cambio climático

Voy, sin ser, ya no un experto en la materia, si no un simple lector, un simple transcriptor, tratar un tema que me puede dar lugar a fuertes críticas en los comentarios que puedan hacer a estas reflexiones sobre el cambio climático al artículo que me puedan publicar. Debe de quedar muy claro que no soy un negacionista en esta materia, ni creo que alguien lo sea, dado que un efecto que está a la vista, es de estúpidos el negarlo; lo que, si niego o reivindico, según se mire, es que seamos los principales culpables de este efecto natural.

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Bien es cierto que debemos de cuidar el planeta mediante el no deterioro o destrucción de la naturaleza, cosa que ocurre con los incendios, la inmensa mayoría provocados. Bien es cierto que debemos mantenerlo limpio, tanto la tierra como los ríos, montes y mares; pues no es más limpio el que más limpia, si no el que menos ensucia; si ese comportamiento lo tenemos con nuestra vivienda ¿Por qué no tenerlo con el planeta, que es nuestro hogar común?

Lo que yo vengo a señalar, es que cambios climáticos los hubo siempre a lo largo de la vida de la Tierra, desde sus orígenes hasta nuestros días. Hace millones de años, en la Tierra no había automóviles, explotaciones carboníferas, ni petrolíferas ni de cualquier otro tipo; no había centrales nucleares, ni térmicas ni industrias químicas ni cualesquiera otras; pero los cambios climáticos existieron.

En el periodo Máximo Jurásico, la Tierra presentaba un clima tropical que posteriormente permitió la aparición de los dinosaurios. Se cree que el aumento de la temperatura del Planeta se debió a altas concentraciones de dióxido de carbono, de forma natural.

cambio climático

En el periodo Máximo térmico del Paleoceno-Eoceno, se trató de un aumento abrupto de la temperatura, la temperatura media del planeta aumentó en 6º C., de forma drástica (en unos 20.000 años, que en tiempos del planeta son pocos). Esto causó alteraciones en la circulación marina y en la atmósfera, resultando la extinción de muchas especies. Marcó el final del Paleoceno y el inicio del Eoceno.

Otro de los cambios climáticos, y de los más relevantes, es el Pleistoceno, en el que se produce la glaciación, en el que las temperaturas medias globales descienden y, como consecuencia, ocurre la expansión de los hielos continentales, casquetes polares y glaciares. Se considera que hubo cuatro grandes edades glaciares durante el periodo Cuaternario; es decir, se dieron desde hace 2,58 millones de años, la última es la glaciación del Pleistoceno.

Entre 1.645 y 1.715 desaparecieron las manchas solares de la superficie del sol casi por completo, por lo que el sol emitía menor radiación y, por tanto, de un periodo frío.

Se considera que ha habido seis mínimos solares similares, que van desde el mínimo egipcio del año 1.300 a C., hasta el último, que es el de Meunder. Como consecuencia de ello hubo especies que llegaron a extinguirse, al no lograr adaptarse al frío.

Muchos procesos naturales cambian el clima de la Tierra. Estos incluyen manchas solares, movimientos de placas tectónicas, actividad volcánica, impactos de asteroides y movimientos terrestres. La era de hielo del Pleistoceno duró desde hace dos millones de años a 14.000 años.

Hoy, que nos quejamos de las altas temperas registradas en España, dando vueltas al cambio climático y sus causas, nos olvidamos, no recordamos o desconocemos, que, en Villanueva del Río y Minas, provincia de Sevilla, se llegaron a los 49º C. en el verano de 1.957. En Ecija también se llegaron a los 49º C. en Junio de 1.981. Otras temperaturas máximas de 49º C. se registraron en Manzanares (Ciudad Real) en 1.962 y en La Calzada de Oropesa en 1.990, sí como en San Martín de Valdeiglesias, en la Comunidad de Madrid, en 1.974, y en la Comunidad Valenciana se alcanzó dicha cifra en 1.975. Yo mismo, en 1.974, tuve que soportar una temperatura de 45º C. en el Puerto de Mazarrón (Murcia). En 1.920 se alcanzaron los 39,7º C. en Madrid.

En aquellos años los humanos no nos flagelamos y nos culpamos del cambio climático ni del efecto invernadero, simplemente los soportamos.

Ahora cabe preguntarse que fue del alarmante agujero de la capa de ozono del Artico, con el que nos bombardearon políticos y medios de comunicación durante más tiempo del deseado; pues que no se volvió hablar de él. Puede que la causa sea que los alarmistas no nos quieran decir que se ha cerrado, o a punto de cerrarse, y es un dato que quieren que desconozcamos. Estos agujeros se producen periódicamente desde hace años y todos se cierran, este ha tardado más tiempo en hacerlo, pero nada más.

Otra que ha desparecido de la circulación ha sido la popular, populista y demagoga Greta Thunberg, después de forrarse a subvenciones hasta el punto de que sus padres dejaron de trabajar. Esta “genio” fue la que en un artículo que escribió, o le escribieron, pues no tubo tiempo de ir al colegio, entre otros se atrevió a señalar esta majadería: “… Los sistemas de opresión coloniales, racistas y patriarcales han creado y alimentado esa crisis…” en referencia al cambio climático. Ese es el ejemplar que se paseó por medio mundo para entretenimiento de los bobalicones; eso sí, que además pagan.

Otro que caminó por senda parecida del dinero, aunque a otro nivel, fue el expresidente de los Estados Unidos, Al Gore, que, en su discurso de aceptación del Premio Novel de la Paz en 2.007; ignoro que con que méritos, tubo la osadía de manifestar que la capa de hielo del Polo Norte se estaba desintegrando y que podría desaparecer completamente durante el verano en menos de veintidós años. Añadiendo que, según estudios de la marina norteamericana, esa desaparición podría producirse dentro de solo siete años a partir del momento en que estaba hablando.

