Hace muy pocos días acudí, con el entusiasmo de un niño, a la exposición que  sobre Tintín se muestra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Entre sus salas, me venían a la memoria, los recuerdos de mi niñez, aquel tiempo en el que vivía en Barcelona. En aquellos años, mi madre, por despiste, me compraba en la papelería de la Plaza de Artos, los libros de Tintín (Editorial Juventud) editados en catalán. Ella no se fijaba en que lengua estaban impresos los álbumes que me compraba, y como en el Colegio Padre Mañanet dábamos clases de catalán, leer en español o en catalán, me era indiferente (aun no había muerto Franco y se editaba en catalán). De este modo tan sencillo, me aficione a Tintín, y con la ayuda de mi padre, de un gran esfuerzo y de hermosas amistades, me convertí en un “tintinologo”.

Pero volvamos a Madrid, noviembre del año 2022.

Como decía, no podía perderme esta exposición única que se puede visitar en Madrid. Hergé y Tintin nunca defraudan, y evidentemente no me defraudaron del todo. En la citada muestra, llamada “Herge: The Exhibitión”, instalada en colaboración con el Museé Hergé de Bruselas, se hace un pequeño resumen de la obra de Hergé, como artista y publicista, exponiéndose pinturas de Hergé inspiradas en Modigliani, Klee y Miró, realizadas en su juventud.

Para un forofo de Tintín, ver los dibujos originales, bocetos, clips de películas, modelos y obras de arte originales de Hergé, es una autentica delicia. Lo más chocante para el espectador, es apreciar que por Tíntín y sus amigos no pasa el tiempo (aun teniendo más de 90 años), al contrario de lo que sucede con sus lectores. Para todos, el tiempo pasa inexorablemente, pero leer de nuevo cada una de las aventuras, hace que la mente se traslade al mismo día en que el libro se leyó por primera vez, rejuveneciéndose nuestro interior.

Si hacemos un recorrido por cada una de las salas de la exposición, encontraremos un espectacular “collage” con la portada de los libros de Tintín, impresos en muchísimos idiomas (se tradujo a mas de 250 lenguas) y al final de la primera parte de la exposición, encontraremos una enorme maqueta del Castillo de Moulinsart (el del Capitán Haddock), que merece la pena pararse a contemplar.

Ante tal revolución interior que me produjo la visita a la exposición, no pude más que organizar, en diciembre de 2022, un viaje a Flandes, con parada en Bruselas. Allí pude  contemplar los museos, las exposiciones y las tiendas que sobre Tintín existen en la cuidad de los comics. En la ciudad de Tintín, fue todo aun más hermoso: libros traducidos a todos los idiomas, figuras, maquetas increíbles, camisetas y todo lo que un experto en marketing pueda imaginar sobre Tintín y sus amigos. Pero fuera de eso, había un velo que ocultaba la verdad sobre Tintín y su creador Hergé. A parte del merchandising, aquello carecía del espíritu que han transmitido los protagonistas y el artista.

Comentar la exposición y mi viaje a la tierra de Tintín, no era el objeto de este trabajo, sino que lo que he pretendido, es hacer una crónica, alternativa a la oficial, sobre el origen de nuestro héroe, Tintín y la biografía de Hergé.

En la calculada y estudiada biografía de Hergé, que se puede leer sobre la vida de Georges Prosper Remi, tanto en la exposición de Madrid, como en los museos, las tiendas y exposiciones a las que acudí en Bélgica, se hace un exiguo recorrido por su vida, saltando el cronómetro desde 1940 a 1947, sin que nos enteremos que sucedió durante ese periodo de tiempo. Se oculta la actividad de Hergé como periodista y reportero y las relaciones de Georges Prosper Remi, con otros personajes contemporáneos.

Pero hagamos la contra crónica de todo lo que oficialmente se puede saber de Hergé y de Tintín. 

Nuestro artista y creador, nació en Bruselas en fecha de 3 de junio de 1907, y en los textos “oficiales”, no he encontrado mención alguna a que Georges Prosper Remi, comenzó a dibujar y escribir historias siendo un niño, sobre todo, al incorporarse  a la Federación de los Boy-Scout Católicos da Bélgica. Con esta organización, comenzó a viajar, guardando en su memoria, los datos y paisajes, que posteriormente utilizaría en cada página de sus libros.

