Este país asiático enano es el paradigma perfecto del aplastante triunfo del globalismo. Me reafirmo en mi proverbio: “El deporte de élite es el mejor sociólogo”

Resulta que con la excusa de unos partidos de jurgol, cientos de miles de cristianos – llegados de todo el orbe – han invadido un pequeñísimo país islámico (el tamaño de Cagar es igual al de Murcia, ojo que te la cojo). Si todavía os queda un ápice o resquicio de imaginación, imaginad esta situación hace mil años, cuando las Cruzadas.

Resulta esperpéntico que cientos de miles de cristianos vayan a pasar semanas bajo la sharía y/o que ésta haga la vista gorda. Qué paradojas nos muestra la vida, vaya qué sí. Yo he tenido novias, ligues, amigos y enemigos muy variopintos, que no heterogéneos… ya que todos han resultado muy homogéneos en su estupidez y su globalismo. Qué yo sepa,  al menos 3 de ellos (una exnovia muy seria, de las de futura boda por lo civil o lo criminal; una amiga, de las “mejores” gabacha y aspirante despechada a amante; un amigo de los “mejores”, erudito eivissenco omnisciente) han fagocitado en Cagar… todos con dinero del erario espenol – mucho dinero, por cierto – y encantados de la vida por ir y venir de esa pequeña península olvidada de la mano de Dios, del cristiano, digo.

¿También tú, Bruto?

Hay que ser bruto, con minúscula, para ir a Cagar y no piscarse de ná. “Si tú no has estado allí, no puedes opinar”. Ya salió el lector tocapelotas. A ver, lector erudito: por suerte existen la empatía  y la lógica. ¿Cuántas veces te has ahogado en el naufragio de un barco y, encima, has sido devorado por los tiburones?

Accidente (antiguo Occidente) tocó fondo hace muchísimo. Yo lo alumbro allá por 1789 con el epicentro en Francia, pero si me pongo patriota agito los números y lo cifro en 1879 (Pablo Iglesias Posse). 

El problema no son la estupidez y la maldad, que también, sino la inconsciencia. 

Unos 150 mil argentinos y mexicanos hay ahora mismo en Cagar. Todos ellos fomentan y financian el islamismo autóctono y, lejos de combatirlo, pelean entre ellos. Se lían a hostias por la excusa del jurgol, mientras los cataríes, de haber leído “Asterix” dirían, entre risas: “Están locos estos romanos” Pues eso, cambiad romanos por cristianos.

 

1 Comentario

  1. Muy divertido. No me he ahogado nunca ni tampoco me han comido los tiburones pero, como parece ser que dijo un buen día un tal Bismarck, sólo los tontos aprenden de sus propios errores; los listos aprenden de los errores ajenos.

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