25 de noviembre: Santa Catalina de Alejandría, de Egipto.

Corría el año 307 cuando tenía casi 18 años y vivía en esa ciudad egipcia que vio nacer al gran San Atanasio, combatiente contra el arrianismo.

Catalina era famosa en toda la ciudad por su proverbial belleza.

Ella se sentía inclinada a cultivar otros bienes como la inteligencia y la razón, dedicada a la lectura y el estudio.

Entonces, Egipto formaba parte del Imperio Romano. El emperador Majencio, quiso comprobar la veracidad de tal fama de belleza e inteligencia de Catalina. Apenas la vio, decidió casarse con ella, aunque ya estaba casado. Las divinidades paganas, concedían todo tipo de libertades, pero Catalina no podía aceptar una relación similar.

Majencio, reunió un nutrido número de sabios, confiándoles la misión de convencerla de que sus convicciones religiosas, no eran más que supersticiones. 

Tras haberles escuchado, Catalina tomó la palabra y comenzó a refutar sus afirmaciones con toda lógica filosófica.

Al final del debate, los mismos paganos comenzaron a dudar de sus propios argumentos. El emperador montó en cólera y se alarmó contra sus “sabios”, pues ello supondría abandonar el culto pagano y convertirse “a toda esa sarta de patrañas cristianas”, como solía decir del cristianismo.

No podía tolerarlo y ordenó que Catalina fuese ajusticiada de modo horrible. Hizo construir una enorme rueda de la que sobresalían una serie de cuchillas afiladas. Atado al instrumento de tortura, su cuerpo sería agujereado por las cuchillas giratorias. Entonces, milagrosamente, reventó la rueda en mil pedazos despidiendo las cuchillas, que hicieron a sus verdugos y decidieron decapitar inmediatamente a la doncella.

La leyenda dice que una multitud de ángeles recogieron su cuerpo para llevarlo al monte Sinaí, donde Moisés recibió las Tablas de la Ley. 

A los pies de la montaña, surge todavía el monasterio dedicado a la santa Catalina; manifestación de la Providencia divina.

Catalina ha prestado su nombre también a los fuegos artificiales que se disparan para honrar su memoria y hasta a esa pieza mecánica redonda dentada de las bicicletas que mueve la cadena a la tracción de la rueda trasera.

Convirtió a la emperatriz Faustina y la Iglesia la declaró patrona de los filósofos.

La consideración que me merece esta santa virgen enamorada de la verdad intemporal e irrebatible de nuestra fe católica, es la necesidad de aferrarnos a esa Verdad eterna, principio y fin de la existencia humana, que para amarla con mayúsculas, antes tenemos que amarla con minúscula en la Razón filosófica natural, que nos arrastra al conocimiento y adherencia de la mayúscula de la Fe única e inmarcesible revelada por Dios a sus creaturas, que es Cristo.

Cristo, Camino (doctrina orientadora sapientísima); Verdad (ruta granítica incontestable en el orden divino) y Viva (luz santificante, realización de la bienaventuranza como destino amorosísimo e inteligentísimo de la “aventura” de la creación divina).

“La Verdad os hará Libres” (Jn. 8).

Pero la libertad, no entendida como vía de prueba, de ruta santificante y realización de nuestra misión intransferible hacia nuestra felicidad, viviendo en Dios, solo es un producto de consumo convertido en permisivismo salvaje, que nos llevará a la ley de la selva y a la autodestrucción, cuando el humano por su soberbia se condena a un callejón sin salida en su vacío interior, en su soledad desesperante acabando en suicidio, hoy día camuflado en “enfermedad mental” tratando de salir de su cárcel insoportable del aburrimiento, privado de amores, ideales y sumergido en ateísmos, rindiendo culto único al hedonismo sensorial intrascendente, perdido en su soberbia antropocéntrica.

La incultura religiosa galopante, está poniendo esa sombra negra de relativismo, escepticismo, nihilismo y apatía del que reniega de su ser religioso y vive las sombras de muerte.

Los siglos no pasan por la Verdad. Es la Verdad la que pasa por los siglos.

Lo verdadero, es eternamente nuevo. ¡Laus Deo!

 

5 Comentarios

  1. Brillante… “libre albedrío” y Jesús como encarnación del Verbo…

    Verdad y Realidad… quizá estemos a las Puertas de un hecho Grandioso…

    Gracias al Padre Jesús por su Luz.

    Tres articulos de Hoy del Diestro están relacionados y se complementan, encajan con esta Realidad. La matrix, la masonería y la razón como Camino…

  2. Una chorrada empalagosa por parte de alguien que representa a los que creen en lo de philosophia ancilla theologiae. Menos mal que en Europa o en el Occidente cristiano no hemos caído en la trampa para elefantes subnormales en la que cayó la civilización islámica cuando rechazó allá por el siglo XI el reconocimiento debido a la razón en cuanto razón frente a la irracionalidad clerical semítico-abrahámica. Con toda su pérfida doblez, la Iglesia elogia lo que no pudo suprimir de la verdadera raíz griega y aria de nuestra civilización. Hay dos relatos que hacen como que no se conocen: el de la “revelación” y el del conocimiento mismo -tanto místico como racional- del Ser, Manitú, Brahma, el Uno o Diosito bendito,

    • El conocimiento racional del ser según mi modesta opinión es una falacia, y el conocimiento místico y la revelación son lo mismo.

      • Por definición, no, no son lo mismo. Al menos no la revelación de la que habla la teología. Las pueriles teologías al uso pretenden que un día un cierta entidad divina le contó algo a alguien y que le envió por el mundo para convencer a otros. Eso es absurdo. ¿Qué clase de Dios es aquel que no me muestra su realidad pero espera que crea en una doctrina revelada a un tercero? La única revelación real y última se da en la conciencia moral, en la consciencia y en la reflexión de la persona, aun cuando la tradición religiosa le sea o pueda ser útil. Un somero repaso a la tradición mística universal -que es transversal con respecto a confesiones, iglesias y doctrinas- muestra como el místico prescinde de esas “revelaciones” o que, en todo caso, la informa.

        Una falacia, en sentido propio, es un argumento mal construido. Por tanto, tendrá que referirse al proceso inferencial que nos llevase a una tesis determinada. Obsérvese que utilizo el término “falacia” como debe usarse, como se usa en sus cognatos en lenguas de cultura y no conforme a la acepción de la Cacademia tan al gusto de los pomposillos licenciaditos en “ciencias de la información”. La razón va más allá de la mera inferencia de todos modos y lo patente o lo vivencial no son menos racionales por el hecho de no ser inferenciales. La filosofía aristotélica es una sistematización de todo lo entitativo pero el Ser no se consume en el ente sino al contrario.

  3. La verdad nos hara libres pero esa verdad no la tiene nadie solo Dios, vd cree no sabe ese es el problema que hay que pasar de creer a saber. Fe o creencia contra sapiencia y conocimiento.
    Y lo digo en general.

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