Se oculta al visitante, que la vida laboral del autor de Tintín comenzó  a los veinte años. A esa edad, George Remí, recomendado por unos antiguos amigos de los Boy-Scout, acudió a la casa del abad católico, Norbert Wallez para pedirle empleo. Este personaje, era director del periódico, “Le Siècle”, que en esa época, era el segundo periódico más importante, en tirada diaria, de Bélgica. 

Tras la entrevista de trabajo, y habiéndole caído muy bien al abad, el joven Georges Remi, fue contratado como dibujante, ya que como reportero, parece que no era el mejor candidato. Comenzó a trabajar en el periódico como ilustrador de textos, y ante el éxito de su trabajo, pocos meses después, ya  cubría como responsable, diversas aéreas del periódico. Se convirtió en mano derecha del abad, director del periódico y comenzó a trabajar, también de fotógrafo. 

Pero su éxito como ayudante del director del periódico no terminó ahí. Tras diversos estudios sobre como aumentar los lectores, se decidió desde la dirección, la edición de un suplemento juvenil, que dirigiría George Remi, el cual contaba con sólo 21 años de edad. Como resultado de esta empresa, en 1928, vio la luz el suplemento del periódico que se llamó Le Petit Vingtième, que saldría todos los jueves.

Poco tiempo después, George Remí comenzó a escribir las historietas que saldrían en el suplemento, con un éxito absoluto entre el público.

En ese época, conoció a Lèon Degrelle, un joven reportero que comenzó a trabajar en “Le Siècle” y entre los dos, trabaron una gran amistad, dado que los ambos tenían la misma edad. El joven Degrelle había nacido en Bouillon, el 15 de junio de 1906. 

Degrelle fue destinado como corresponsal en Méjico y allí conoció el trepidante mundo del comic norteamericano. Inmediatamente, en uno de sus viajes a Bruselas,  el joven León Degrelle sugirió a su amigo Remí, un nuevo formato para el Petit Vingtième, basado en las historietas de los periódicos de Norteamérica.

Ante este nuevo reto y con el nuevo diseño del semanario juvenil, George Remi decidió comenzar a dibujar bajo el seudónimo de HERGË. Este seudónimo, viene de sus propias iníciales (erre-gê), pero invertidas. La decisión le cambiaría su vida: En ese momento nacía un artista. 

Su primera viñeta como Hergé, consistió en la creación de un personaje que tendría fama mundial: Tintín viajando a bordo del buque Rio Panuco camino a Méjico, acompañado de un perro, que llamaría Milú. 

Hemos de decir, que la nueva presentación de las aventuras de Tintín, fue por sugerencia de su íntimo amigo y reportero del periódico Le Soir, León Degrelle, el cual estaba destinado en Méjico, y allí ejercía como periodista.

El propio Degrelle afirmó que “había auxiliado a Hergé a hacer de Tintín un personaje que, con el tiempo, que llevaría a través del planeta los pantalones de golf tomados desde su vestuario y del mechón colorido de su caja craniana, lo que no sería sino un incidente maravilloso en su existencia, una flor cosechada en las pampas de una vida tumultuosa. ”

De hecho, unas fotos que me mostró León Degrelle, cuando era niño, no hacían más que mostrar a León, como la viva representación de Tintín. Degrelle de pequeño, en esas fotos de las que hablo, llevaba el mismo mechón que Tintín, con el mismo modelo de botas que utiliza Tintín en las primeras viñetas y los pantalones bombachos de golf. A su vez, recordemos, que la profesión de Degrelle, cuando conoce a Hergé, era la de reportero, al igual que Tintín. 

Hasta el perro, Milú, como personaje, nació de una casualidad. Estaban Herge y Degrelle, mirando fotos de la Primera Guerra Mundial, en la redacción del periódico, cuando se encontraron con una instantánea, en la que aparecía un grupo de soldados, con un perro pequeño y blanco. Pero la mayor anécdota de esta historia, es que uno de los soldados de la fotografía, era Adolf Hitler a los dieciocho años, con un bigote largo y ancho. 

Hergé decidió que este perrillo blanco, representaría a su personaje Milú.

Sobre el origen de Milú, en una entrevista, unos periodistas le preguntaron a Hergé y el dibujante respondió al interlocutor: “¿Milú? Ni recuerdo de dónde salió.

Pero volviendo al proyecto del suplemento juvenil del periódico, y tras explicarle Hergé  al abad Norbert Wallez, director del periódico, lo que se proponían a hacer, a este le encantó el nacimiento del nuevo héroe del comic europeo, Tintín. 

