Robar

Estos últimos días he conversado con familiares y amigos sobre la sentencia condenatoria contra los responsables de los ERE de Andalucía. Lo hemos hecho en términos más gramaticales que otra cosa y, precisamente por ello, ha habido entre nosotros algunas diferencias conceptuales que ahora quiero aclarar.

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Según el DRAE, la palabra robar tiene 11 acepciones, pero tan solo vamos a contemplar las dos primeras que son las que realmente nos interesan para el caso, y que dicen así: 1 Quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno; 2 Tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier forma que sea. Visto así y dando por buenas las declaraciones de Chaves y Griñán, si ellos “no se han lucrado” no deberían haber sido condenados.

Esta es una conclusión tan simple que no aguanta ni un segundo. Imaginemos a una o varias personas que se compadecen de unos mendigos y, para ayudarles, se las averiguan para robar en varios establecimientos. ¿No han cometido delito? Yo creo que sí. De cualquier manera, la Justicia se basa, principalmente, en lo que dice el Código Penal y la jurisprudencia que aclaran el asunto. Vean sino lo que trascribo a continuación: El ánimo de lucro es un elemento exigido en el Derecho comparado, pero es manifiesto su carácter perturbador. La lectura literal de la letra del Código nos llevaría a apreciar “ánimo de lucro” únicamente cuando se actúe con la intención de obtener un beneficio económico, pero la jurisprudencia le ha dado un contenido más amplio.

Basta con que se actúe con la finalidad de obtener una utilidad de cualquier clase, es decir, “cualquier ventaja, utilidad, beneficio, rendimiento, que se proponga obtener el sujeto activo, de los bienes muebles cuyo apoderamiento o apropiación pretenda, incluso los meramente contemplativos o de ulterior beneficencia, no importando el modo de materialización de su propósito lucrativo…” (SSTS de 21 abril de 1989 y de 31 de enero de 1996)”.

Por tanto, por muy buenas personas que ellos se consideren, la condena ha sido totalmente justa. Y si los condenados fueran del PP, con toda seguridad, las cumplirían en su totalidad.

2 Comentarios

  1. Esto se me parece a la canción de Vicente Fernández el Rey, solo que en vez de rodar y rodar es robar y robar que los políticos ladrones en España nunca van a pagar, en este país los ladrones de guante blanco pueden robar a destajo porque ni van a devolver el dinero ni van a pagar por ello.

  2. Fragmento…
    …Don Jenaro, el cura, como sus compañeros de martirio eran gente buena, muy buena.

    Entonces, ¿por qué ese ensañamiento especial en el caso del cura y los dos mineros que le acompañaban, a los que sangraron como a cerdos? Está claro, don Jenaro había promovido con éxito en la parroquia un sindicato católico que les estaba quitando clientela y, a su juicio, haciendo competencia desleal. Por eso el odio era mayor y había que aplicarle un plus de martirio.

    A mayor abundamiento de lo dicho, en los numerosos juicios sumarísimos que tuvieron lugar en Asturias y en el resto de España con la represión de los vencedores de la contienda civil, los testimonios son muy elocuentes. Al ser preguntados los encausados sobre los motivos de su participación en la persecución y asesinato del cura de turno, la respuesta siempre es la misma y del siguiente tenor: el cura no era mala persona, pero teníamos órdenes del comité o del sindicato.

    Es evidente que parte de la izquierda hoy ha abjurado del marxismo en su ideario. En concreto, el PSOE, gracias al presidente Felipe González. Pero aún quedan algunos rescoldos de odio que se pueden reavivar con leyes tan innecesarias como la Ley de Memoria Histórica que nos trajo Zapatero. En todo caso, la Iglesia sigue con su competencia desleal.

    Está claro que el amor al prójimo que profesan los mentores de los ERES de Andalucía o nuestro ínclito sindicalista Fernández Villa, aquí en Asturias, nada tiene que ver con el que se manifiesta en Caritas u otras organizaciones benéficas de la Iglesia católica.

    Sólo una última recomendación. Si alguien tiene de verdad un ilimitado amor al prójimo, que se haga misionero de la Iglesia católica.

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