Aunque muchos historiadores del sistema y opinadores profesionales se empeñan en  justificar el constante fracaso que fue el Frente Popular, la realidad es bastante simple.  Las guerras se ganan o se pierden según el número de errores que cometa cada  contendiente y esos políticos ladronzuelos del 36 (casi todos), a sueldo de Moscú,  Londres, Washington, París y otras sedes de los imperios occidentales, cometieron  demasiados fallos. Y también dieron lugar a otras situaciones que no eran  precisamente errores involuntarios. Pero vamos a centrarnos ahora en ver por qué  perdieron los republicanos de la guerra civil del 36. Sólo algunas razones. Porque si nos  ponemos a contar todas las lindezas de la recua de bandoleros inútiles y peligrosos que  dirigían ese bando no acabaríamos nunca.  

Para empezar, no eran republicanos, sino que fueron ellos los que se cargaron la  República  

Es un error repetido millones de veces, pero no se puede llamar republicano a quien  hizo todo lo posible por derribar la República y eso exactamente fue la gran obsesión  del Frente Popular: derribar la república liberal del 31 y sustituirla por una especie de  

Soviet mediterráneo, que era dirigido especialmente desde Moscú. Y esto fue tan real  como los sucesivos golpes de estado que llevaron a cabo los falsos republicanos como  la Pasionaria, Largo Caballero o Companys. Pero es algo que también se demuestra por  la guerra civil interna que tuvieron anarquistas contra comunistas, puesto que los  primeros no tenían ninguna gana de ser dirigidos por nadie extranjero y menos por  Stalin.  

Tampoco es exacto llamarles franquistas a los nacionales, puesto que el lanzamiento  nacional se hubiera llevado a cabo con o sin Franco. De hecho, los constantes retrasos  de Franco en comprometerse le granjearon el apodo que le puso Mola de Miss  Canarias.  

  1. Se confiaron demasiado y muy pronto a sus superiores fuerzas  

Un famoso discurso de Indalecio Prieto, al principio de la guerra, es muy aleccionador  sobre por dónde estaban los ánimos en el Frente Popular al principio de la contiencia.  Estaban literalmente por las nubes y no era por nada. En ese bando disponían de las  mejores y más ricas provincias en lo económico, mucha más costa y puertos 

importantes, la gran mayoría de los recursos del Estado y las mejores unidades de las  Fuerzas Armadas. Así de simple y así de claro.  

No podían haber empezado mejor y todo el mundo lo sabía. Para empezar, el propio  Hitler se mostraba reacio a malgastar unos recursos alemanes escasos en una guerra  que él veía perdida de antemano, pero le convencieron de que apostara por ese bando  pobretón y con muy pocos apoyos internacionales. Y esto influyó mucho en la  conducta de los líderes del Frente Popular desde el principio, pues hacía tiempo que  estaban centrados solamente en repartirse el botín y menospreciaron demasiado el  corolario de pronunciamientos que se habían producido por todo el país con éxito.  

  1. No contaban con unas Fuerzas Armadas profesionales, sino que disolvieron las  que tenían  

Apenas empezada la guerra y ya de antes, en realidad, los frentepopulistas  demostraron a las claras cuáles eran sus intenciones y modus operandi: disgregar la  unidad de la nación española, instituir un régimen totalitario de corte comunista y  convertir a España en un satélite de Moscú y de otras potencias aliadas. Y si para hacer  todo esto tenían que cargarse a media España, como ha quedado demostrado, no  tenían ningún problema en utilizar los métodos soviéticos para la masacre y  sometimiento de los pueblos.  

Y todo esto lo estaban viendo desde las Fuerzas Armadas, donde el orden y la  disciplina de esta institución entraban en choque con la anarquía y el desorden  promovidos desde el gobierno. Y el tema del separatismo tampoco sentaba muy bien  entre los uniformados, que habían jurado defender la unidad de la patria y ahora veían  como el propio gobierno se dedicaba a dilapidarla sin ningún pudor. Un gobierno que  no era ignorante de esta situación y que se lanzó desde el principio al  desmantelamiento de las unidades militares que se habían mantenido leales a ellos. Y  la verdad es que tenían razón en eso de que no se podían fiar de ninguna estructura de  mando militar, ya que las simpatías del uniformado profesional medio apuntaban hacia  el lado nacional. 

