Culturas antiguas como Mesopotamia, Grecia y Egipto (Por citar las más conocidas) son consideradas politeístas. ¿Por qué? Porque invocaban a dioses varios. En todas ellas tenían un sinfín de dioses “menores” que se ocupaban de temas menores como “la salud, el dinero y el amor”. En nuestros días, muchos cristianos siguen la misma costumbre: Invocan a Santa Rita para que les proteja la vista y a San Pancracio para que les consiga trabajo (Temen dirigirse directamente al “jefe”).

Es el hecho de imaginar esos “dioses menores” o “santos intercesores” lo que permite identificar un culto como politeísta. Los politeístas necesitan creer que existen tales intermediarios porque, de no haberlos, tendrían que tratar directamente con Dios. ¿Y qué podrían decirle sino “¿Qué quieres que haga?”? ¿Quién tendría el valor de decirle eso a Dios y arriesgarse a escuchar la respuesta?

El monoteísta reconoce “un solo dios”. No dioses-padres y dioses-hijos. No diosas-esposas ni diosas-esposas-de-hijos. No dioses de la agricultura, de la magia y comercio, ni santos patronos del ejército o la farmacia… Un solo dios es uno solo (o solo uno). Dos ya serían multitud, y por tanto, politeísmo. El monoteísmo es no-dos, no-dualidad, no separación. Si Dios no es todopoderoso, no puede ser Dios y si tiene todo el poder, no necesita ayudantes. Para un monoteista, Dios es todo pero ¿Quién puede saber lo que es todo mientras rechace algo?

Para poder sentir que uno es Dios, uno tiene que sentirse bien con todos, en armonía, pues todos somos, obviamente, parte de todo. Es por eso que Jesús aconsejaba “amar a los enemigos”. Amar es lo mismo que aceptar, que admitir, que permitir, que no-censurar. Cuando uno acepta todo tal como es, tal como se presenta, tiene eso que podemos llamar “una experiencia de amor”, o de “plenitud” (¿No es la plenitud sentirse todo?) y también podemos llamar “una experiencia de belleza” (¿No es la belleza no-rechazar-nada?). ¿No hay, en cada experiencia de belleza, de plenitud, un sentimiento de conexión directa con la divinidad?

Jesús trató de explicar todo esto a los que pretendían juzgarle: Que él era el padre y también el hijo; que era poder y hecho; potencia y resultado; energía y materia, principio y fin, alfa y omega. Les dijo que ellos eran lo mismo; que también tenían la posibilidad de auto-convencerse, sintiendo esa energía, que ni se crea ni puede ser destruida; pero ellos lo consideraron inadmisible, inaceptable, y lo censuraron. Los politeístas refirieron condenar a Jesús por blasfemo, antes que intentar comprender su “buena nueva”.

Meditar es adquirir consciencia de esa energía, experimentarla. Para ello solo hay que prestar atención a “la facultad de sentir”, lo cual permite retirar la atención de “la facultad de pensar”, al darse cuenta de que “cuanto más se piensa, menos se siente y cuanto más se siente, menos se piensa”. Meditar es sentirse uno mismo, lo más intensamente posible, es dirigir la atención “hacia adentro”, no proyectarse hacia un objeto u otro, que es lo que hacemos al pensar. ¿Por qué cambiar “pensar” por “sentir”? Porque permite acceder a otra dimensión: Pensando, la mente se desplaza al pasado o al futuro, y ese es un desplazamiento lineal, horizontal, bi-dimensional, es decir, un desplazamiento adelante-atrás sobre el mismo plano. Sintiendo, la mente puede desplazarse arriba y abajo, al cielo y al infierno, dependiendo de que se sienta amor o miedo.

Jesús, que era un gran meditador (Como demuestra su “aventura en el desierto”), sabía que sentimientos como culpa, odio, envidia, rencor, generan miedo y dificultan, por tanto. “la ascensión”. Es por eso que recomendaba perdonar, para deshacerse de todas esas puñetas y poder percibir, nítidamente, esa energía divina que nos anima a todos, desde lo más profundo; para poder “explorarla”, y conocerla, y conocerse a sí mismo. Saber, a ciencia cierta, por haberlo experimentado, que uno es energía y que la energía no se crea ni se destruye ¿No es saber que uno es Dios? Siendo increado e indestructible ¿Qué más hace falta para sentirse divino? ¿Crear? ¡Eso es tan fácil como dejar de repetir!