A los pocos meses del lanzamiento de las aventuras de Tintín, se multiplico por seis la edición del suplemento juvenil Petit Vingtième y del periódico “Le Siècle”.

En 1931, Degrelle, publicó un libro titulado Histoire de la Guerre Scolaire (Historia de la Escuela de Guerra), que fue ilustrado por Hergé, ya famoso como dibujante, aportando cinco imágenes relativas a hechos descritos por el autor en el libro. 

El 21 de junio de 1932, Hergé se casó a los 25 años, con una compañera de trabajo Germaine Kieckens, secretaria del abad Wallez con la que nunca tuvo hijos. La pareja, junto con Degrelle y otro empleado del periódico, el caricaturista Paul Jamin, formarían un equipo cohesionado en las ideas y las afinidades que duraría años, con una fuerte amistad que se mantuvo durante sus vidas.

Los duros años previos a la II Guerra Mundial, influyeron en el pensamiento político e ideológico de Hergé. El nunca ocultó su militancia rexista y su catolicismo, en su obra, y mucho menos después de la edición de Tintín en el País de los Soviets en 1929, trece años antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en el que los enemigos de Tintín son capitalistas occidentales  y milicianos comunistas. 

Durante la II Guerra Mundial y tras la ocupación de Bruselas por el ejército alemán, Hergé continuó trabajando en el periódico, que estuvo controlado y dirigido por las fuerzas de ocupación, mientras Tintín crecía y desarrollaba sus aventuras en una Europa en Guerra y en una Bélgica ocupada por los alemanes.

En ese tiempo se editó el libro, La Estrella Misteriosa. En esa aventura, el enemigo  de Tintín es un judío llamado Blumenstein, que financia la expedición polar norteamericana, la cual compite contra la expedición de Tintín, para llegar antes al aerolito. Tras esta obra, la prensa belga, ataco a Hergé, tratando de antisemita. 

Haber trabajado en el periódico que era el órgano de expresión y noticias de los ocupantes de Bélgica, hizo que al terminar la guerra en Bélgica, Hergé fuera censurado, se le prohibió editar libros y desarrollar su trabajo como dibujante y se le persiguió como artista, buscando su destrucción como persona.

Se le encarcelo por colaboracionista con los nazis, por las nuevas autoridades belgas, ahora títeres de Inglaterra y de EEUU. 

Como ejemplo de la censura a la que fue sometido Hergé, también sobre las obras ya publicadas, vale hacer notar el cambio de color de un enemigo de Tintín, de raza negra, convertido en blanco. Hergé se convirtió en racista para la prensa liberal y se le obligó a suprimir las referencias al terrorismo sionista en Palestina. Hubo un cambio masivo de sus libros, suprimiéndose viñetas y el texto de las que quedaban sin censurar. 

En Bélgica, tras la derrota de Alemania, cualquier persona que hubiera tenido una mínima relación con los derrotados y su ideología, fue detenido y encarcelado. Hergé fue liberado de la prisión en 1944, a causa de una anécdota que vale la pena recordar. 

En el juicio sumario en el cual estaba inculpado Hergé por el delito de ser colaboracionista con los nazis, el juez que le interrogaba sobre sus actividades, ahora ilegales, y entre otras cuestiones le preguntó:

-¿Eres tú el autor de Tintín?

– Sí – respondió.

– ¿Durante la guerra hizo nada más que dibujos?

– Sí – respondió Hergé.

– ¡Entonces no voy a condenar a quien tanto divirtió a mis hijos!

Hergé, fue indultado, pero fue humillado por los nuevos libertadores. Hubo de aceptar la censura y adaptación de sus obras y el cambio obligado del mismo Tintín, para el futuro. Hubo de comprometerse a cambiar la ideología noble y desinteresada del personaje, luchador contra el liberalismo, el mal, el vicio y cualquier tipo de esclavitud humana. Pero lo que no pudieron hacer, fue reprimir al artista que ya era leído en todo el mundo, sin una justificación fundamentada.

Su obra como dibujante, era autobiográfica y no hizo más que plasmar la situación histórica en la que vivían y sufrían los europeos en la guerra. Todos y cada uno de los acontecimientos que sucedían día a día, influenciaron en Hergé y en Tintín.

