levanto

Allá por el año 2006, el grupo de Isonomía, al cual pertenezco, creó un libro con la estadística de publicaciones en periódicos de su grupo, concretamente de ABC. imprentado en Litopress, en Córdoba. De vez en cuando le echo una mirada congratulándome en gran medida de mis compañeros, dando en los escritos un anhelado despertar en las conciencias adormecidas o anestesiadas que, como, muy bien se ilustra en el prólogo de este libro titulado Diez Plumas Libres. En este vademécum de comunicaciones, mi admirado amigo asiduo a escribir en este periódico, Antonio José Jiménez Fonseca dice en una de sus divulgaciones lo siguiente: “Los cristianos llevamos ya años, sufriendo continuos ataques a nuestra religión por parte de la izquierda rancia…”.

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La ocasión sería ideal para afirmar en estos momentos donde el mundo la precisa como nunca. Hablando de Jesucristo, en cuanto a   motivos humanos, no habría habido hombre alguno que más haya predicado y practicado el amor, con todo lo que el amor conlleva y en el amor que se basó Jesús toda su vida.  De aquí como notas intrínsecas del amor y la humildad, fueran matices de todos sus comportamientos de Cristo. “Lo que tu mano derecha…”

¿Quién es capaz de redimirse con su propia sangre, después de que Cristo ha derramado la suya por la redención de todos? ¿Qué sangre puede compararse con la de Jesús? ¿O hay algún ser humano que pueda dar satisfacción mayor que la que ofreció Cristo, el único que puede reconciliar el mundo con Dios por su propia sangre? ¿Hay alguna víctima   más excelente? ¿hay un sacrificio de más valor? Es más, ¿hay alguien más eficaz que Él mismo que, se ofreció   por nuestros pecados y dio su vida por nuestro rescate?

La humanidad está crucificando continuamente a Dios, con un desagravio notorio. No podemos olvidar nunca la irrenunciable responsabilidad que tenemos los cristianos laicos y su compromiso con la verdad que profesamos, tenemos un gran reto en estos momentos. Hoy más que nunca es necesaria la presencia significativa de los cristianos en la vida pública, que con firmeza y valentía vivamos en coherencia con esta fe hacia Cristo y todo lo que conlleva la vida cristiana. A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo.

1 Comentario

  1. Continuamente faltamos al Respeto a lo Divino… a lo que habita en Nosotros y en Todo lo demás…

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