  1. La persecución religiosa anticristiana en un país cristiano  

La obsesión del Frente Popular con destruir la religión cristiana incluía no sólo los  templos, con la famosa quema de iglesias y conventos, sino la masacre de física del  pueblo cristiano como tal. Un genocidio en el cual el gobierno del Frente Popular  participó activamente, lo que le granjeó muy pronto una gran cantidad de enemigos  por todas partes, inclusive en las provincias y territorios que ellos dominaban.  

La verdad es que era un gobierno dedicado al genocidio por naturaleza, dirigido en un  primer lugar por un tipo que era conocido como el Lenin español. Y todos sabemos lo  que hicieron Lenin y sus amigos en Rusia con cualquiera que no fuera de su cuerda o se  sometiera voluntariamente al comunismo internacional. Y el impresentable de Negrín,  que se dedicaba a celebrar orgías y comilonas en su palacio mientras sus soldados y  civiles pasaban hambre, también era otro obediente chico de Stalin, igual que la  Pasionaria y otros genios del bando frentepopulista. 

Los soldados del Frente Popular de Cataluña se preparan para partir hacia el Frente de  Aragón, de donde miles de ellos no regresarían.  

  1. Los frentepopulistas se mataron entre ellos durante toda la guerra  

Esto fue una constante durante todo el conflicto, aunque ya habían empezado antes y  siguieron mucho después. Los sucesos de Barcelona son paradigmáticos en este  sentido, con mil muertos que se hicieron entre anarquistas y comunistas, a tiro limpio  en la calle, pero hubo muchísimos más episodios y una conflictividad constante.  

La verdad es que lo único que tenían en común al final era su temor a que los  nacionales terminasen de ganar la guerra y les ajustaran las cuentas a todos por igual,  pero eso no impidió una multitud de asesinatos y hasta torturas en el propio seno del  Frente Popular. Una rivalidad a mano armada que tuvo su reflejo en el liderazgo de  esta gente, también, con la brutal muerte de personajes como André Nin o Durruti,  cuyos asesinatos han intentado mil veces achacar a los nacionales. 

  1. ¿La República Socialista española o una Unión de Repúblicas Socialistas ibéricas?  

En esto también tuvo mucha influencia el separatismo, pues en el bando frente  populista había mucha gente que no quería saber nada de la unidad de España.  Conflictos de intereses tan grandes que terminaron tallando en el frente de batalla,  como sucedió en la falta de entendimiento del Ejército del Norte: ¿cómo se iban a  poner de acuerdo los separatistas del PNV con las tropas frentepopulistas de la  españolísima provincia de Santander? Aquello no podía terminar bien de ninguna  manera.

 

Esto es lo que traen las aventuras de los políticos: hospitales y cementerios llenos.  

  1. En el Frente Popular no mandaban los más cualificados, sino los más politizados,  y no hubo mando único jamás  

Este continuo enfrentamiento entre ellos mismos tenía su reflejo también en la  jerarquía, pues había gente que incluso se negaba a aceptar tal jerarquía. Los  anarquistas, por ejemplo, además de no aceptar una injerencia extranjera y soviética  tampoco creían demasiado en una estructura de mando militar. Ni siquiera en plena  guerra contra sus odiados fascistas. Y esto les perjudicó muchísimo a todos ellos, pues  lo que tenían enfrente no se parecía en nada a ese desorden.  

