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Todos los que hablamos la lengua de Cervantes recordamos ese trabalenguas que, evocando la imagen de unos “cielos enladrillados”, servía para ejercitar la buena dicción entre las miríadas de hispanohablantes repartidos por los cinco continentes. 

Se trata, pues, de un ejercicio de pronunciación centrado en la dificultad articulatoria, donde el tema del texto, por absurdo, apenas destaca sino por su hiperbólica referencia espacial. ¿Recuerdan?: “El cielo está enladrillado, quien lo desenladrillará…”. Un juego pueril, en esencia, que provoca la risa a poco que la lengua del declamador tropiece con los alveolos en vez de con los dientes a la hora de pronunciar esas sílabas trabadas que dan nombre al ejercicio.

Ocurre, sin embargo, que en estos tiempos donde comienza a reinar la distopía, el uso de estos juegos de palabras y otros parecidos comienzan a proliferar como algo endémico y definidor de ese nuevo rumbo que está tomando la sociedad; solo que ahora desprovistos de ese áurea infantil y centrados en subvertir las sanas tradiciones y los valores humanos en aras de oscuros intereses.

¿Cómo considerar, si no, el trabalenguas con el que nos han sorprendido en un reciente telediario matinal, donde un locutor –con visos de aprendiz de brujo— nos dice que los cielos, que estaban desozonodados se han vuelto a ozonodar, y que los culpables del desozonodamiento buenos desozonodadores serán?

Absurdo, ¿verdad?, o quizá no tanto. En resumen, la noticia venía a decir que el agujero en la capa de ozono que protege la Tierra de las nocivas radiaciones solares terminará por cerrarse definitivamente en el año 2040, gracias a la correcta intervención de todos nosotros que, al parecer –según relato del propio locutor—, ya no usamos laca para el pelo ni compramos frigoríficos; es decir, productos que contienen clorofluorocarbonados.

El presentador no escatima en el empleo de un tono triunfalista con ínfulas paternales: “¡Esto salva vidas!, pues evita la dañina radiación solar”. Como podrán imaginarse, resulta muy difícil sustraerse al tono irónico que suscita el comentario. ¿De verdad que un bote de laca y una nevera pueden llevarnos al Apocalipsis? No de otro modo, ¿cómo no imaginar a todas aquellas señoras empuñando sus botes de laca como si fuera un arma de destrucción masiva?

Hasta aquí, todo lo dicho podría pasar por algo anecdótico – rayando en el descaro y en la tomadura de pelo—, propio del embaucamiento al que nos tienen acostumbrados desde los canales oficialistas. Sin embargo, el hierofante matinal, en el ejercicio del (ab)uso de la palabra, y aprovechando ese recién creado estado de triunfalismo sobre el agorero destino que nos aguardaba tras el fabuloso agujero, se dirige a sus televidentes para señalar a la nueva causa de asombro sobre la que deberemos centrar ahora nuestros miedos: el cambio climático. ¡Y todo por arte de birlibirloque!

De este modo, el conjuro televisivo, que había sido abierto entonando su particular abracadabra: “clorofluorocarbonados”, penetra finalmente en la psique del auditorio al objeto de manipular su opinión y redirigir su conducta. Continúa el oficiante: “Hemos vencido a la primera gran catástrofe que se cernía sobre el mundo (la recuperación de la capa de ozono), ahora nos toca hacer lo propio con la segunda, el cambio climático”.

En efecto, parece que el distópico juego de palabras comenzaba a asomar a través del discurso del locutor, pues si acababa de reportar la noticia de que “el cielo volvía a enladrillarse”, esto es, a regenerarse la capa de ozono, a renglón seguido nos decía que el manido cambio climático lo “desenladrillará”.

Nos conmina, pues, el vendehúmos desde su negro altar de las ondas, a seguir las directrices de esa funesta Agenda 2030 en lo relativo a hacernos creer que somos los culpables directos de la ruina y la destrucción climática de nuestro propio planeta. Un nuevo pecado que debemos espiar –en ausencia del original, ya defenestrado y pasado de moda en Occidente— a mayor gloria de esos nuevos-viejos ídolos cornúpetas que asoman su barba de chivo por cualquier esquina de nuestras calles.

