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Muchos habréis escuchado hablar de la “ley de segunda oportunidad” pero la mayoría de vosotros salvo los que se han visto afectados directamente seguro que no sabes de qué va. Ya os adelantó que es una ley más, de las muchas que se elaboran en España, pero que sólo sirven para hacer propaganda al legislador y que una vez publicada, el desarrollo de la misma,  pierde todo su sentido. Una vez más, las leyes en España sólo sirven para beneficiar al propio Estado o a las grandes multinacionales, en este caso, los bancos que filtran al final en beneficio de los “fondos buitres”.

Fueron muchos cientos de miles de pequeños empresarios, a los que la crisis del dos mil siete y siguientes,  se llevo por delante, arrastrándolos hasta la ruina. Buena parte de ellos, nunca más levantaron cabeza, bastante de ellos,  acabaron en la indigencia.

El colectivo de PYMES y Autónomos, por mucho que el actual régimen quiera hacerlo pasar desapercibido o indiferente, es el que creó, el que siempre ha creado la riqueza,  no solo en España, en cualquier economía mundial, pero en España más si cabe, por haber salido como lo hicimos de la guerra, allá en los años cuarenta. Solo el tesón, la voluntad y las muchísimas horas de trabajo y el amor dedicado a esas pequeñas ideas de esos pequeños emprendedores, hicieron posible que este país en pocos años se colocará como la séptima potencia económica  mundial.

Así fue, más o menos, hasta que llegó la crisis de dos mil siete, fue cuando  el Estado benefactor, el mismo  que le dio más de ochenta mil millones de nuestros bolsillos a Cajas y Bancos, para salvarlos de  la crisis, abandonó totalmente a esos pequeños empresarios, abocando los a la ruina. A esos que durante muchos años habían estado creando riqueza y puestos de trabajo, lo mismo que hicieron posible que el sector de la banca creciera como lo hizo.

Años después y porque en cierta manera se lo impuso la Unión Europea, el Legislativo español se vio obligado a elaborar la “ley de segunda oportunidad”, y para aquellos pequeños empresarios. En el preámbulo de la misma, su verdadero espíritu, nos dice  que “A pesar de un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer”. Una ley que en teoría era para darle una segunda oportunidad a aquellos que se arruinaron, pero, actuando siempre de buena voluntad, eliminando de esta, a los que actuaron de mala fe, a los defraudadores, a los explotadores etc. etc. Como ven, una vez más el espíritu de la ley era de lo más justo.

Cinco años después, no fue hasta dos mil veinte, más o menos,  cuando por fin los despachos de abogados, el sí y empezaron a abrir la mano para posibilitar la recuperación de algunos de estos empresarios, así y todo, los honorarios que cobraban, eran de de muchos miles de euros, absolutamente disparatados, sobre todo, para gente que estaba en la ruina, exigiéndoles además,  una burocracia infinita, y con ello haciendo casi imposible,  el poder beneficiarse de la Ley.

Una ley que pasado el tiempo, han utilizado esos despachos,  para hacer el agosto a costa de esos desgraciados, una vez más -y hablo por mi experiencia-  para acabar de apuntalar y de machacar a estos pequeños empresarios, no sea, que a pesar de todo, tuvieran alguna posibilidad de volver a emprender. Por otro lado, como no,  es lo que mejor se les da, favorecer a los “fondos buitres” que en su día se quedaron por tres euros,  con aquellos créditos impagados.

Los que no han participado de la pequeña empresa, los que no han sido autónomos, quizás todo lo aquí expuesto le pueda parecer un poco sorprendente, pero créanme que todo lo expresado es la absoluta realidad. Por otro lado, nada nuevo en este país llamado España, un país que justo al contrario de lo que sucede en el resto de países de la OCDE, y en especial en los Estados Unidos y en la Europa más desarrollada, el poder jurídico, siempre se posiciona de salida, a favor de la gran banca. Es por ello que termino con aquella frase de Ramón María del Valle Inclán, quizás el autor de la mejor novela española del siglo XX, “en España el merito no se premia, se premia robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo”.

 

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Faustino
Terminadas mi obligaciones genéticas; lo de cultivar los árboles, garantizar la continuidad de la especie y escribir un libro, me dedico a darle voz a todo lo que me descuadra en mí de rededor, muy especialmente la falta de justicia en su más alto concepto. Cuando no lo hago, escucho la voz de mi padre que me recuerda que "nunca se ha escrito nada de ningún cobarde". como apenas puedo dar voz, escribo pequeños textos para intentar suplir "mi afonía" y además me esfuerzo intentando que lleguen a la gente. Tengo infinidad de escritos publicados en "círculos menores" He sido pregonero de la Semana Santa de mi ciudad, Tomares. He publicado la novela; Costalero de Sevilla, Mi blog personal es Incorrectamente Político, encabezado por una foto de George Orwell y su más célebre frase: Periodismo es publicar aquello que alguien no quiere que publiques, todo lo demás son relaciones públicas.

2 Comentarios

  1. Nos gusta la cita de Valle Inclán,es muy recurrente,y siendo español…debemos vernos reflejados?,entonces es que algunos no somos lo suficientemente malos,todavía nos queda mucho por aprender.

    El Presidente de los EEUU es Donald Trump,a pesar de todo,mientras que el verdadero Papa es Benedicto XVl,la Iglesia está llena de herejes,de falsos ministros concubinistas…que ahora en España campan a sus anchas,proclamando la falsa doctrina de Bergoglio,que hacer?si solo en la Iglesia es donde se realiza la Consagración?,ya nos dicen que mejor no ir a misa,por que participamos del pecado,y nos llevan todos a la perdición.

    Como entonces salvar nuestras almas?,si mires donde mires y vayas donde vayas está todo lleno de demonios y prostitutas.

    Algo semejante ocurre con el Estado,dan ganas de irse a un desierto a rezar en soledad,alejarse de las oportunidades del demonio.

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