Mientras ellos se dedicaban a pelearse entre sí o a cuestionar las órdenes, en el bando  nacional no había ningún lugar a la duda: se estableció una clara jerarquía militar  desde el minuto 1 y todo el mundo conocía bien las consecuencias de saltarse la más  mínima orden. Por el contrario, la constante insurrección miliciana, mal mandada por  comisarios que eran políticos, llegaba al extremo de que podía pasar que la tropa se  fuera de la trinchera cuando les daba la gana. Y todo esto con un enemigo disciplinado  y decidido enfrente de ellos.  

  1. Moral de Victoria versus propaganda gubernamental barata 

Nadie pone en duda el valor y capacidad de sacrificio del soldado frentepopulista, que  es superior en mi opinión, por la sencilla razón de que continuaban combatiendo en  medio de tantos desastres y arbitrariedades. Con una guerra que perdían día a día y sin  ninguna ilusión de victoria. Sin ningún contraataque que les permitiese tomar aire y  volver a creer en que el triunfo final era posible.  

Al contrario: lo que la historiografía oficial nos ha vendido como victorias republicanas  no eran sino los mayores desastres de ese bando. Porque cada vez que se ponían a  atacar en algún sitio era para provocarse una masacre y derrota todavía mayor, con el  consiguiente ridículo y posibilidad, para los nacionales, de contraatacar con más fuerza  y conseguir sus mayores triunfos.  

El general Vicente Rojo interroga a un prisionero nacional  

  1. El Frente Popular engañaba constantemente a sus soldados y civiles  

Mentiras que empezaron muy pronto, cuando intentaron tranquilizar a las masas con  falsedades absolutas, asegurándoles que sólo había algunos pequeños focos de  sublevados que estaban siendo sometidos con eficacia. Pero nada más lejos de la  realidad. Los peores varapalos de toda la guerra se los llevaron los frentepopulistas en  un principio, cuando su total falta de capacidad de mando les hizo perder terreno a  pasos agigantados. Permitiendo que los selectos contingentes del Ejército de África  cruzaran el estrecho casi sin ser molestados. Y luego, estos enemigos suyos, en  números crecientes, porque iban reclutando gente por el camino, siguieron avanzando  hacia Madrid y casi toman la capital al asalto mientras a los madrileños se les 

aseguraba que todo iba bien. Claro que sí. Iba perfectamente. No en vano, cuando  Azaña se enteró de que los nacionales ya estaban en Illescas, a muy pocos y llanos  kilómetros de la capital, salió corriendo del cine en que se encontraba y tomó el  camino de Barcelona a toda prisa.  

  1. Un gobierno que abandonaba a los suyos en el peor momento posible  

El Nuevo Orden Mundial, que cada vez más gente reconoce en todo lo que estamos  viviendo, tuvo su primer embrión serio en España en el Frente Popular. De hecho,  Orwell se desengañó aquí de muchas cosas y se inspiró para su revolucionario libro  1984. Porque conoció este mismo NOM, con los mismos defectos y mentiras que el  actual gobierno y su falsa oposición, con PP y Vox como la inútil y traidora CEDA de  entonces. Y uno de estos defectos congénitos es que al poner a auténticos caraduras al  frente de las instituciones, delincuentes sin oficio ni beneficio, no estamos  precisamente ante el tipo de estadista heroico que se queda con su gente hasta el  final. Ni muchísimo menos. Todos estos valientes antifas que animaban a las tropas y  civiles a los más grandes sacrificios, al final, en la hora suprema salieron pitando de  Madrid como locos. Y sus propias tropas se lo tomaron como lo que era: la peor  deserción y traición posible. Pero siempre les salvaba que eran unos enchufados de los  poderes internacionales, como ahora lo puedan ser Abascal o Pedro Sánchez. 