Hergé, prácticamente, nunca viajo fuera de Bélgica. Tintín era quién le hacía recorrer el mundo, mientras Hergé desde su silla de dibujante, recorría el mundo, como un Julio Verne, de la Tierra a la Luna, pasando por todos los continentes.

En fecha de  6 de septiembre de 1946, un editor y miembro de la resistencia contra los nazis, llamado Raymond Leblanc, contactó con Hergé para proponerle crear una nueva plataforma de lanzamiento de Tintín y Milu, alejada del periódico, ahora maldito, Le Soir. Lebanc le proporcionó a Hergé, contactos y  apoyo financiero para lanzar la revista Tintín. Con la ayuda de Leblanc, Hergé obtuvo que obtener el “certificado de civismo”, con el que las autoridades belgas le permitían volver a dibjujar y hacer publicaciones.

Ahora Tintín, volvía del exilio con una nueva cara y bajo otra cobertura depurada de sospechas post bélicas e ideológicas. Raymond Leblanc le dio a Hergé la patente de corso, para que se olvidaran de su pasado, al estar unido a un luchador de la izquierda resistente contra los nazis. Ediciones du Lombard, propiedad de Leblanc, fue la editora de la nueva revista Tintín.

La tirada de la revista Tintín, llegó hasta 100.000 ejemplares con un éxito sin igual, para ser editada en plena posguerra. Hergé recobró su reputación como artista, convirtiendo a Tintín en un personaje que superó su adolescencia como heror del comic, apareciendo ante toda la sociedad europea, en anuncios, programas, reclamos publicitarios y películas. Tintín se convirtió en un personaje de fama mundial.

Se fundan los Estudios Hergé y el artista se independiza, una ves limpia su amigen ante la nueva sociedad belga, nacida del fin de la guerra.

Tras esta cruda y dura etapa de su vida y obra, a la edad de 53 años, Hergé tuvo una crisis conyugal, cuando se encontraba, de nuevo, en la cumbre del éxito mundial. Habían pasado más de treinta años desde su matrimonio con Germaine Kieckens, cuando inició una relación amorosa con una colorista del estudio de Hergé, llamada Fanny Vlamynck, veintisiete años más joven que él. Hergé, tímido y delicado, entró en una fuerte depresión a causa de sus conflictos internos entre su fe católica y su infidelidad espiritual. Aceptando el consejo de sus colaboradores, acudió a Zurick, para consultar con un psiquiatra, de los de la secta del psicoanálisis, llamado Ricklin. Tras la consulta, le dictaminó una terapia:

”¡Es necesario matar en ti al demonio de la pureza!”

Para Hergé fue un tremendo choque, pues la terapia consistía en destruir todos sus valores, en un solo acto.

Desde ese momento, se produjo una cambio en la vida de Hergé e inició el proceso de divorcio con  Germaine Kieckens, cuatro años después de haber conocido a Fanny, con quien se casó y vivió durante dieciséis años. El proceso de divorcio, tardo más de diez años y cuando obtuvo la sentencia, Hergé ya estaba enfermo de cáncer.

Sus matrimonios marcaron su obra y su final.

Germaine y Hergé eran una pareja con una profunda relación. Como muestra y ejemplo, es de hacer notar, que en las tarjetas de invitación que enviaban a sus amigos para que participaran con ellos en cualquier evento, incluían la firma de los dos, es decir, firmaban Hergé-Hergée (en francés la e doble al final representa lo femenino). 

De esa época son las mejores obras de Hergé. El propio Hergé, en una entrevista, manifestó que: “Ella, sin duda, tuvo un papel importante en mi trabajo, tanto por su auxilio en relación al trabajo propiamente dicho como por su justicia moral, por una especie de intransigencia. Ella reforzó mi lado perfeccionista, quiero decir, mi lado heroísta. Siento una gran admiración por ella”.

En cuanto a la parte de su vida, en la que convivió con Fanny Vlamynck, sus obras se ralentizaron, aunque como mujer, destacó como una magnifica esposa, con un excelente comportamiento con su marido Hergé. No influyó en su obra, ni fue una inspiradora de su obra artística. Sin embargo, después de la muerte de su marido, mostró un gran interés comercial en su trabajo, enfocando la obra de Hergé, como una factoría de riqueza económica, destacando como promotora mercantilista de la obra de Hergé.

Fanny censuró y ocultó celosamente, la relación de su marido con el rexismo, su germanofilia y la ideología que Tintín representada en cada uno de los libros de la obra de Hergé.

