Llegaron las elecciones brasileñas y volvió a suceder lo esperado y acostumbrado: pucherazo de los grandes, tal y como ha sucedido en Estados Unidos, tal y como ha sucedido en Francia y tal y como sucede en España continuamente ya que, tal y como siempre se denuncia desde Elecciones Transparentes, no se cumple con la ley electoral.

Y muchos dirán: ya, pero Bolsonaro es lo que sea, o Trump era lo que fuere, o Lepen lo de más allá. Correcto, podemos estar de acuerdo, pero si alguien va a votar a quien sea se debe respetar lo que se vote porque eso es lo que, en teoría, son unas elecciones y no lo que se nos vende ahora.

El votante que decide acudir a las urnas tiene todo el derecho del mundo a que se respete su decisión y es un criminal que suceda lo que está sucediendo y de repentes se produzcan vuelcos injustificables en el recuento electoral.

Debido a ese descarado pucherazo, la gente en Brasil está saliendo a las calles pero, adivinen, de eso no se hacen eco ni las televisiones, ni los vendidos medios de comunicación. Y esas manifestaciones, por lo que estamos viendo en las redes sociales, están siendo multitudinarias.

Quizás no salga en las televisiones, pero muchos de nosotros tenemos contacto directo con personas de origen brasileño que están recibiendo información al minuto de sus familiares. De momento, se están empezando incluso a escuchar muchas cosas acerca de Lula da Silva, del ejército e incluso de Bolsonaro que no podemos confirmar.

Pero les podemos adelantar que uno de los rumores que circulan fuertemente sobre Lula da Silva es que este gañán podría ser eliminado y sustituido por otro personaje por parte del globalismo. Esperemos acontecimientos, pero mientras tanto, la realidad en Brasil es esta.

 

 

12 Comentarios

  1. Pues por qué los medios de comunicación,al parecer fueron creados por los comuneros y da lo mismo el partido político que llegue al poder,o en su defecto son propiedad de los Rosthchild.

    En Brasil vemos mejor el funcionamiento del poder…las mafias dan enormes sumas de dinero a los Altos Tribunales de Justicia y son exclusivamente estos jueces megacorruptos y viciosos los que aceptan los resultados.

    Los comunistas aún siendo minoritarios,están integrados en lugares estratégicos como funcionarios públicos,que obedecen a los Komiterns,en este caso dirigidos por varios hasta por Zapatero.

    Lo demás es fácil las máquinas de votación de Soros etc.

    Una vez llegan al poder con trampas,sacan a los presos y reúnen a los delincuentes en ejércitos al estilo bolivariano,que comienzan a sembrar el terror en las calles,incluso asesinando a civiles,para crear una atmósfera de Progrom.

    Y después a robar a sus anchas,a llevar el dinero a paraísos fiscales y a vivir en Suiza donde pasan el día violando a menores y tomando drogas.Eso es el comunismo.

    Por cierto Rafapal dice que Lula…ha muerto.

  2. Creo que no informan de Brasil, pues por qué hay cosas más importantes aquí.
    Los zapatos de la reina consorte.
    La última frase ingeniosa de algún politicucho.
    La subida del nivel del mar por el cambio climático, que afectará a dos ranos y algún idiota que no compró un Coche electrico.
    Y cosas importantes de verdad,
    que nos dirijan también aquí, al voto electrónico, imposible de recontar y/o verificar. Eso no es importante.
    Lo importante será, hacer escarnio de algún incauto y el cheque a final de mes.

  3. ¿Quizás, para que cuando se haga el recuento electoral en España nadie sospeche que ha pasado lo mismo que en Brasil?

