Después de más de dos años de persecuciones y de encierros. Tras más de dos años años de poblaciones sometidas a una dictadura sanitaria en la que se ha maltratado a todo el mundo, por la que muchas personas han muerto, se han suicidado, se ha destruido su forma de vida e incluso han visto cómo se aniquilaba a sus seres queridos, ahora llega la excusa.

Y la excusa, cómo no, se la ha inventado la OMS en una nota de prensa publicada el pasado día 3 de junio. Fíjense, con todas las aberraciones que hemos sufrido en la mayor parte del mundo, ahora nos dicen que es el cambio climático el responsables del “deterioro de la salud mental y el bienestar psicosocial”. ¡El cambio climático!

Y para adornar esa indecente excusa, han utilizado un supuesto estudio, cómo no, realizado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Según este criminal estudio, “la rapidez del cambio climático supone una amenaza cada vez mayor para la salud mental y el bienestar psicosocial, al provocar trastornos que van desde el malestar emocional hasta la ansiedad, la depresión, el dolor o las conductas suicidas”.

A propósito del mismo, la Dra. María Neira, Directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, nos cuenta, además, que “los efectos del cambio climático están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana, y existe un escaso apoyo especializado en materia de salud mental para las personas y las comunidades que se enfrentan a peligros relacionados con el clima y a un riesgo a largo plazo”.

Y por supuesto, a pesar de todo lo que ha pasado, habrá idiotas que se lo creerán. Están matando a la población e incluso provocando el suicidio de muchos y los responsables de esos crímenes lo justifican con el “cambio climático”. Dígannos si este no es motivo suficiente como para encerrarlos a todos bajo siete llaves y que no vuelvan a ver la luz del sol. Criminales.

 

15 Comentarios

  1. Es posible que el cambio climático esté haciendo cosas extraordinarias, porque el Director General de la OMS, el etíope Tedros Adhanom, hasta hace unos pocos años era de raza blanca…; y el Presidente norteamericano junto al español, nos están poniendo negros a todos.

  2. Como yo suelo leer todas las noticias con la desconfianza y escepticismo propio de quién sabe que no hay verdad ninguna publicada en un periódico o revista, lo primero que he hecho al leer esta de la OMS ha sido buscar si ya habían preparado el terreno con antelación, Y así me he encontrado un estudio de 2018 en el que indica que la subida de un grado de temperatura aumenta el número de suicicidos, no hay que ser muy listo para no darle a todo este tipo de estudios y estadísticas valor alguno, por eso he buscado el índice de suicidios en función de la felicidad de los países y he comprobado.que cuanto menos felices menos suicidios y cuanto más felices son las sociedades más suicidios.
    Como digo que a esta sarta de tonterías seudo científicas degeneradas no les concedo ningún valor sino solo desprecio intelectual, he pensado que la conclusión entre ambos estudios equilibraba la balanza, si por el “cambio climático” se suicida más gente y por la infelicidad menos, cuanto más infelices seamos gracias a la agenda 20-30 menos suicidios habrá.
    Tengo que aclarar que mi conclusión tiene la misma validez científica que cualquiera de los estudios de la OMS ya que está realizada teniendo en cuentas más variables que la “linde estadística” de los criminales, analfabetos y no pensantes globalistas.

    • Yo odio el calor, y tengo la desgracia de tener que pasarme todo los veranos en Madrid. Pero por eso no me deprimo ni me suicido… ¡Serán imbéciles estos tíos! Lo que más me impresiona es que nos deben haber tomado por idiotas a todos. A ver si es que los anormales van a ser ellos, que tiene toda al pinta.

      • A mí me encanta el calor, cuanto más mejor, pero reconozco que subir la calle Atocha andando a las cuatro de la tarde cargado con cuarenta grados puede ser insoportable, pero todo es cuestión de esperar a la noche y sentarte en una terraza donde corra el aire y pedir un doble de cerveza casi helada … y berberechos que es temporada.

  3. No sólo es para encerrarlos sino que además sin comer ni beber hasta que se mueran todos estos sinvergüenzas, es lo que se merecen una muerte lenta y agónica

  4. Los que deprimen son la gentuza como Thedros y su pandilla, deberian estar todos colgados. ¿Qué pasó de las innumerables denuncias que tenían pidiendo su cabeza?

  5. Yo me acuerdo cuando estaba en la primaria como nos machacaban con la capa de ozono que no tardando nos moriamos todos y ahora con el cambio climatico !! puras mamadas no se como la gente cae !!