Poco después de la muerte de su marido, Fanny mandó a instalar sobre la tumba una placa enorme con una grabación en la que figuraba el nombre de su viuda Fanny: “Su Esposa Fanny Vlamynck”.

Al poco tiempo de la muerte de Hergé, Fanny Vlamynck, contrajo matrimonio en Suiza, con un judío ingles llamado Nick Rodwell, Desde entonces la millonaria herencia de  Hergé, pasó a ser gestionada por el nuevo matrimonio, que les convirtió en uno de los más grandes millonarios de Europa.

Georges Remi, sobrino de Hergé, ante el modo en que se gestionaba la obra de su tío, por su mujer y un nuevo marido, hizo unas tremendas manifestaciones contra ambos:

 “la mediocridad con la que se gestiona el patrimonio hergeniano es desgarradora. No hubo, después del fallecimiento de mi tío, ninguna buena iniciativa, al contrario solo fiascos carísimos. Todo esto en medio de un gran conflicto en que competían el odio político y el mercantilismo!”.

La viuda de Hergé, se había alejado de Tintín. Este chico normal, caballeroso, educado, culto, antisistema y antihéroe del comic, que careciendo de superpoderes se había enfrentado a toda la maquinaria comercial norteamericana, con la simple ayuda de un perrito y de unos amigos, se merecía haber tenido unos administradores y gestores de la obra de Hergé, tan fieles como Haddock, Tornasol, Hernandez y Fernández, Tchang Tchong Yen o Milu.

La nobleza, el altruismo la humildad y la lucha por las causas justas, se alejaba de la industria montada por la heredera de Hergé, siendo su antítesis. 

Este modo de vivir y de sentir la vida, es la mayor atracción de Tintín para los niños, jóvenes y no tan niños, que leen sus obras, tan nuevas y modernas, como el primer día.

En torno a Hergé, se detecta, tanto en exposiciones como en museos, una deliberada  falta de información sobre la biografía del autor, desinformación que evita que los asistentes puedan resolver las preguntas que se hacen al entrar en las salas de los museos, de las muestras y de las exposiciones. Hago mención de algunas de las preguntas que a un visitante le quedan sin resolver, ante la sesgada información que se obtiene sobre el artista:

¿En quién se inspiro Hergé para crear a Tintín? ¿Cuál es la ideología de Tintín? ¿Qué pretende transmitir Hergé en cada libro de Tintín? ¿Por qué se prohibió a Tintín tras la II Guerra Mundial? 

Entre los lectores con los que yo he intercambiado impresiones sobre el asunto, están los que opinan que Tintín no les trasmite más de lo que ven y leen; están los que opinan que es un misógino y además es abstemio aburrido,  los progres le atacan alegando que es un personaje fascista, racista y  burgués, otros le buscan las vueltas, porque siendo periodista, nunca se le ve escribiendo artículo alguno para la prensa.

La verdad sobre Tintín, se encuentra en la eterna memoria de Hergé y de Degrelle, de Germaine y de Fanny, de los muertos y de los vivos. A Hergé le hubiera gustado contarlo, pero no pudo; a otros no les interesaba contarlo, pues les iba la hacienda en ello; otros lo contaron tiempo después, pero a los más, no les interesa creerlo. A mí me lo contó un amigo y yo le creí.  

(En la próxima entrega hablaremos de las aventuras de Tintín, libro a libro).

 

2 Comentarios

  1. Yo adoro a Tintin y sobre todo a Milou. Tintin fue el que me hizo amar la lectura y las bibliotecas, ya que leí por primera vez a Tintin en la preciosa biblioteca de Montserrat, una biblioteca pequeña, adorable, donde empecé a respirar la libertad que produce leer y a descubrir el mundo de la imaginación. En las librerías de segunda mano siempre busco a Tintin y de vez en cuando encuentro algo, esta semana encontré Tintin en America en Catalán y vivo en Palmas de Gran Canarias! Siempre Tintin me acompaña. Sobre todo Milou. Mis agendas están repletas de imágenes de Tintin con Milou para animarme y para recordar el gran regalo que me hicieron Tintin y Milou, es decir la pasión de la lectura. Gracias por tu articulo!

  2. Tintín no Tonton,otro que va de afrancesar a las clases populares…preferimos a Mortadelo y Filemón,Viva España a la mierda Macron.

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