  4. Los periódicos de Brasil tampoco informan, más bien al contrario, siguen la misma táctica que en el.picjerazo EEUU,

  5. saltar al contenido
    lunes, 07 de noviembre de 2022
    Correo de BrasilCorreo de BrasilDiario en papel, digital y online

    El bolsonarismo se desvanece, en actos escasos y cada vez más vacíos
    Archivado en: Política , Últimas Noticias
    Publicado el sábado 5 de noviembre de 2022 a las 13:03 por: CdB
    El profesor Darlan Montenegro se muestra reticente sobre la fuerza de un Bolsonaro “sin la pluma y sin la máquina pública en sus manos”. El politólogo apuesta por una derecha que tiende a ramificarse y tiene líderes como el gobernador electo de São Paulo, Tarcísio de Freitas (republicanos); de derecha más moderada que la del actual presidente.
    Por Escribir, con BdF – de Río de Janeiro
    Los actos que cerraron caminos y carreteras en todo Brasil en los últimos días y la reunión de grupos bolsonaristas en el feriado de Todos los Santos el pasado miércoles, frente a cuarteles en varias capitales del país, tienden a enfriarse rápidamente por la falta de apoyo político. La expectativa es del profesor de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ) y politólogo Darlan Montenegro. Para él, la agenda se debilitó ante la incuestionable derrota del presidente Jair Bolsonaro (PL) el pasado domingo.

    Bolsonarista en el parabrisas
    El bolsonarista que agarró el parabrisas de una camioneta se convirtió en meme en las redes sociales
    En entrevista con el sitio de noticias Brasil de Fato ( BdF ), el investigador comenta sobre el papel de las grandes tecnológicas en la difusión de información falsa y afirma que la presión popular en los próximos meses podría dictar los eventuales juicios y castigos contra el Presidente de la República. República para mandar, Jair Bolsonaro (PL); el Fiscal General de la República, Augusto Aras, y el Director General de la Policía Federal de Carreteras, Silvinei Vasques, por delitos de prevaricación e incitación a actos antidemocráticos, poco después de la victoria del presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva (PT).

    En la siguiente conversación, Montenegro se muestra reticente sobre la fuerza de un Bolsonaro “sin la pluma y sin la máquina pública en sus manos”. El politólogo apuesta por una derecha que tiende a ramificarse y tiene líderes como el gobernador electo de São Paulo, Tarcísio de Freitas (republicanos); de derecha más moderada que la del actual presidente. En el otro extremo, cree en la figura de la exministra y senadora electa Damares Alves (republicanas) capturando el fanatismo de Bolsonar.

    — ¿Cuál es el balance que se puede hacer de estos movimientos de Bolsonar desde finales del domingo pasado, cuando tuvimos como resultado la elección de Lula a la Presidencia de la República?
    — Para hacer este balance, es necesario pensar en dos públicos diferentes. Uno es Bolsonaro y su núcleo duro y el otro es la gente que se está manifestando. Desde el punto de vista de Bolsonaro, la preocupación fundamental era obtener un nuevo mandato, evidentemente para conservar el poder, pero principalmente para protegerse de la justicia, evitar su arresto y el encarcelamiento de uno o más de sus hijos. El mejor escenario para él era continuar en la Presidencia de la República, esto le permitiría incluso pensar en nuevas medidas que lo protegieran definitivamente y quizás hasta garantizaran la perpetuación del poder más allá del límite del mandato.

    Ele estimula essas manifestações, logicamente elas foram organizadas pelo grupo dele sem que eles aparecessem, tentando fazer com que parecessem manifestações espontâneas, mas foram organizadas, a princípio com o objetivo de tentar atropelar a vitória do Lula e garantir a permanência no governo. Esse é o objetivo do pessoal que está nas ruas, nas estradas. Esses estão o tempo inteiro acreditando que o que eles tentam fazer ali é reverter o resultado eleitoral. Mas para Bolsonaro e seus filhos, a reversão do resultado eleitoral ficou muito evidente que era impossível, e aí eles insistiam em enviar mensagens cifradas dando a entender que as manifestações deveriam continuar, sem bloquear estradas. Agora, ele pensa em negociar algum tipo de anistia, de proteção contra a prisão. A verdade é que os movimentos, embora tenham sido barulhentos, representam uma parcela muito pequena da população, tiveram pouco engajamento, não tiveram apoio em termos políticos e econômicos. Eu diria que Bolsonaro não conseguiu nada com isso, ele foi amplamente derrotado e a transição está andando.