  6. Yo sí LL.

    La gente normal y corrientita, la primera vez que escucha una alarma – la primera, matizo – es normal que se inquiete (que no, asusté, eso lo dejo para el enfermo imaginario con o sin causa aparente), se trague la susodicha alarma del eggggperto, que para eso lo es (supuestamente), y se vuelva precavido o más escrupuloso si no es que ya lo era. A partir de ese momento, si todo es una pura contradicción, en principio se puede admitir por aquello de que es algo “nuevo” y los ha pillado también con el pie cambiado. Pero ya cuando les ves que más allá de la lógica improvisación en pos de “hacer algo”, que mejor es, que no hacer nada, simultáneamente y ante tu mirada atónita, no se cortan un pelo en implementar medidas dictatoriales fuera de lugar y totalmente desproporcionadas, saltándose todo ordenamiento jurídico, constituciones y tratados internacionales de DDHH; o sospechas – por lo menos – o es que no eras ni siquiera normalito, eras un imbécil integral, pero hasta ese momento nada te había puesto a prueba para que se revelara tu auténtica naturaleza de subnormal profundo.

    Yo puedo pasar con las desgracias que puedas provocar en pos de ayudar, lo que es totalmente inadmisible es la mala fe. No es por los muertos que han provocado con su error continuo, por lo que han de ser juzgados. Si incidimos por ahí lo tenemos perdido porque siempre podrán aludir “buena fe” en su torpeza y aún suscitarán comprensión y compasión (“era una situación nueva”. “Han hecho lo que han podido”. “Muchos más muertos se hubieran producido si…….esto y lo otro) entre los encantados de haberse conocido como siervos obedientes apaleados. No hay que ir por la vía de la imprudencia – temeraria o no -, no hay que ir por ese laberinto donde se mezcla lo legal y lo ético o moral, hay que ir por lo inequívoco: se saltaron lo sagrado para el mundo “libre” occidental. Se pasaron por el forro de sus arbitrarios caprichos, la libertad y los derechos humanos, igual que todos esos países (china por ejemplo) nunca suscritos y adscritos a esos tratados DDHH redactados e impuestos a todo dios, por esos seres moralmente superiores, “civilizados”, modernos, progresistas, socialdemócratas, quintaesencia y guardianes de las esencias de la democracia, que se autoproclaman adalides del mundo libre y la civilización.

    Hay que juzgarlos sí, pero no por las consecuencias de sus actos (muertos con profilaxis equivocada, suicidios, ruinas etc), ni por los actos que llevaron a esas consecuencias (protocolos demenciales entre otros), sino por los actos que demostraban sus verdaderas intenciones tras la tramoya. Ésta es opaca para el gran público, pero para cualquier persona del mundo del derecho, empezando por el niñato de 1°de abogacía, es transparente como un cristal de bohemia. También lo es – aunque sea un completo ignorante en la materia – para cualquiera que entienda en su verdadera y auténtica dimensión lo que significa la palabra libertad.

    Esa libertad “fija discontinua”, que nos han impuesto de la pandemia para acá, conlleva al igual que el susodicho contrato de trabajo, la promesa de que volverás a él/ella siempre y cuando siga donde lo/la dejaste. Del mismo modo esa libertad “condicional” que rige ahora, conlleva la promesa de recuperación siempre y cuando se pueda volver a ella dentro de una “normalidad”. Pero como no son cucos ni’ná, ya han introducido la “cuña” para que nadie (medianamente normal) se llame a engaño, con lo de “la nueva normalidad” y lo de “este mundo se acaba” del ínclito Castells. Sibilinos y taimados que son ellos para el común, no tienen secretos para el ojo que siempre los vio mal. La nueva normalidad es una declaración de culpabilidad en si misma, cuando ellos mismos se atribuyen la potestad de dictar qué, cuándo y cómo será de nuevo la normalidad “nueva”. Algo así como aquello que anunciaban hace un tiempo del “autocontrol” de los medios. Si es “auto” mal vamos, si eres juez y parte alguien lo va a pasar mal seguro.

    Tiene facultad un político de “auto” controlarse en su ansia de poder? No, evidentemente, pues de otro modo no sería político. Entonces, si hemos permitido que los que han de ser controlados por su incapacidad e imposibilidad de controlarse, pasen a ser los controladores, podemos asegurar sin miedo a ser tachados de excesivos, exagerados, desproporcionados o demagogos, que estamos inmersos ya en una dictadura. Tiranía, satrapía, autocracia, absolutismo, autoritarismo, totalitarismo o como cada cual sepa o quiera llamarlo, es lo de menos, lo de más es que nos ha robado no ya la libertad que era un espejismo hasta ahora, sino la esperanza de que pueda ser posible algún día.

    Saludos.

  7. Usted sí que sabe vivir. Le he escrito por lo buena que me pareció su respuesta y puesto que nos están matando estos HDGP siempre es grande ver qué hay personas que saben sacar una sonrisa hasta del mal tiempo. Un saludo.

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