El tren marchaba tranquilamente por los páramos desiertos de lo que antes había sido Francoland, conquistada con mucho trabajo y esfuerzo para los nuevos Estados Unidos que se estaban fraguando bajo mandato de la masonería, habiendo plasmado para la posterioridad la efigie de su primer presidente en los billetes de curso legal.

Sin disimulo, con la cara al descubierto, sabiendo que aunque le detuvieran su amistad con el sheriff mayor del condado le evitaría cualquier pena que pudiera corresponderle, además, un tribunal de justicia, decían que en nombre del pueblo, había condenado a uno de sus ayudantes por disparar y herir en una pierna a un preso convicto y confeso por sentencia firme, que huía cuando era conducido a prisión, acompañado de su pandilla de secuaces y a caballo, al trote y agotándolos por el esfuerzo, el Niño de la Sauna se encaramó al postigo de uno de los vagones y, de un potente salto, logró pasar a su interior, amenazando a los viajeros con una pistola en cada una de sus manos: Esto es un atraco, todo el mundo quieto o disparo.

El tren transportaba ganado, miles de ovejas apiñadas en los últimos vagones de la marcha. Entre los viajeros no había ningún tipo de personas agresivas, todos eran trabajadores de diferentes oficios y profesiones, tratantes de ganado, propietarios de pequeños almacenes, vendedores ambulantes, militares retirados postergados en la milicia, obreros del propio ferrocarril, trabajadores chinos que buscaban un sitio mejor al que tenían en su lugar de procedencia, mujeres y niños que iban a reunirse con sus maridos y padres, todo gente pacífica cuyo único sueño era trabajar y ser feliz con su familia y amigos. 

En ese momento se interrumpió la película, se apagaron las luces de seguridad y se encendieron unos filamentos rojos como la sangre dentro de unas bombillas transparentes cuando empezó a sonar La Internacional, los asistentes se pusieron de pie y cerraron su canto con un clamoroso aplauso, que no llegué a captar si era de sumisión y miedo o de aprobación y afirmación de su espíritu marxista porque hacía muchos años que había visto algo parecido cuando un mandatario salía a saludar a un balcón en el Palacio de Oriente y a las veinticuatro horas todo el mundo despotricaba contra esa misma persona.

De cualquier forma, en la pantalla apareció el NODO SANCHISTA, noticiario de actualidad del feliz vivir de la nación:

El presidente del Gobierno nombra nuevos miembros del Tribunal Constitucional a una señora catedrática de derecho, socialista, catalana, Coordinadora Jurídica del Ministerio de la Presidencia de Gobierno, Laura Díez.

Y a Juan Carlos Campo, que ha sido ministro de Justicia del Gobierno de España hasta hace pocas fechas y ha firmado o revisado, puesto que todos los proyectos de ley y reales decretos leyes del Consejo de Ministros pasan por el filtro del Ministerio de Justicia, una serie de leyes que el Tribunal Constitucional, del que ahora va a formar parte, ha declarado inconstitucionales, como el confinamiento en los dos estados de alarma decretados por el gobierno socialista, el cierre del Congreso de Diputados durante el primero de ellos y la inclusión del entonces vicepresidente Pablo Iglesias en la comisión delegada que controla el CNI.

Juan Carlos Campo, contrario furibundo de la prisión permanente revisable, divorciado y padre de dos hijos, actual pareja sentimental de la presidenta del Congreso de los Diputados, la socialista Meritxell Batet, es un jurista preparado, meticuloso y de reconocido prestigio mientras ejerció la judicatura. Pero cuando llegó al Gobierno, encontró la forma de contradecirse de aquello que había manifestado días antes de su nombramiento: “Pedro Sánchez ha asumido con ERC el compromiso de vaciar los tribunales de causas abiertas contra los separatistas. El pacto invade de este modo la independencia judicial y pisotea la capacidad de actuación de la Fiscalía al asumir, como compromiso de Gobierno, “el reconocimiento del conflicto político y la activación de la vía política para resolverlo […], superando la judicialización de este”. OK diario del 03-01-2020.