    — Que pautas estão contidas nos atos de estradas e rodovias e nos atos que ocorreram no feriado de quarta (2 de novembro) em quase todas as capitais brasileiras?
    — Há uma pauta fundamental, que normalmente eles chamam de ‘intervenção federal’ e que, no fundo, é um golpe de Estado, é a ideia de os militares adentrarem na política sem terem sido chamados por nenhum dos Poderes para tomar algum tipo de medida que configure uma reorganização do poder político. No caso, no ponto de vista deles, garantir a permanência de Bolsonaro na Presidência. Para isso, eles evocam o Artigo 142 da Constituição Federal, que todo mundo sabe que é uma evocação imaginária, uma invenção; os militares não são um poder. Os poderes da República são Executivo, Legislativo e Judiciário. Os militares podem ser convocados por esses poderes em determinadas circunstâncias e, ainda assim, eles não podem ser convocados para ferir a Constituição. Por exemplo, colocar uma pessoa que não foi eleita no lugar de uma pessoa que foi eleita é algo que os militares não podem fazer em hipótese alguma. Seria uma ordem ilegal. Se Bolsonaro os convocasse para fazer isso, eles não poderiam fazer. A pauta é um golpe. É impedir a posse do Lula.

    — Dá para separar instâncias democráticas e instâncias bolsonaristas na instituição “polícia”? Se fosse possível analisar essa complexa rede, para que lado se inclinam as polícias?
    — Apesar de o bolsonarismo ser muito forte nas polícias, uma coisa é a Polícia Rodoviária Federal (PRF), outra coisa são as Polícias Militares (PMs), que têm suas próprias hierarquias. Elas estão fora do controle dos governadores de fato, embora de direito não estejam. Mas, mesmo sendo autônomas, elas possuem uma estrutura hierárquica que é delas. Subordinar essa estrutura hierárquica ao poder de um político e quebrar essa hierarquia que vincula as polícias em tese aos governos estaduais é perigoso. Se um comandante quebra essa hierarquia em favor de um golpe pró-Bolsonaro, o que impede depois de, em níveis mais baixos da hierarquia da polícia, outros não fazerem o mesmo? As instituições militares são sempre muito ciosas dessas hierarquias. Como as polícias militares têm suas próprias estruturas em cada estado, fica muito difícil.

    Com a PRF é diferente, porque ela está subordinada ao Bolsonaro; à Presidência da República, ao ministro da Justiça. Efetivamente, Bolsonaro conseguiu fazer com a PRF aquilo que ele só conseguiu em parte com a Polícia Federal (PF), que foi subordinar a PRF ao seu interesse. Nos últimos dias, alguém chamou a PRF de “Guarda Pretoriana”, que era a guarda romana submetida diretamente ao imperador. Então, a PRF acabou virando uma espécie de polícia palaciana, de polícia do presidente. E aí, é mais sério, porque a PRF se colocou institucionalmente a serviço dos interesses pessoais do Bolsonaro, e não sob o comando institucional do Bolsonaro. Não há possibilidade de resolver esse problema, a não ser adotando medidas judiciais contra o comando da polícia que optou por se subordinar ao presidente.

    — Qual foi o peso das decisões do presidente do TSE, o ministro Alexandre de Moraes, para que o processo eleitoral fosse concluído de forma razoável?
    — O peso das medidas dele foi absolutamente determinante, assim como do (ministro do STF) Edson Fachin. Eles tiveram que resolver um problema criado pelo próprio TSE, que foi o de colocar os militares em um papel muito central no processo de condução das eleições, de fiscalização, de construção da confiabilidade. Os militares, subordinados a Bolsonaro questionaram muito o processo desde o início. Fachin cumpriu papel importante, enfrentando e resistindo às pressões dos militares.

    E Alexandre de Moraes não apenas fez isso, como enfrentou duramente Bolsonaro, a prática sistemática de ‘fake news’, as manipulações da candidatura do Bolsonaro de uma maneira geral e a última tentativa de golpe, que foi a manipulação da PRF especialmente para impedir que os nordestinos votassem com o intuito de criar uma abstenção gigantesca no eleitorado do Lula. Moraes foi importante para que a vontade popular fosse respeitada, ao final.

    — O fato de não termos nos atos atores políticos com cargos eletivos, ao menos aparentemente, pode fazer esse movimento arrefecer? Que futuro o senhor vê para esses atos?
    — Os atos, independentemente de não terem atores políticos presentes, vão arrefecer porque eles não têm nenhuma condição de sucesso, não há solução possível porque o argumento é que a eleição foi roubada. Não há rigorosamente nenhum indício de fraude; Bolsonaro não apresentou nada, e se ele, em situação tão fragilizada, faz uma denúncia de fraude sem elementos, pode ser preso antes mesmo de terminar o mandato, sob acusação de tentativa de golpe de Estado, de sedição.