Distopías aparte, absurdos televisivos, chanzas y romances de ciego, la ceremonia oficiada por esa caricatura de periodista desde la siniestra “caja tonta” nos deja una inquietante sensación: la idea de que las élites que nos gobiernan en la sombra quieren hacernos creer que nuestros cielos están puros y limpios como la patena. 

Es decir, una vez más, se trata de una cortina de humo para ocultar, precisamente, lo contrario: nunca nuestros cielos se hallaron tan impuros y contaminados como lo están hoy en día. Y no por causa de la laca que utilizaba nuestra abuela –cuyo bote podría haber sido adquirido en el mercado de Wuhan—, sino por unos aerosoles mucho mayores que, confundidos entre miles de envases de aluminio con alas que surcan nuestros cielos, nos rocían de continuo sin ningún tipo de remordimiento ni la más mínima afectación. ¿Alguien dijo chemtrails o geoingeniería? Convendrán conmigo que se trata de un asunto harto espinoso.

Supongo que ustedes no habrán caído en la ilusión conspiratoria de pensar que esas estelas que dejan los aviones, no ya en medio de los campos –que tampoco—, sino en el centro justo de nuestras ciudades y poblaciones (cuya legislación municipal suele impedir el sobrevuelo de aeronaves), pudieran ser algo más que la condensación de los vapores emanados de los motores a reacción. Porque el “bulo” de las sustancias químicas y metales esparcidos sobre nuestras cabezas no es más que eso. ¿No les parece? Que si interviene en la radiación solar, que si modifica el clima, que si interviene en procesos psicológicos del individuo, que si produce esterilidad, que si los metales que contienen interaccionan, al ser respirados, con las ondas electromagnéticas procedentes de la red de telefonía 5G, etcétera, son solo leyendas urbanas.

En fin, sería cuestión de preguntarle al hierofante de la tele que opina al respecto. Quién sabe, a lo mejor nos sorprende y se atreve a revelarnos el final del trabalenguas: “…el buen desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será”.

 

11 Comentarios

  1. Pues menudo cabreo tengo hoy a propósito de los hijos de la gran puta que pilotan lo aviones y de los miserables hijos de la gran puta aue lo autorizan y consienten.

    Hoy han fumigado como no si no hubiera un mañana, una bestialidad como nunca habia visto. No es que jayan cubierto el cielo a destajo, no es que las sustancias llegaban a ras de suelo creando una niebla a pie de calle y seguias viendo tres o cuatro aviones en el cielo funigando en todas direcciones.

    Las tres veces que se me ha ocurrido abrir la ventana un segundo para comprobar como se percibia el puñero tóxico sido suficiente en ese segundo para sentir un picor en la garganta.

    Ha sido bestial, debian jaber comenzado la fumigación de madrugada porque a las diez de la mañana ya estaba el cielo completamente cubierto y las estelas unidas, a pesar de eso han seguido fumigando hasta las tres de la tarde.

    Ni me he molestado en filmarlo, pero al idiota de le pique la garganta y vaya a un hospital en lugar de a un juzgado a deninciar el crimen merece incluso vacunarse y que oe rematen en tierra.

    Si alguien desea elinat el picor o dolor de garganta producido por las fumigaciones le recomiendo chupar un diente de ajo como si fuera un caramelo durante dies o quince minutos un par de veces al dia.

    No es broma, funciona, el ajo es el mejor antibiótico natural.

    Hijos de la gran puta,

    A mi y mi también me han venido ultimamente los trabalenguas infantiles a la cabeza.

    El cielo esta fumigado, ¿Quién será el hijo de puta?, me cago en su puta madre y en las mortales vacunas.

    No es un trabalenguas, pero sirve para educar a los niños.

  2. Las estelas de los aviones formadas por moléculas de vapor de agua ionizadas, tienen una longitud de unos trescientos metros (tras la cola de la aeronave) y se disipan de forma inocua en unos treinta segundos. Lo OTRO (las estelas químicas) es obviamente “otra cosa” y no precisamente inocua.
    No hay mayor ciego que el que no quiere ver y saber.
    Hispanos, Resistencia.

