Todo lo que ocurre en torno a los componentes del gobierno de España sería digno de analizar por los mejores psiquiatras, para que determinaran el grado de indigencia intelectual que padecen todos -y cada uno- de ellos, por si fuera necesario llevarlos a una institución de salud a fin de acabar con sus problemas de comprensión. Creo que de los 23 componentes (¡un presidente y 22 ministros!) solo se libraría un par de ministros que aún no han alcanzado el nivel de los demás.

Para aquellos que no tuvieron la oportunidad de escuchar a la ministra de Hacienda María Jesús Montero, ayer día 26 de octubre 2022 en el Parlamento, voy a explicarles lo que echó por ese vertedero de embustes que tiene por boca: Hablando de la falsa bondad de los presupuestos del Estado para 2023, se atrevió a compararlos con los Pactos de la Moncloa de 25 de octubre de 1977.

Tamaña barbaridad demuestra que Marisú (para sus amigos) no tiene idea de política ni de historia, economía o finanzas, pero que le queda aún mucho de sus juveniles tiempos de hippie y comunista, cuestión que conocíamos los andaluces por su nefasta etapa como consejera de Hacienda de la Junta. Mire María Jesús, los llamados Pactos de la Moncloa se firmaron sin fines electoralistas (cuatro meses después de unas elecciones) para “afrontar la crisis económica de los 70 y consolidar la Transición a la democracia” Fueron firmantes del mismo, entre otros, Fuentes Quintana, Abril Martorell, Tierno Galván, Santiago Carrillo, Adolfo Suárez, Roca, Fraga, González, Raventós y Calvo Sotelo.

Y todos, sin excepción, lo hicieron para construir una nación de iguales, con respeto por la Monarquía, la integridad del territorio y olvidado pasadas rencillas. Estos elefantiásicos presupuestos de ustedes, en cambio, se han elaborado (mirando más a las elecciones próximas) y sometidos descaradamente al yugo de comunistas, separatistas, herederos de Eta y enemigos de España. ¡Déjese, pues, de decir sandeces y váyase a paseo!

 

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