    Em relação aos militares, sabemos por diversos órgãos de imprensa que eles não identificaram nenhum problema nas urnas. Portanto, não existe fato. Quem está nas ruas está denunciando como se houvesse um fato. Mas não existe nem a invenção do fato. Como não existe nem a invenção do fato, não tem possibilidade de continuidade, não tem saída para esse movimento, não tem saída que ele possa trilhar. A não ser que ele transformasse em uma insurreição, mas não existe força política para isso. Bolsonaro não tem essa força.

    — “Prevaricar” é a palavra recorrente dos últimos dias no noticiário. Há uma tendência de pressão sobre autoridades que têm se eximido de suas funções, como é o caso do PGR, Augusto Aras, após a pressão dos MPs estaduais, e uma consequente conformação dos Poderes?
    — Existe uma tendência forte de, quando acabar o governo Bolsonaro, haver uma cobrança muito intensa sobre as autoridades que prevaricaram nos mais diversos níveis. Isso vale especialmente para Aras, para Bolsonaro, claro, e para o diretor-geral da Polícia Rodoviária Federal, Silvinei Vasques, estas figuras serão alvo de processos. A pressão social na direção da punição dessas pessoas vai ser fundamental para que ela se efetive. Tenho a impressão de que existe um sentimento muito forte de que as punições precisam acontecer, que o governo Bolsonaro foi um governo criminoso.

    Não é só corrupto, é criminoso também no sentido do crime comum, da violência contra as pessoas, de crimes políticos de amplo alcance. O que o governo Bolsonaro fez, inclusive com a cumplicidade do Aras, foi uma conspiração para evitar que a vontade popular se verificasse. Isso é talvez o pior crime que um político possa cometer em uma democracia. A probabilidade de que essas pessoas sejam punidas em algum nível é bastante grande, mas vai depender da vigilância e pressão social.

    — A violência e a proliferação de mentiras voltaram a ser tema na política estadunidense, o presidente Joe Biden falou sobre isso no início desta semana, ao comentar as perspectivas para a eleição para Câmara, Senado e governos locais naquele país no próximo dia 8. Em que medida esse tipo de movimentação antidemocrática afeta o Brasil?
    — A internet é um território muito controlado pelas grandes corporações, pelas big-techs, muito mais do que são, por exemplo, rádio e televisão, cujos níveis de controle têm relação muito mais com o fato de serem concessões públicas. De uma maneira geral, TV e rádio têm muita mais regulamentação do que a internet. As big-techs que controlam viraram “terra de ninguém” porque não interessa a elas controlar, regulamentar, a não ser, evidentemente, que algo ameace o poder delas. Figuras como Bolsonaro e Trump não ameaçam o poder das big-techs. O que poderia ameaçar seria um projeto de transformação social, de democratização etc, o nosso lado, e não o lado de lá.

    Por isso, a tendência é as grandes corporações serem mais condescendentes com a extrema-direita do que são com segmentos da esquerda, populares. Durante muito tempo, muitos acreditaram que a internet era o futuro da democracia, da igualdade, da superação. Uma certa esquerda que se pretendia muito moderna achou que a internet iria salvar a sociedade, a cidadania. Mas como tudo no capitalismo, ela também está subordinada ao interesse das grandes corporações. Temos que brigar para forçá-las a assumirem minimamente a responsabilidade pelo que circula na internet. Não é possível que a gente vá ser pautado daqui para frente da forma como estamos sendo pautados nos últimos cinco anos pela difusão sistemática de mentiras nas redes.

