Ana González, alcaldesa de Gijón

Parte oficial de guerra de 27/10/2022. Tercer año triunfal.

El ayuntamiento de Gijón es, junto con el de Barcelona y Madrid, a los que se sumará pronto Vigo, de los que discriminan a los ciudadanos por su capacidad económica, bajo la burda excusa de las “bajas emisiones” de los coches.

Nos consta que a Julio Iglesias no le preocupan esas normas. Si alguno de los coches que tiene no cumplen la norma, compra otro para la ocasión, y santas pascuas.

En suma, que lo que hacen esos ayuntamientos es ilegal, según el art. 14 de la Constitución, que prohíbe la discriminación por razones, entre otras, sociales (como la capacidad económica) y el 4.1 de la Ley 40/2015 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas, que exige a toda norma que restrinja o regule actividades, cumplir criterios de “necesidad”, “proporcionalidad” y “no discriminación”. Recomiendo al lector que la consulte, para descubrir cuanto se limpian los políticos los cuartos traseros con las normas que ellos mismos elaboran. (1)

Esto, respecto del trato dado a los pobres, pero respecto de los discapacitados, ídem de ídem. Recordemos que todas las normas de todos los rangos aprobadas para imponer el repugnante uso de mascarilla, incluyen la misma cláusula de exención, para las personas que por cualquier razón, física o psíquica, se vean perjudicadas. En suma, se trata de personas DISCAPACITADAS para usar mascarilla, igual que hay otros discapacitados para saltar en paracaídas o para correr una maratón.  

El lunes 24, un discapacitado psíquico, que además está discapacitado para usar la mascarilla, fue expulsado de un autobús de la Empresa Municipal de Transportes Urbanos (EMTUSA), de Gijón, por no utilizar mascarilla. La expulsión la materializaron 4 empleados públicos concertados para ello: el conductor, un inspector de la empresa y dos agentes de la policía local. Y ello, a pesar de que el doblemente discapacitado mostró abundante documentación que acreditaba su situación. 

El martes se presentó por registro una solicitud a la alcaldesa, como jefe de personal de todos los implicados (art. 124.4 i y j de la Ley de Bases de Régimen Local) para que le proporcionase al discapacitado una satisfacción moral, que sustituya a la penal o administrativa. Porque estas son siempre tardías e injustas, porque imponen sanción al infractor, pero no proporcionan reparación moral a la víctima. 

La discriminación por causa de discapacidad, aparte de ser falta grave de un funcionario (art. 95.2.b de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público), puede constituir incluso delito (art. 510 del Código Penal).

Este es el daño que producen las bastardas campañas de propaganda de las administraciones públicas, incluido el ayuntamiento de Gijón (2), que demonizan a cualquiera que ose no utilizar mascarilla, sin mencionar jamás el caso de los exentos. 

En suma, que el problema lo han causado conscientemente nuestros políticos con la evidente intención de enfrentar a los ciudadanos. Y lo han conseguido. Pero en este caso esos ciudadanos ejercen una función pública, y actúan en nombre y representación de su jefa, la alcaldesa. La pelota está en su tejado. Se admiten apuestas.

A esta alcaldesa le gusta mucho el papel de mujer-víctima. Es la que dijo, con aviesas intenciones, la supuesta obviedad de que los hombres no son animales, sino seres humanos. (3) 

Por sus hechos los conoceréis. Le va mejor el papel de verdugo encapuchado de pobres y discapacitados, hacha en ristre. Aunque luego el hacha se lo deja a sus esbirros.

Desde “El Parte” damos el pésame a los habitantes y visitantes de Gijón.

  1. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-10566
  2. https://www.lavozdeasturias.es/noticia/gijon/2020/08/11/gijon-lanza-campana-crear-conciencia-riesgo-covid-19/00031597158171862760347.htm
  3. https://www.elespanol.com/espana/politica/20220406/alcaldesa-gijon-sigo-creyendo-hombres-no-animales/662933706_0.html

 

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