  1. El bando frentepopulista no era meritocrático, sino sectario  

Era una forma de funcionar que promocionaba siempre a los que eran confiables  políticamente, sin importar los desastres que se cosecharan en el sector en el que  estuvieran prestando servicios. Una situación que ya era grave de por sí cuando  estamos hablando de la economía o la política en general, y recordamos que a esta  gente les gusta meter la pezuña en todo, pero tan torpe el liderazgo se cobraba sus  verdaderas consecuencias cuando hablamos de gestionar un frente de combate y  unidades. Ahí era donde personajes tan inútiles como el Campesino y otros aficionados  de la Guerra, incapaces de medirse con los profesionales africanistas que tenían  enfrente, se llevaron las mayores palizas de toda la Historia de España. Porque no se  puede pasar de ser pastor de ovejas a general ni mucho menos ponerse a improvisar  pajas mentales en el campo de batalla.  

La zona controlada por Madrid y Barcelona era la jungla. 

  1. No contaban con una oficialidad preparada y nunca se prepararon  

El desafío de una guerra de alta intensidad como la que tenían planteada en ambos  bandos exigía de una oficialidad y suboficialidad preparadas. Mucho más cuando el  minúsculo Ejército que había dejado bajo mínimos el Frente Popular exigía de efectivos  y oficialidad en grandes números, ya desde antes de que empezara el conflicto. Por lo  tanto, podemos imaginar escasez de gente preparada que existía en ambos bandos  cuando empezó la guerra y se fue desarrollando.  

  1. El Ejército Nacional preparaba a la gente, pero no así el Frente Popular  

La inmensa mayoría del personal involucrado en la guerra no tenía ninguna  preparación técnica concreta y muchos de ellos ni siquiera tenían ningún tipo de  instrucción. Pero la forma de aproximarse a este problema fue muy diferente en  ambos bandos. En el bando nacional, dirigido por técnicos militares, se apresuraron a  formar cuanto antes a los oficiales y suboficiales de primera línea que pudieran  entender y aplicar correctamente las órdenes de la alta superioridad. Y de ahí salieron  los sargentos, alféreces y tenientes provisionales que alcanzaron sus grados en poco  tiempo, con un breve e intenso periodo de academia en el cual tuvieron que ser  apartados del frente por una temporada. 

La formación es la clave, también en la guerra, y de ahí que existan las academias  militares, pero en el Frente Popular no le dieron ninguna importancia a esto y  empezaron a aplicarse medidas cuando ya era demasiado tarde. Y lo peor de todo era  que ni siquiera tenían una alta oficialidad que pudiera aportar la más mínima visión  estratégica y táctica.  

  1. Los políticos gestionando la logística hicieron que se pasara hambre y escasez  en todas partes  

La logística también falló por todas partes. Entre otras cosas, porque en el Frente  Popular mandaban políticos, mientras que en el bando nacional eran técnicos militares  muy cualificados. Dos formas muy diferentes de entender la guerra y la paz. El político  es, como todos sabemos, un ser que se mueve a corto plazo y más por quedar bien  que por verdaderos objetivos. Pero en el otro bando era lo contrario, ya que un oficial  debe saber gestionar recursos escasos incluso en temporadas de crisis como asedios y  batallas que se prolongan más de lo pensado. 

  1. Los frentepopulistas eran la gente más optimista del mundo  

En el bando frente populista, por otro lado, el optimismo era siempre el espíritu: nada  podía salir mal y en todo caso no se tenían en cuenta medidas correctoras, de tal  manera que pasaban de sus propias ofensivas a situarse a la defensiva, porque los  nacionales contraatacaban con fuerzas cada vez más grandes en cada sector mientras  que ellos iban en números decrecientes. Nunca contaban con una reserva estratégica  de hombres y material que les permitiera mantener su ofensiva inicial o incluso repeler  un contraataque. Pero es que ya sabemos que los políticos siempre piensan que va a ir  todo de maravilla: no en vano suele ser gente que nunca ha trabajado y que nunca ha  tenido verdaderos problemas. 

  1. Los ejércitos de Euskadi y de Cataluña actuaban a su libre albedrío  

El propio Azaña se quejaba de estas cosas amargamente, pero, ¿qué se esperaba? Si él  mismo había sido un cómplice total de toda esta gentuza separatista de toda la vida,  que son auténticos ladrones y que durante la guerra se dedicaron a matar a sus  propios paisanos y a hacerlas de todos los colores. Y fue Azaña quien desarmó  completamente a las Fuerzas Armadas, igual que están haciendo ahora todos los  políticos de todos los partidos.  