Él fue el quién, entre otras cosas, se opuso a la reclamación del gobierno de Bolivia, en calidad de testigos, de Pablo Iglesias, José Luis Rodríguez Zapatero, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón y el exjuez Baltasar Garzón, para esclarecer las causas del incidente diplomático entre España y el país sudamericano, ocurrido el 27 de diciembre de 2019 en la Embajada de México. Y el protagonista del tema de los indultos a los golpistas independentistas catalanes, y del catálogo de penas de la “Ley del sí es sí” que está aguantando Irene Montero pero que Pedro Sánchez sabe que el último responsable de ese bodrio lo tiene en sus propias filas, por eso defiende lo indefendible por encima de la verdad palpable.

Este es el personaje que en el futuro tiene que tomar decisiones sobre la inconstitucionalidad o no de los recursos interpuestos contra las leyes que él promulgó o sancionó positivamente y que han sido recurridas como inconstitucionales: Ley Celáa de educación, ley de eutanasia, ley de la reforma laboral, ley de asalariados de los repartidores, del Ingreso Mínimo Vital y ley de protección a la infancia.

A mí me suena todo esto a un proceso preparatorio para que, a medio plazo, el Tribunal Constitucional se pronuncie favorable a un referéndum que mediante una coma aquí y otra allí, se salte la Constitución por la puerta trasera, a fin de que su jefe Sr. Sánchez pueda cumplir con el peaje prometido a aquellos que le han apoyado en su elección parlamentaria como Presidente, para que ERC y Bildu declaren la independencia de sus respectivos territorios, tratando la decisión de democrática y considerando bélicos y fascistas los españoles que se opongan aplicando el artículo octavo de la Constitución: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el orden constitucional”.

Acaba el informativo y continúa la película. El Niño de la Sauna y su banda abandonan el tren con su botín, huyendo al galope hacia tierras desconocidas. Tras un trecho que les pareció interminable a los viajeros, llegaron a una estación que se llamaba “El Rey”, a dónde no había llegado la noticia, o no le daban importancia, del asalto que se había producido unos kilómetros antes. Todo era jolgorio en aquella ciudad, se estaban celebrando elecciones a juez del distrito, a sheriff y a alcalde, todos locales, conocidos por sus conciudadanos y sabiendo quién es quién, who is who decían allí. Pobrecillos, pensaban los espectadores, porque se acordaron de las palabras que el juez Campo dijo antes de llegar a ser ministro: “La pasión por la Justicia ha vertebrado mi vida. Debemos luchar por tener una justicia pronta, eficaz e imparcial”. Y alguien sentenció: Si es así, que la nación se lo premie; y si no es así, que el pueblo se lo demande.

 

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Antonio Campos
Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías. Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.

3 Comentarios

  1. Desde que murio el gran Franco nunca ha existido la Democracia aqui, lo que si ha habido y hay es Morrocracia, Tontocracia, Masonocraia, Parasitocracia…..como quieran llamarlo,

    Aunque la verdad es que El Pueblo o mas bien mejor llamada “la Borregada” ¿merece tener el control del Poder?, da yuyu pensarue esta , la misma que hace colas para inocularse un veneno o lleve alegremente bozales por la calle o aplauda cuando la confinan …..sea capaz de decidir el destino de un pais,

    Casi mejor nos olvidamos de la Borregocracia y nos inclinamos por la Meritocracia o Sabiocracia,

  2. El TC es un organo que esta lleno de violadores de la propia CE no es que prevariquen es que han roto su juramento de honor de defender la CE como es su sagrado deber y ay de vosotros los funcionarios que sabiendo esto tragais y sois participes del robo, secuestro y hasta el asesinato de inocentes tanto por las leyes ilegales como por los fraudes sanitarios. Sois una puta basura que pagara muy caro sus delitos y la verdad va a salir os guste o no. Sres banqueros, sres politicos, sres jueces, sres periodistas, sres policias vayanse ordenadamente o el pueblo les echara desordenadamente. Vds han cometido crimenes contra la humanidad y lo van a pagar vaya que lo haran.

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