se lo pinten con un comic, cuando el país se desangra poco a poco en su camino a la ruina total, incluso los bancos pueden quebrar (El banco Santander ha perdido 20.000 millones de euros de depósitos en tres meses y nadie se percata de que sale humo negro de la economía española, en estado oficial de impago por segunda vez desde el año 1936). Pero, pase lo que pase, no ocurre nada: la democracia sigue funcionando porque los partidos siguen recibiendo sus subvenciones millonarias para vendernos su ideología en papel de regalo y nada nuevo ocurre bajo el sol. El gobierno habla de las bondades de su política, Pedro Sánchez señala como negacionistas a los que evidencian la realidad de que España se hunde como el Titanic, aquel fatídico 14 de abril de 1912, Irene Montero nos sigue vendiendo el cuentazo de la igualdad como meta obligatoria, aunque los varones acaben en prisión por presunción de violentos y maltratadores peligrosos, Chiqui Montero nos cuenta lo bien que van las cuentas del Estado, Yolanda Díaz nos dibuja España como un paraíso donde se hacen cosas chulísimas y así hasta nombrar a todos los ministros. Todo ello mientras quienes osan decir que no es verdad, son fachas, racistas, de derechas y actúan desde el delito de odio del artículo 510. Finalmente, el terror de los ciudadanos españoles ante el hecho de ser denunciados (algo que es cada vez más probable porque el elenco de acciones delictivas alcanzará a sacar el coche con gasolina para ir de compras con los hijos), provoca pavor y los buenísimos deciden que mejor es callarse y no opinar. Después de todo, el gobierno es cosa de sesudos con corbata que elegimos cada cuatro años.

Los sujetos que son víctimas de la pandemia del buenismo se caracterizan por presentar elevados niveles de estrés y ansiedad, tener objetivos que han de ser cubiertos a corto plazo, no poder soportar cambios repentinos en la situación, mantenerse orgullos en sus egos como salvadores y héroes en medio del desastre y, de producirse, el sujeto está completamente fuera de sí, vivir en el marco de una fantasía en la que cree que todo saldrá bien y que los problemas que se plantean han de ser resueltos por toda la ciudadanía, de modo que el mismo individuo se siente en parte responsable y culpable por la situación, viéndose obligado e impulsado a asistir a los amos de sus vidas y no pensar mal de quienes toman por él las decisiones, creer que el individualismo es el santo sanctorum de toda la sabiduría y que el fin de su vida es salvar su trasero y el de las personas que están cerca de él (amigo, padres, hijos, et…). Se amolda, en definitiva, a la ideología que sustenta toda la acción delictiva del Estado, aunque tenga que echar al tacho de la basura sus convicciones, las cuales cree que son anticuadas, siendo mejor que sus hijos decidan, por ejemplo, el cambio de sexo y la hormonación, si así su prole vive en un mundo mejor del que conoció, sometido a represiones religiosas y el tabú permanente. 

¿Hasta qué punto el español de a pie es una muestra de estas actitudes conformistas, autodestructivas, cómodas, orgullosas y sin sentimientos, propias de quienes ya dejaron de tener sangre en las venas? ¿Es la creación de este tipo de sujetos el objetivo de toda la ingeniería de masas puesta en práctica por el Estado español para asegurarse la implosión de una dictadura, donde pensará por nosotros la inteligencia artificial y los seres humanos no tendrán derechos y ya les están acostumbrando sin que se den cuenta, siguiendo los principios de Edward Bernays, sobrino de Freud, cuando en su obra Propaganda, publicada en 1927, nos explicaba con psicopática narrativa, que la manipulación debería de realizarse mediante el engaño total para que las élites siguieran conservando el orden social, el cual se iría a la basura si los ciudadanos intentaban hacer algo a respeto, desafiando a mentes tan perversas? Ello puede explicar porque en España ha calado tanto la agenda 2030, porque hay una inmovilización general, porque nadie osa enfrentarse y decirles a los gobernantes que son unos delincuentes y unos genocidas (la plandemia, por ejemplo…) y explica que las estrategias oficiosas, realizadas en los despachos de la muerte, parecen que tienen éxito.

Cuando Napoleón invadió España en el año 1808 los madrileños se levantaron en armas contra los invasores, cuando España participó en la guerra de Irak, el movimiento Cultura contra la guerra, en el que llegué a ser elegido coordinador de actividades junto a los actores participantes, millones de personas llenaban Madrid y otras ciudades españolas contra esa guerra criminal y, ahora, que nos matan lentamente, en silencio, sin lanzarnos ni un solo misil y nos convierten en una sociedad de esclavos, sólo unos cuantos colectivos como Psicólogos por la verdad, el cual dirijo en la actualidad, protestan y se arriesgan y a ser investigados por el servicio de inteligencia, mientras el resto de la población calla, duerme y espera el final de la pesadilla. Lamentable la reacción de un pueblo que renuncia a ser país y mucho más patria. Falta entonces no sólo valor, sino gallardía y autenticidad en la sangre del toro, convertido en damisela aristocrática.

 

6 Comentarios

  1. Muy buen artículo Angel. Ni más ni menos, este país, mi país, mi patria, ha dejado de serlo, así, de repente, quizás ya empezó todo en el 78, cuando votamos una Constitución buenista que a lo largo de estos más de 40 años, no ha hecho otra cosa que dividirnos y enfrentarnos cada vez más. Volviendo al nefasto 1931 que fue el comienzo de la pesadilla de la que casi 100 años después, aún no hemos conseguido despertar y superar.

  2. El buenismo es conductismo autómata, trabajado arduamente desde los gobiernos y los poderes clandestinos.
    Todo es mentira, absolutamente todo, en más de la mitad de la gente. Y se pudo constatar con el covidianismo.
    Estamos en tiempo de cosecha de lo que se han estado trabajando.

  3. Es es como si en la plaza de toros,en vez de torear al toro…se le hace un psicoanálisis,y una terapia,por qué los tiempos cambian.

  4. Indirectamente se induce al malismo?.

    De donde viene la palabra psicología?,que es psico?,eso ni tiene traducción ni nada,o psiquis,es algo de Grecia?.Psicifactoria?,nos gustaría saber cómo es la experiencia del consumo de alucinógenos en un psicologo-psicologa…seguro que muy interesante o diferente de una persona sin este tipo de conocimientos.

    Lo decimos por qué últimamente,incluso los psicólogos confunden la desclasificación de información científica con el más allá o lo sobrenatural o paranormal,tienen el síndrome de,Iker Jiménez…y vivimos en otra época.

    Como les gustaría a estos profesionales que se les denominase hoy en día, terapeutas?,o son cosas distintas?.

    Pues hay una profesión super discriminada en España,la de clérigo o Parroco.

  5. Paco el enlace que pones es excelente. Esto demuestra si engañaron hace 78 años, ¿ que no podrán hacer ahora.
    Viva la LIBERTAD

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