El separatismo anti-español demostró que es injusto y además inepto, puesto que sus  improvisadas fuerzas armadas fueron el mayor desastre de todos. No hay más que ver  cómo se rindieron los gudaris en Santoña, de forma vergonzosa y sin contar con sus  camaradas del Ejército del Norte. Y por su parte, el ejército de Cataluña fue también  humillado en sucesivas ocasiones y en concreto en la fallida campaña de Belchite. Y no  es que nunca consiguieran tomar Zaragoza, que era su máximo objetivo en toda la  guerra, sino que ni siquiera consiguieron amenazar seriamente a esta capital de  provincia en toda la guerra. 

  1. El Frente Popular nunca tuvo mando único  

La importancia del Mando Único siempre es vital, pues en una guerra se toman  decisiones demasiado trascendentales e irreversibles como para que haya 25 dando  órdenes a la vez. Y los nacionales se tomaron muy en serio esta elección fundamental  que sólo podía afectar a los que tuvieran el generalato.  

Sin embargo, en el otro bando no hubo jamás una figura paradigmática de mando ni  mucho menos una que pudiera hacer de puente entre a la vertiente civil y militar, pero  tampoco entre comunistas y anarquistas o entre unionistas y separatistas.  

  1. El bando frente populista nunca tuvo objetivos nacionales ni fue soberano  

Pese a que en su propaganda presumían de ser los que defendían la soberanía de  España, frente al fascismo que manejaba a los asuntos de los nacionales, la realidad  fue justo la contraria. 

El Frente Popular no solo se vendió desde el principio a todos los tiranos de Moscú,  Londres, París o Washington, sino que también negoció en secreto con Mussolini la  cesión a Italia de las Islas Baleares a cambio de que dejasen de suministrar todo tipo  de apoyo a los nacionales. Afortunadamente para España, esta tradición nunca llegó a  consumarse porque los italianos ni siquiera la tomaron en serio, pero es que tampoco  estaban los frentepopulistas como para regalar nada. Son más que perder batallas y  eso influía en todo el panorama internacional, que cada vez se volcó más con los  nacionales y le fue dando la espalda a ellos, que fueron desde el principio los niños  mimados de casi todos los estados importantes.  

  1. La calidad del armamento no fue inferior en el Frente Popular, pero sí la  forma de manejarlo  

Hasta los drones o los misiles nucleares tienen personal cualificado a los mandos,  porque son seres humanos quienes los manejan desde atrás y lo mismo pasaba con las  armas más convencionales de los años treinta. De hecho, casi todo el material de guerra era mejor en el Frente Popular, sobre todo al principio del conflicto, y destacan  sobre todas las demás armas los tanques y aviones de caza.  

Los únicos tanques de verdad que tuvo el Ejército Nacional fueron los que  literalmente robaban a sus enemigos en el campo de batalla, porque lo que trajeron  los italianos y alemanes a España no eran más que tanquetas con ametralladoras que  no se podían medir con los robustos y poderosos T-26. Sin duda alguna, el modelo de  tanque más icónico de toda la guerra, entre otras cosas porque era un verdadero  tanque, mientras que en el lado nacional no disponían de material nuevo de esa  calidad.  

Los frentepopulistas no ganaron porque no podían ganar  

Porque les faltaba cabeza. Porque aun teniendo todos los medios técnicos y humanos  a su disposición, con el apoyo unánime de las grandes superpotencias del Nuevo  Orden Mundial, la potencia sin control no sirve de nada. Como hemos dicho  anteriormente, no fue calidad humana ni valor lo que faltó en el Ejército Popular, sino  muchas otras cosas. Para empezar, sentido común y el tener las cosas claras y estar  todos en lo mismo, porque nada bueno puede salir de la anarquía y de remar cada uno  por su lado. 