6 Comentarios

  1. Siento contradecir el texto del artículo aunque le reconozco la buena intención, pero con falsedades no vamos a ningún sitio. La Biblia no habla de Dios y menos aún de de monoteísmo. Este señor es Mauro Biglino, un especialista en hebreo, griego antiguo, latín y otras lenguas antiguas que fue contratado por la editorial del Vaticano para actualizar la biblia que leemos. Como es un hombre honesto hizo una traducción fidedigna del original y así lo escribió. El vaticano no tardó ni un segundo en despedirle, pero el publicó un libro sobre sus descubrimientos e incluso ha debatido con rabinos, sacerdotes católicos, protestantes y ortodoxos sobre sus traducciones y NADIE ha podido refutar su trabajo y decir que es falso. Aquí tienen una de sus muchas conferencias subtituladas/dobladas al español. Les recomiendo que dediquen unas horas de su vida a saber lo que de verdad dice y no dice la biblia. Lo que nos han contado que dice, las falsedades en su traducción, la manipulación a la que hemos sido sometidos no sólo por la iglesia católica sino también por las protestantes y cualquier otra. Espero honestamente que tengan el valor de mirar la verdad cara a cara, porque aunque duela ese si es ciertamente un camino transcendental. Suerte. https://www.youtube.com/watch?v=nwPEBjAqM-U

    • Dices que sientes contradecir mi texto pero no veo que contradigas nada. He escuchado, con atención, el segundo vídeo que has enlazado, en el que el mismo conferenciante opina que Jesús sí existió y también critica, como yo, la invención de santos intercesores. En cualquier caso, mi texto va mucho más allá del debate sobre la importancia de Jesús pues todos somos (o podemos ser) como él. Espero que confirmes o desmientas el borrado de comentarios que denuncias. En este medio no borramos a nadie ni nos ofrendemos por ninguna información que nos facilite un lector (Al contrario, lo agradecemos: ¿Qué clase de informadores seríamos si nos ofendemos cuando alguien nos pretende informar?

  2. Lo primero es desmentir que EL DIESTRO me borrara un mensaje. Lo dije porque no lo veía publicado mientras que si veía el segundo. Aclarado esto, que no deja de ser un tema tangencial, aunque Biglino acepte la existencia de Jesús -en realidad Josué-, desde luego no acepta las elaboraciones teológicas que se han construido entorno a su figura. Y por supuesto su crítica al cristianismo va más allá de criticar a los santos intercesores. No pequemos de reduccionistas. Biglino es muy explícito al calificar a Jesús/Josué como un zelote y líder político, que no tiene relación alguna con el egregor en el que ha convertido su figura a partir de la escritura 300 años después de su muerte de los evangelios canónicos. Y para terminar, no se ofenda señor mío, pero usted toca el tema del monoteísmo en virtud de acusar al sanedrín de politeísta. No seré yo quien defienda a esa caterva, pero si ha escuchado atentamente a Biglino confirmará que el judaísmo no es politeísta ni monoteísta, sencillamente no habla de Dios, sólo de Yahveh como uno de los elohim. Ni más ni menos.

    Repito, puedo compartir las ideas básicas que usted quiere transmitir acerca de la transcendentalidad del ser humano, los beneficios del perdón y las virtudes de la meditación, lo que discuto es que esas ideas provengan de Jesús/Josué o del antiguo testamento. Los dos primeros minutos de esta conferencia lo dejan diáfanamente claro, aunque le recomiendo el visionado completo. Un saludo

    https://www.youtube.com/watch?v=bKXSixyyfkQ

    • Bien, veo que nos vamos entendiendo. Puede que, para ti, el borrado de comentarios sea un “tema tangencial” pero entiende que pueda ser un poco más importante, para un medio como El Diestro, que presume de permitir “la opinión en libertad”.

      Dices que tu autor favorito “no acepta las elaboraciones teológicas que se han construido en torno a la figura de Jesús”. y hace bien. Te reto a que extraigas, de mis textos, alguna elaboración teológica sobre Jesús (Y que conste que lo he citado en muchos de ellos). Mi saludo también para ti.

      En cualquier caso, si compartimos las ideas básicas, compartimos lo “menos tangencial”. Si lo único que discutes es “que esos conocimientos provengan de Jesús”, no sé con quién discutes pues yo nunca he afirmado eso.

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