Pues bien; resulta que a 2.021, la capa de hielo del Artico no solo no ha desaparecido, si no que ha aumentado, desde 2.007, un 33%. Desde luego, Al Gore no podría ganarse la vida como profeta, aunque si como demagogo.

Este Al Gore es el mismo individuo que cobró 240.000 dólares por una conferencia en Canarias; 200.000 los cobró por otra en Palma, negando el acceso a los medios de comunicación. Esto solo en España, pues se calcula que ha ganado 153 millones de dólares con su alarmismo.

Otra de las predicciones fallidas, fue la que se publicó en un artículo en El País, en 1.988, en el que se vaticinaba que las Islas Maldivas corrían el riesgo de hundirse en las aguas del Océano Indico en 30 años, en una lenta pero progresiva subida del nivel del mar. Hoy, 34 años después, las Maldivas gozan de una excelente salud.

Veamos otras predicciones catastrofistas que nunca se cumplieron ni se cumplen. En la prensa mundial, periódicos como El The New York Times, el The Guardian, el The Washinton Post, e incluso la BBC, entre otros varios, no pudieron abstraerse del caudal que alimenta a los aprovechados del cambio climático. Así, en el año 1.967 decían: “se prevé una hambruna terrible para 1.975”. En 1.969: todos desaparecerán en una enorme nube de vapor azul para 1.989”. En 1.970 se daba el siguiente titular: “edad de hielo en el 2.000”, y “América sufrirá racionamiento en 1.980”. En 1.974 así decían: “el agujero de ozono es un gran peligro para la vida”. En el año 1.989, insistían: “la subida del nivel del mar destruirá territorios de la mayoría de los países en el año 2.000”, y “en el año 2.001 habrá 1.600 millones de hambrientos a causa del cambio climático.

Por no hacer muy extenso el artículo, obviaré las infinitas profecías apocalípticas que se vertieron sobre el cacareado cambio climático y como muchos avispados vivieron y siguen viviendo a cuenta de ello; no antes de hacer un llamamiento a la población del mundo: ¿Alguno de Vds. Han visto o notado los estragos vaticinados por ciertos gurús?

Ante las aseveraciones de tanto “apóstol climático”, nos encontramos con la paradoja de que, aún haciéndoles creíbles, no son los países capitalistas, democráticos y occidentales los que más contaminan; muy al contrario, son los países dictatoriales o con una democracia mejorable, los que emiten más CO2 a la atmósfera; así, entre 1.990 y 2.020, Europa ha reducido sus emisiones un 38% y Estados Unidos, desde 2.007 ha descendido sus emisiones un 22%, hoy en día, más o menos, como Europa.

Por su parte, China emite un 10% más de CO2 que Europa y Estados Unidos juntos. En China, dichas emisiones se han multiplicado por cuatro desde 1.990.

China contamina el 30%, y si juntamos a la India, acumulan el 40% de las emisiones de CO2 a nivel mundial; mientras que Europa, con un 9%, y, en concreto, España, que no llega al 0,8%, es la que menos contamina.

Entre 2.007 y 2.020, Europa y Estados Unidos han reducido las emisiones, entre ambos, en 2.930 millones de toneladas, mientras que China los ha aumentado en 3.690 millones de toneladas; es más, en el discurso de Xi Jimping ante el Foro de Davos, el 17 de Enero de 2.022, dejó claro que su país piensa seguir aumentando las emisiones hasta 2.030 y que quienes tienen que dar ejemplo, reduciendo sus emisiones, son los países desarrollados. ¿Algún mandatario occidental, y no occidental, se atrevió a llevarle la contraria al comunista? Ni siquiera carraspearon.

Y en España, con el buenismo acomplejado de sus dirigentes, cerramos la minería del carbón, cerramos centrales nucleares y dinamitamos centrales térmicas, mientras vemos que Francia produce el 80% de su energía eléctrica con sus 57 centrales nucleares activas (España tiene cinco), o que Alemania, que produce un 30% de su electricidad con 84 centrales térmicas de carbón (España 21 centrales de este tipo en cierre).

Nuestros gobernantes cerraron cuatro centrales nucleares en los años 80, cerraron las térmicas, con lo que ha dado lugar a que hoy en día, la potencia efectiva dependa un 75% del exterior, que se produce con lo que nosotros cerramos y despreciamos.

Termino; ante lo expresado, yo invitaría a Greta Tunberg a que se desplace a China a soltar sus mítines y solicitar subvenciones para luchar contra el cambio climático, y a Al Gore para que le pida a Xi Jimping 240.000 dólares para dar una conferencia en Pekín sobre dicho tema.

3 Comentarios

  1. Gracias por recordarnos tantas cosas, a veces se nos olvidan; cambios ha habido siempre. También hay unos cuantos científicos que dicen vamos hacia una mini-glaciación. En lo que sí están de acuerdo los científicos más relevantes es en que el hombre, ni ocasiona el cambio, ni puede pararlo.

  2. Pues yo lo he decidido después de ver a Sánchez en Monfragüe invitado por el sumiso y diligente siervo extremeño Fernández Vara, el que no limpia los bosques, el que prohíbe hacerlo a los que lo han hecho siempre, , el que se apropia de espacios comunales para regalarlos a corruptos amigos, multinacionales o fondos de inversión… He decidido que cada vez que un político diga “cambio climático” yo diré hijo de la gran puta. Porque si siempre ha existido el cambio climático no es menos cierto es que siempre han existido los hijos de la gran puta aunque nunca como hasta ahora habían estado tan entrelazados.

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