Uno de los principales problemas que tienen, actualmente, los médicos y sanitarios españoles es que, como se les debe haber acabado el sobresueldo que tenían con las inoculaciones, quieren recuperarlo de forma inmediata.

Olvídense del exceso de trabajo del que tanto hablan, olvídense de tener más tiempo para sus pacientes, ya han demostrado -y demuestran- lo poco que les importan, estos quieren seguir con sus prebendas y todo lo demás les da igual.

Si todas estas protestas se hubieran producido hace años, cuando nos tenían engañados, podríamos haber llegado a pensar que eran legítimas, pero viendo su comportamiento a lo largo de la farsemia y viendo el de ahora, que siguen sin denunciar los daños provocados por las inoculaciones, como poco podemos pensar de ellos que son unos egoístas, eso como poco, y sus reivindicaciones laborales, también como poco, nos dan absolutamente igual.

Pero claro, hablar de ellos como si fueran los salvadores del mundo y sufridos profesionales sigue siendo políticamente correcto, ante el evidente despiste de la gente. Y hoy Dani Mateo, uno de los palmeros mediáticos del sistema, ha tirado de uno de esos cuentos habituales para dar pena a la gente, como el del taxista marroquí de los atentados de Barcelona, y ha salido en defensa y apoyo de los “sufridos sanitarios”.

Lo único que nos preguntamos es como es posible que su médico, tan ocupada como estaba, tuviera tiempo para explicarle tantas cosas con lo sumamente estresada de trabajo que decía estar. A lo mejor, si no hubieran inoculado a tanta gente a cambio de suculentos ingresos, ahora estarían con menos saturación de trabajo y con la conciencia, si aún la tienen, más tranquila.

 

5 Comentarios

  1. Charlaron largo y tendido sobre los poblemas de la salus,mientras le hacian una colonoscopia.

  2. Es vergonzoso..Hace años tenían las consultas repletas, y sí que trabajaban a destajo..Ahora la mitad de su trabajo es llamar por teléfono para darte una receta..!

  3. He perdido totalmente la confianza que tenía cuando entraba en un hospital. Los inyectables me hacen saltar todas las alarmas porque estos contraproducentes protocolos los han convertido en peones de las genocidas farmacéuticas a través de su esclavizada OMS. Es una una cuestión de lucha a muerte por la supervivencia personal .

  4. El sistema sanitario español está en quiebra, ya queda poco de lo fue en otros tiempos, hay médicos que llevan tres años sin ver a un paciente en vivo, una vergüenza.

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