En el bando nacional siempre creyeron en la Victoria y lucharon por ella, sacrificando lo  que hiciera falta por un porvenir que hasta el último soldado creía suyo.  

Es por ello que estas nuevas leyes de memoria de no sé son una auténtica imposición  que pretende supeditar la ciencia histórica a una ley que además es totalitaria y que  nace del pacto unánime de los mayores traidores que han pisado esta tierra española:  la gentuza de Vox y el PP como garantes y conservadores de todas las atrocidades del  PSOE y los separatistas. Y lo reconocen ellos mismos con toda su jeta dura, como es el  caso del ex ministro Catalá, que además de amenazar públicamente a uno de los  jueces del famoso caso de la manada se dedicó también a presumir de la Ley de  desmemoria histórica.  

Sin embargo, los datos históricos están ahí y no se pueden cambiar. Al contrario: se  podrá opinar de ellos lo que se quiera, pero la corrupción y la falta de pericia, vocación  y hasta de moral de Victoria fueron constantes en el Ejército Popular durante toda la  puñetera guerra.

 

También te puede interesar...


Artículo anteriorTrabajo y energía
Artículo siguienteUna duda razonable
Miguel de Cervera
Economista e historiador, con una vocación especial por contar la Historia como es, por encima de los mitos creados y no como les gustaría a algunos: más datos y menos opinión. Es especialista en posicionamiento web y tiene varias publicaciones de Historia de España.

6 Comentarios

  1. Muy buen artículo. Bien redactado y completo. Los rojos perdieron porque -entre otras causas-, para ellos, el más bestia es más hijo del pueblo y debía mandar más. Es como poner al lastre de la Lastra o. a la bacaburra de la Calvo al frente de una gran compañía líder del mercado y que ésta acabe en bancarrota en 2 años.

  2. En 1936 los bolcheviques frentepopulista desarmaron al ejército maltratándolo y disolviéndolo.
    Hoy, más finos, lo desarman sobornando a los altos mandos, que se convierten en mansas ovejitas, dóciles al pastor.
    Que no se preocupen, que del matadero no se van a librar, por muy bien que les paguen. Ni tampoco sus familias y amigos.
    Quien se vende a un amo tan vil se merece todo lo malo que le ocurra.
    Lo siento por sus familias, pero bien podían afearles su indecente conducta.

  3. La ayuda italiana y alemana, muy importante, la guerra fue una cosa y el régimen otra, una oportunidad perdida, de hecho era el pp disfrazado de blanco, deseando el capitalismo las 24 horas para repartirse el estado con los ” comunistas ” de salón. La República fue masacrada por el frente popular y ahora se falsifica la historia.

  4. Buen trabajo. Felicidades por el artículo.
    No obstante y desde un punto de vista iniciático, lo que pasó, pasó, y pasó como tenía que pasar. Todo está predeterminado y registrado en la Mente Akásica, y máxime un evento de la potencia energética como una guerra civil.
    Los seres humanos lo único que podemos hacer es tomar consciencia de lo que acontece, sabiendo que por encima hay unos seres malignos, “los amos”, que juegan con las cartas marcadas. Pero, a veces, las jugadas no les salen bien y, años más tarde, vuelven a intentarlo. ¿Se comprende el mensaje, verdad?
    Un saludo desde la Resistencia.

  5. Aunque bueno el artículo en muchos términos, le puede cierto sesgo y no es fiel totalmente a la historia.
    El PP sería el equivalente a la CEDA, un partido blandito y que no entró en el gobierno de 1933 para no molestar, pese a ser el más votado.
    Mientras que VOX es un partido que molesta al régimen tanto como Renovación Española, un partido conservador y patriota cuyo líder, Don José Calvo Sotelo, fue amenazado de muerte, y finalmente asesinado por los rojos, como han amenazado e intentado asesinar a Don Santiago Abascal.

Comments are closed.