    — O senhor acredita em novas insurgências desse movimento em um futuro próximo e capitaneado por Jair Bolsonaro?
    — Continuará existindo uma extrema-direita forte. O que temos que identificar é qual é a força real que ela terá. Vai ter força, vai ser barulhenta, vai ter ameaça golpista e poderá ser usada como instrumento de pressão contra o governo. Se será capitaneada por Bolsonaro? Não sei. A força de Bolsonaro com a caneta na mão é uma, a força sem a caneta é outra. Eu diria que há duas figuras importantes que devem ser levadas em consideração nos desdobramentos futuros nesse campo de direita e extrema-direita. Uma é o governador eleito de São Paulo, Tarcísio de Freitas (Republicanos). Ele não tem exatamente o perfil da direita radical, o que sustenta Tarcísio é um eleitorado que esteve ao lado dos tucanos (PSDB), é um eleitorado muito antipetista, conservador, mas que não necessariamente é de extrema-direita. E como governador de São Paulo, a tendência é ele ter uma atitude mais moderada que Bolsonaro, inclusive ele anunciou muito rapidamente o reconhecimento da vitória do Lula.

    A outra é (a ex-ministra) Damares Alves (Republicanos), que é uma figura carismática, muito enraizada na ala mais extrema da extrema-direita. É preciso lembrar que Bolsonaro não a apoiou. Ele apoiou Flávia Arruda (PL). Mas Damares foi eleita senadora (pelo Distrito Federal), apesar disso. Ela é uma figura que sai forte e, eu não conheço os meandros dessa questão, mas acredito que sai com algum nível de mágoa do Bolsonaro. Ele fez tudo o que podia para ganhar essa eleição, manipulou, usou os instrumentos de Estado do jeito que podia e não podia, colocou polícia na rua para não deixar eleitores de Lula votarem, usou dinheiro até não mais poder para forçar o resultado das eleições, praticamente obrigou a Petrobras a baixar o preço dos combustíveis para ganhar as eleições, e ele perdeu. Então, sai muito derrotado. Fez muito para ganhar e não ganhou. Além disso, ele não tem a caneta, não tem a máquina na mão.

    Tarcísio tem a máquina na mão, Damares tem uma liderança expressiva sobre essa extrema-direita. Acho muito difícil que essa ala política tenha, num curto período de tempo, uma liderança única. A fragmentação pode levar até a uma radicalização maior. Bolsonaro era uma soma da figura do Tarcísio com a Damares, ao mesmo tempo um político tradicional e um líder de fanáticos. Agora, temos um político tradicional da direita, que é Tarcísio, e uma líder de fanáticos, que é a Damares. E Bolsonaro tentando manter o campo nas suas mãos, mas não vai ser fácil porque ele precisará enfrentar os processos. Esse campo vai fazer barulho, mas será mais tão forte e expressivo quanto foi no último período. Existe uma certa tendência do ressurgimento, em alguma medida, da direita tradicional, mais de direita e mais conservadora, mas não tão fanática quanto a base de sustentação do Bolsonaro.

    Tagged bolsonaristasBolsonaroextrema direitaultradireita
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  6. Pido disculpas por el enlace que se ha copiado en toda su extensión en lugar de una parte del mismo. Parte que bastaba para señalar cómo funciona en todos los países el mismo patrón, sin embargo en Brasil observamos que los malos que apoyan a Bolsonaro son las tecnológicas que censuraron a Trump y difunden ahora mensajes consopiranoicos. Como vemos según el país y en función de las creencias mas arraigadas lo mismo es Trump el que difunde mentiras en Twitter, que Twitter difunde mentiras en Brasil.

    Según el artículo la culpa es de las empresas tecnológicas que difunden teorías consopiranoicas.
    Lo que hay que ver, aunque a mí no me extraña después de leer los periódicos chinos o los rusos, de los europeos mejor no decir nada, esos los conocemos de memoria y lo que es peor, de antemano.

  7. En la web de Elecciones Transparentes puede encontrar los resultados de sus investigaciones sobre el incumplimiento de la ley electoral. La ley dice que los votos han de contarse tres días más tarde de las elecciones en el escrutinio general a cargo de las juntas electorales provinciales. Esas juntas vienen dando por buena la suma provisional, TOTALMENTE OPACA, que hacen empresas privadas como Indra (puestas a dedo por el Gobierno) la tarde de las elecciones. Sí, nos están engañando y robando el voto ¿Realmente cree que en las últimas elecciones los españoles votaron mayoritariamente a la ultraizquierda que gobierna?

  8. No dan puntada sin hilo. No es lo mismo abordar un conflicto que crearlo, a no ser que lo hagan al revés. crearlo y después abordarlo, situación esta, que utilizan constantemente.

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