Caminamos a marchas forzadas hacia una dictadura global de la que, si los ciudadanos de todo el mundo no lo evitamos, nos será imposible salir. Y todo esto no es que vaya a suceder, está sucediendo de la mano del globalismo en el que estamos inmersos gracias a nuestros miserables políticos.

Uno de los mayores globalistas a nivel mundial, el canadiense Justine Trudeau, deja a los demás casi en nada por su cada vez más aberrantes medidas. El Sánchez canadiense es un personaje más que prescindible, que debería dar con sus huesos en la cárcel por todo lo que ha hecho en aquel país y todo lo que han sufrido los canadienses en estos ya casi tres años.

La última de este individuo ha sido la de colar panfletos infumables en los que les cuenta a los niños qué son las fronteras y qué es la libertad de expresión. Según este panfleto financiado por el gobierno de Trudeau, tanto lo uno como lo otro como una forma de promover discursos de odio.

Lo de la libertad de expresión es aberrante porque, las tres veces que se nombran en el panfleto son para referirse a ella con connotaciones negativas:

“No categorizar el discurso de odio como libertad de expresión. Los símbolos que promueven el odio son los escuela equivalente a gritar ‘fuego’ en un teatro abarrotado; este es un discurso peligroso, y amenaza no solo la estructura de una escuela comunidad, pero la seguridad cotidiana de estudiantes y personal”.

“No permita que los grupos que promueven el odio enmarquen la conversación. Manténgase enfocado en los valores de su comunidad y las necesidades de estudiantes. Los grupos que promueven el odio cooptarán lenguaje sobre la libertad de expresión y cultural
identidad para desviar el diálogo de la naturaleza intolerante de quiénes son y qué
ellas hacen”.

Como podrán comprobar, es aberrante.

 

10 Comentarios

  1. Este tipo es de lo peor, uno de los socios preferentes de las “élites” asesinas. Espero que alguna vez, y no muy lejana, se haga justicia con ellos.

  2. El odio es o puede ser bueno. Es una emoción funcional. Es psicológica y moralmente neutro, en principio. Yo odio el mal, odio la infamia, odio el crimen de Estado, odio la farmafia, odio la injusticia institucional, odio muchas cosas y también a los que las encarnan. No sólo no veo nada malo en ello sino que los que denuestan toda forma de odio -los que odian el odio- sólo quieren que la sociedad en general carezca de valores y normas éticas, que toleren acomodaticiamente lo que se les imponga sin “odio”. Los que no odian nada, los que no sienten ni padecen, son agentes pasivos del mal. Los que quieren cercenar la natural respuesta de los que aún poseen valores son agentes activos y conscientes del mal.

  3. Justin Trudeau representa lo que Michel Onfray acaba de llamar por ahí “la muerte de la razón”. El globalismo, la siniestra, las oligaquías no representan ya postura congruente alguna sino la destrucción de toda racionalidad y de la racionalidad jurídica en particular para perseguir sus objetivos e intereses. Sólo se puede ser igual ante la ley cuanto ésta y el gobierno son previsibles.

    Pues bien, no disponemos, como sociedad, de un ideal jurídico común de base como tampoco tenemos una norma operativa que nos permita decidir de antemano qué se puede decir y qué no. La represión de la libertad de expresión que estamos viviendo en este momento histórico por parte de una minoría contrariada porque no controla ya el discurso prevalente se vale de nuestra incapacidad y nuestra orfandad intelectual para haber manifestado como ideal común una teoría de lo que es legítimo expresar en público y lo que es legítimo expresar en privado.

    Lo importante es la primacía de la verdad en afirmaciones declarativas en indicativo. Sólo deben castigarse o reprimirse aseveraciones que falten a la verdad o cuyo contenido sea una calumnia o una difamación que no puedan ser demostradas. Injurias tales como decir que ciertas poblaciones tienen diez puntos menos de CI que otros no necesitarían ni siquiera ser demostradas porque no es sino una opinión. Otro asunto distinto es urgir, instar, ordenar o conminar a la comisión de un delito o instar a una acción de masas como una estampida.

    Ahora a ver cómo educamos a abogaditos, la judascatura, legisladores y otra morralla ejpañola para que desarrollen un sistema analítico y conceptualmente honesto que garantice la libertad de expresión en cuanto tal. Las ideologías son la pseudociencia del derecho y éste está muy maltrecho por la deformación de las mentes de blandiblú salidas de las facus.

    • De acuerdo con todo.
      Lo que se impone contra este binomio manipuladores/alienados es hacer todo lo contrario de lo que se espera, y todo lo contrario de lo que se ha hecho desde que impusieron sus mentiras antinaturales y antilógicas en la mentalidad (aparente, falsa) de la sociedad, en los medios, en los círculos intelectualides. No callarse, y sepultarlos en datos, opiniones y razonamientos. Ridiculizarlos como ellos. Poner las mismas caritas de estupor y de repudio ante sus chorradas y sus contradicciones.

      Es una pena rebajarse a sus trucos baratos, pero hasta que se restituya un cierto orden y se recupere la verdadera libertad de expresión, no queda más remedio. Increíblemente, es con una mera guerra psicológica como nos han traído hasta aquí. Se le da una respuesta proporcionada a dicha guerra iniciada por ellos.

      • Totalmente, al menos desde la práctica social diaria. La teoría jurídica es otra cosa. Insisten por pura torpeza y porque no acaban de creerse que sus “tácticas” hayan fracasado parcialmente siquiera, a pesar de toda la enorme batería de medios a su disposición y de todos los esbirros que les rodean y adulan con toda su doblez por la pitanza que les den. Se han creído más listos de lo que eran realmente a causa de la cohorte de lameculos que ellos mismos han formado.

  4. Este tipejo es un miserable.Se dice que es hijo de Fidel y de una periodista norteamericana.No me extrañaria.
    ESto que hago yo es libertad de expresion, bocazas.Manejas un pais de dormidos…

  5. Justin Castro Trudeau debería ser ahorcado públicamente para bien de la humanidad y respiro de los canadienses,es un nazi.

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