indecencia

Después de varias semanas de ausencia, no por falta de asuntos sobre los que compartir mis reflexiones y desahogos, me animo de nuevo a retomar la tarea tras lo visto a medias hoy en Ermua, lo vivido periodísticamente al respecto en los últimos días y lo que, desgraciadamente, nos tocará ver  en los próximos.

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Tras el sonoro batacazo socialista en Andalucía, lo último sobre lo que escribí, era de esperar un nuevo ¡Aló presimiente! para maquillar las caras que, el lunes siguiente, lucían don “Narciso” Sánchez y la ejecutiva del Partido Sanchista Otrora (decíase que) Español. Y pensado y visto, su “sanchidad” Pinochávez, volvió al show sabatino con el que nos castigaba una y otra vez durante el primer año de la “plandemia” y algo después también, que aprovechaba para colarnos, vía decreto ley, una y otra barbaridad y abuso. Así, con bombo y platillo incluido, al final, su medida “estrella” vino a ser lo una de las que, dos meses antes, le había ofrecido, entre otras muchas, Alberto Núñez Feijóo en su, hasta ahora, única reunión con el doctor Plagio cum Fraude: rebajar al 5% el IVA de las facturas energéticas, que no se sabe cuando se pondrá en práctica, pero que no será la solución del gravísimo y creciente problema de la desbocada inflación, ya en el 10’2%. Esa que, la vicepresidente “primera” –en orden, que no en aciertos– y ministra de Economía, la cada día más “Nadie” Calviño, aseguraba que “nunca alcanzará los dos dígitos”, después de culpar, sola y en grupo, a la guerra en Ucrania de su causa, cuando, a su inicio, allá por Febrero, ya estaba en el 7’8% o algo así. Sin que faltase, “comme il faut”, su sociólogo de cabecera, José Félix Tezanos , del que se dice ha publicado en un “libro” –no seré yo quien lo lea– que se deshacía en elogios del jefe: “No se me ocurre nada que Sánchez haya hecho mal”. Se ve que a este disciplinado siervo, las ocurrencias sólo le vienen para las encuestas, en las que sigue sin dar ni una. Y claro, en la última de su Centro de Invenciones Sánchez, sigue dando ganador a su jefe en las próximas elecciones generales, sobre las que el susodicho en la objetiva entrevista que le ha hecho su otro fiel, Antonio García Ferreras, ha confirmado que agotará la legislatura y será candidato a las elecciones generales a finales de 2023: “Humildemente me presentaré a las primarias, porque nosotros tenemos primarias, otros partidos no”, para lanzar a continuación su dardo a su principal enemiga, Isabel Díaz Ayuso, acusando a los “cenáculos de la típica villa de Madrid, de los señores con puro, de difundir rumores sobre su retirada”.

La semana pasada supimos que el indignante proyecto de ley de memoria democrática pasaba el trámite de la Comisión Constitucional del Congreso –toda una paradoja ese nombre–con los votos a favor del PSOE y su socio de gobierno, Podemos, y de los tres partidos nacionalistas PNV, PDCAT y, cómo no, BILDU. EL otro socio, no menos separatista, ERC, que amaga con votar en contra, de momento, anticipa consiguiendo que se apruebe, entre otras, una disposición transaccional para “reconocer la política de persecución y represión contra las lenguas y culturas catalana, gallega, vasca, aragonesa, occitana y asturiana perpetradas por el régimen dictatorial franquista”. Pero quizás, lo mas indecente, indignante y lacerante, sea la enmienda de BILDU para crear una comisión para reconocer y reparar a las víctimas de vulneración de Derechos Humanos a personas por su lucha, por la consolidación de la democracia, los derechos fundamentales y los valores democráticos desde la entrada en vigor de la Constitución de 1978 hasta el 31 de diciembre de 1983″. Una “Comisión” –esperemos que no se cumpla lo que decía Napoleón respecto a la creación de comisiones– que será nombrada por el desgobierno en el plazo de un año y compuesta por “historiadores y especialistas”. Aunque viendo el objetivo de la ley y los que la refrendan, no me parece aventurado dudar de la calidad académica y objetividad de los que resulten elegidos para tal fin, por esa banda de enemigos de España.

Con esta ley, el actual gobierno socialcomunista quiere completar la desastrosa y rupturista ley de memoria histórica que, en 2007, aprobaba su admirado José Luis Rodríguez, al que clona y supera ya, abriendo la caja de los truenos y volver a sembrar el odio entre “las dos Españas”, que decía Antonio Machado. Una ley que el citado iniciador del desastre, Zapatero, calificaba como parte de una gestión “sobresaliente” de su clon, término éste último que, el primero de la serie socialista de triste recuerdo, Felipe González, completó con el de “cum Laude” para su autor.

Y toda esa indecente sarta de despropósitos se desencadena, para mayor humillación, escarnio y vergüenza, en vísperas de la conmemoración del 25º aniversario de uno –si no el que más, a juzgar por la reacción que produjo (1’5 millones de personas se manifestaron en la Puerta del Sol de Madrid)– de los secuestros y asesinatos que más conmovió a la sociedad española, el de Miguel Ángel Blanco, a los que los que hoy son representados por uno de los firmantes de esa ley, BILDU, la banda terrorista ETA, descerrajó dos tiros en la nuca en la tarde del 12 de Julio de 1997, que lo dejó clínicamente muerto hasta la madrugada del día siguiente, 13.