    • Lo de hoy no ja sido broma, ha sido bestial, los aviones volaban de tres en tres haciendo eses y las sustancias fumigadas han llegado a crear, aparte de la capa blanca que cubre el cielo una vez dispersas y unidas las estelas, una densa niebla a ras de tierras que producia picor de garganta.

      Sera el virus de china que ha venido en avión.

  3. Todos los dias a todas horas estan plagando El Cielo de Toxicos, Nanopolvo de Al e hilillos de Grafeno principalmente, aunque tambien esparcen todo tipo de venenos sean quimicos o biologicos,

    El Objetivo esta claro, el primero y fundamental es DESPOBLACION, luego vendria la SEQUIA para menguar en cantidad y calidad las cosechas,

    Vivimos en un Mundo despiadado gobernado en la sombra por lo peor de lo peor y con una clase politica vendida al Diablo.esto debe de ser recordado,

    Lo mas desmotivante quizas es ver que desde EL Marido de Leticia hasta el ultimo mono del SEPRONA pasando por todas las Instituciones son complices bien por omision o por dejacion de funciones o lo que sea de este GENOCIDIO a Camara lenta.

  4. Actualmente los boletines e informaciones meteorológicas de los medios de comunicación son lo que antes era “El Caso”, un periódico de crímenes y catástrofes. Aquello lo hacían Periodistas, pero lo de ahora lo hacen idiotas.

    • Hoy ha n dicho que estaban vaciando los pantanos porque se esperan nevadas, no tienen nombre.

      Yo tengo cinco pantanos importantes en cincuenta kilómetros a la redonda y desde hace un mes me dice la gente que pasa por ellos que los estaban vaciando y cobrando la electricidad a precio de gas.
      Hoy los molinos estaban todos parados.

  5. No sois más tontos porqué no ensayáis.
    Os sugiero que os envolváis en papel de aluminio, dejéis de respirar y pongáis una mascailla en la cara y una escobilla en el culo: así no correréis peligro con nada que las perversas aeronaves dispersen en los cielos…
    😀

  6. El cielo está estelado químicamente…

    Podría ser que los aviones que fumigan salgan de Madrid del aeropuerto privado del guardaespaldas de Felipe González.

    Este verano nos picaron mosquitos modificados genéticamente por B.Gates,los dejan en cajas cerca de los ríos…su picadura es incurable,llevamos cuatro meses con cremas,el médico dice que una reacción alérgica…claro de un hongo en la saliva de estos mosquitos patentados por Gates,alguien sabe como curar esto?.

    Las estelas químicas son para acentuar los efectos de la vacuna,para cambiar el clima…y para evenenar las zonas de cultivos,que junto a la matanza de animales de granja acentúan la falta de alimentos.

    Primero la culpa fue del cha cha cha,después del COVID,después del cambio climático,después de la guerra de Ucrania y ahora de la falta de alimentos y por eso suben los precios…pero culpa de Sánchez?…eso jamás según las televisiones.

    Desde que entró el gobierno social comunista vivimos peor que nunca y camino a un régimen chavista venezolano.

    Mientras tanto los del foro de,Davos piden pilotos de avión sin vacunar!…para su próxima reunión,por si alguno vacunado le da un ictus y se estrellan (ojalá).

    También hay falta de medicinas en las farmacias,de todo tipo y si las pides por internet,los prospectos vienen en inglés!,suponemos que también se trata de eso,de terminar hasta con el idioma español.

    • Están poniendo en marcha el desabastecimiento general que asfixie al sistema que simularon en su Ciber Polygon

  7. Lo de esta semana ya no es solo por el tema de la fumigacion de sustancias toxicas en si mismo sino que estan dibujando pentaculos en el cielo con las estelas.
    Ya lo he visto 3 veces. ¿Que nos querran decir los tarados con estos dibujitos?

  8. Lo hacen porque saben que somos ignorantes, estúpidos, gregarios, crédulos y nos gobiernan corruptos que nos traicionan por veinte denarios

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