aborto

Sostenía don Claudio Sánchez Albornoz que Castilla era un islote de hombres libres en la servidumbre feudal. El escándalo fabricado ad hoc con el pretexto de una medida del gobierno castellano leonés acerca del aborto y del estado actual de esta cuestión sirve también para comprobar el desastroso estado moral y de incomprensión geoestratégica en el que hoy chapotea el Reino filipino.

Todos a una contra el vicepresidente promotor de la medida perteneciente al disidente VOX. Sí, la feroz dictadura de Fuenteovejuna formada por podemitas, sumar menos restar, píos racistas trabucaires vascos de pura raza vasca, golpistas catalanes trincones, socialistas me lo llevo, fulanillas fijas discontinuas en busca de antro donde mejor acomodarse y, por supuesto, las tartufescas hordas davofrailunas de Feijoo. Sí, todos a una en el ámbito político del globalismo al mando o con ganas de heredar el aprecio de los amos. Al parecer, Feijoo habría dado luz verde para romper el gobierno de coalición y disolver la asamblea castellana si se vieran afectados sus intereses electorales.

Y ahora el siempre heroico jefe del gobierno de Su Majestad amenaza también con un 155, como si los castellanos fuesen más peligrosos que sus socios golpistas catalanes. Bochornosa, aunque no demasiado sorprendente, salvo por lo exagerado, la actitud del falsario y su abigarrada tropilla ministerial de menesterosos intelectuales y morales.

En efecto, de todas las calamidades de la izquierda española, el desprecio a la vida y el asesinato masivo de bebés en los vientres maternos quizá sean las peores, más incluso que la corrupción, la destrucción de la escasa democracia, el saqueo fiscal del humillado súbdito borbónico o la lamentable comandita gubernamental con los partidos más corruptos o indeseables llenos de odio a España.

También en el ámbito de los media. Pero no solo el propio de “las repugnantes zurdas españolas”, como las calificaba don Antonio Machado, sino también en los de la pretendida derecha con su disimulado rol de “imaginaria de igual servicio”. Este escándalo nos ha permitido comprobar, junto a otros anteriores como el de las vacunas o el del cambio del clima climático climatizable o demás instrumentos de la plutocracia globalista, a qué verdaderos amos e intereses sirven muchas de las estrellas mediáticas pretendidamente defensoras del pensamiento y sensibilidad liberal o patriótico.

Incluso desde el aspecto científico del problema. En efecto, el tinglado del aborto se basa en que la mujer crea que lo que lleva en su vientre es una especie de tumor, un grano indeseable o molesto que forma parte de su propio cuerpo y que se puede eliminar sin más consecuencias, como en una operación de apendicitis, si se saca una muela o se realiza una liposucción. Es decir, un tejido más o menos deforme o inconveniente formado con su propio ADN pero no todo un ser vivo con identidad propia, distinto tanto en ADN, como en género, o características o posibilidades vitales y biológicas propias. Otro ser diferente de ella.

Es por eso que cuando pueden comprobar la verdadera entidad de lo que crece en su matriz como, por ejemplo, escuchando el latido del corazón del feto, suelen sentir una gran conmoción capaz de modificar su comprensión de la naturaleza del embarazo e incluso su decisión de abortar o no; que en la medida que afecta a un tercero inocente es discutible poder calificar de un “derecho”. En otros países cercanos, el aborto también es una opción permitida y facilitada por los servicios médicos, pero además suelen estar arbitradas políticas de estímulo a la natalidad, con ciertas facilidades laborales o ayudas para las mujeres que decidan terminar su embarazo y dar a luz.

Y todo esto cuando se habla de la España vaciada, de la crisis demográfica, que no sería tanta si no se sacrificasen cien mil criaturas anuales al Moloch globalista para hacer hueco a las invasiones programadas.

Quizá, a algunos, el asunto les sirva para comprender mejor lo que da de sí el PP de Feijoo, ese más de lo mismo que se disfraza de alternativa cuando solo es alternancia turnista, a mayor granjería globalista.

El resultado es desolador. A la hora de la verdad, cuando surge una cuestión sobre la que por su importancia sería preciso definirse, gran parte de los fabricantes de opinión de la pretendida derecha muestran que han aceptado por incompetencia, cinismo o cobardía los supuestos del neomarxismo cultural, o del satanismo, por emplear términos históricos más clásicos.

El caso es que Feijoo debe hacer méritos en la pasarela globalista y mostrar a los amos, dueños de la maquinita de los votos, que es tipo de fiar, el perfecto imaginaria de igual servicio que el falsario. Y para lograr eso, ¿qué importan cien mil fetos muertos, más o menos?

Pues sí, sí que importan. Cuestiones morales aparte, muchas cosas aberrantes que suceden se ven más claras o se entienden mejor cuando se contemplan con visión geoestratégica, en perspectiva histórica mundial y no solo española.

A nivel mundial, el abortismo es un negocio que mueve millones y millones de dólares. Pero aún hay más. Dentro de su plan de desmantelamiento del sistema, de la civilización en que hemos vivido hasta ahora, con instrumentos tales como las pandemias artificiales, las falsas primaveras y subversiones, los conflictos bélicos, las vacunas, la crisis energética artificial, la mohatra climática, la desindustrialización de Occidente, el sabotaje del sector agrario, los fraudes electorales, el indigenismo, el feminismo, la promoción LGTBI o la pederastia, los plutócratas globalistas de la élite están intentando apropiarse de los derechos y bienes de la parte de la población que se suele llamar clase media, a través de varias vías diferentes y una de ellas a medio plazo es ¡el retroceso demográfico y la extinción!

 

2 Comentarios

  1. El problema político deriva en problema social o viceversa, no sabría decir. Los canallas se han llevado el gato al agua y son los que dictan las normas y te colocan en el bien o en el mal.
    En un pueblo de canallas o en una familia de canallas, si defiendes la verdad y la razón, eres verdaderamente libre, vives tú vida y dejas vivir, no dudes que estarás demonizado y serás estigmatizado por los miserables canallas de la infame mayoría, aunque hayas hecho por ellos lo más grande. Por desgracia es asi, esta es la sociedad que hemos construido.

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