Precisamente, este domingo, 10 de Julio, 25º aniversario del secuestro, se ha celebrado un tan emotivo como descafeinado homenaje en la localidad de la que era concejal el vilmente asesinado por ETA, Ermua, en el que la falsedad de unos y la corrección política, impuesta seguramente por los mismos, de otros, ha sido lo más destacable.

Empezando por su alcalde, Juan Carlos Abascal, del que no tenía referencia alguna, pero del que me bastó escuchar su inicio para saber que estaba en su buen papel de socialista ante el jefe supremo para dejar de oírlo: “Muy buenos días a todos y a todas”, fue su inicio y “mi final”.

Intervino después la hermana de la víctima, María del Mar Blanco, a la que, precisamente el antes citado alcalde, intentó que no interviniese, pero tuvo que ceder tras la intervención de la Casa Real, aunque, como decía, dentro de la corrección política impuesta, para no ofender demasiado al felón, muy lejos, sin duda, de la que le hubiera gustado hacer.

No podía faltar en este contexto de falsedad, el presidente del PNV y de Vascongadas,  Iñigo Urkullu que, para meter bien el dedo en el ojo, alternó la lectura de su  intervención en una mezcla de vascuence y español (menos), terminando en esa lengua que, a buen seguro, muchos de los allí presentes no entendían y el resto de los españoles que pudieran seguir el acto por TVE, ninguno. Pero la educación no es tampoco el fuerte de este personaje. Tal vez implantara un sistema de traducción simultánea, que paga el Estado, aunque no me pareció ver los pinganillos en el respetable (algunos, que no todos).

Llegó el turno de Pinocho Sánchez que, con un discurso tan artificial como poco sentido, habló del “espíritu de Ermua, símbolo de unidad y paz, convivencia y concordia”, es decir, lo contrario de lo que él fomenta en España. Recordó que “en Octubre se celebraba el 10º aniversario del fin de ETA”, pero nada sobre su alianza con sus hoy representantes políticos, BILDU.

Pero lo más indignante que dijo y que justifica sobradamente, a mi juicio, lo que recojo en el título, fue equiparar a España y a Vascongadas (Euskadi, dijo él, naturalmente): Y si hoy Euskadi y España son países libres y en paz, es gracias a todos y todas los que apostaron por la unidad de los partidos políticos, frente al terror y el odio”. Debe llamar “unidad” al rifirrafe continuo entre socialistas y podemitas y los constantes amagos de ruptura, evitada bajo presión, de sus apoyos nacionalistas. También dio las “gracias a la labor de la justicia”, esa que quiere terminar de controlar a toda costa para que su “agradecimiento” sea mayor. No se olvidó de “la extraordinaria colaboración internacional que quiero hoy poner en valor”. ¿La que dio cobijo a etarras o la que no quiere extraditar a los golpistas catalanes fugados en Octubre de 2017? Tuvo un recuerdo “al valioso trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado” a las que mantienen en permanente agravio comparativo y, “por supuesto a la sociedad vasca y a la sociedad española”, cada día menos en sintonía por sus políticas rupturistas. Terminó amenazando con que “hay que conocer la historia” –la que a ellos le gusta, claro, por eso va a empezar en 1812–, “para que la sociedad no olvide”… que ellos quieren ganar la Guerra Civil 83 años después de que la perdieran en 1939 y 47 años después de muerto el que los derrotó, el Generalísimo Francisco Franco. Dijo después que “por eso, son importantes las iniciativas que se están tomando por parte de los ministerios del Interior –acercar cada viernes presos etarras a las cárceles vascas– y de Educación –cambiar la historia a su conveniencia–“. Anunció la edición del texto “Memoria y prevención del terrorismo”, que “llevará testimonios directos de las víctimas a las aulas de Educación Secundaria y Bachillerato en toda España” –esto habrá que verlo y qué víctimas son seleccionadas al efecto u se prestan a la manipulación–. Espero que la promesa de derogación de esta ley, que ha hecho el Presidente del Partido Popular, se cumpla en esta ocasión, y no como en 2012 con Mariano Rajoy, que hizo todo lo contrario de lo que prometió y le dio una desperdiciada mayoría absoluta.

Feliz semana y estaremos atentos al debate sobre el “desastre de la Nación”.

4 Comentarios

  1. Después de la impunidad de los miles de muertos , por retrasar la voz de alarma con la epidemia, no sé de qué se extrañan.

  2. El Hereje: ya hay que ser muy hijo de perra para atreverse a ir y a decir lo que dijo en Ermua este cabrón, lo peor de todo es que aún hay perros que le huelen por detrás del pantalón, jamás he visto ni conocido un psicópata más mentiroso que este mocoso al servicio de los poderosos, solo espero que este desgraciado acabe colgado de una soga en una plaza mayor en donde haga tanto calor que le haga recordar que nos quiere follar con la farsa del cambio climático, si no termina colgado a ver si acaba tirado dentro de una fosa séptica ya que no es más que un montón de mierda que no merece ni comer hierba, Pedro Sánchez, traidor, al contenedor.

  3. El acto de Ermua no fue más que un paripé que Sánchez tenía que soportar; no le quedaba otra, pero por gusto no se presentaría. Aún así, el hipócrita y cínico Sánchez no desaprovechó la ocasión para enjabonar a Vascongadas, su presidente y a Bildu.
    ¿Cómo es posible que un presidente del gobierno español pueda lamentar los crímenes de ETA y al mismo tiempo los tenga como colaboradores en el Parlamento nacional? Solo lo es concebible en una persona que es capaz de dejar en la estacada a su familia con tal de él crecer y prosperar.

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