saber

Que alguien quiera saber la verdad, evidencia que se siente engañado, confundido y equivocado, pues es la confusión que produce el engaño lo que conduce a la equivocación. La verdad conlleva certeza. ¿Quién desearía saber la verdad de estar en lo cierto?

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Así pues, para saber la verdad, uno debe ser humilde, debe reconocer que no sabe lo que no sabe. Hay quién desea saber la verdad, pero no desea reconocer que está equivocado. Si un deseo tira de ti, en una dirección, mientras que otro deseo tira, en dirección contraria; si dos impulsos, dos fuerzas, tiran de ti en sentidos opuestos ¿Cómo te quedas? Inmovilizado y tensionado. ¿No es eso el estrés, la ansiedad? ¿Qué puede provocar tal despilfarro energético sino agotamiento mental?

Ya sabemos pues que la verdad sirve, como poco, para curar el estrés… ¡Y para que no te engañen! ¿Puedes concebir algo más útil? ¿Por qué alguien querría no saberla sino por ego, por falta de humildad? El ego es “aquello” que desprecia la verdad, que acepta la mentira y el estrés como “cosas naturales de la vida”. Quién cree en la utilidad del ego no busca la utilidad de la verdad, y no podrá desengañarse ni desestresarse mientras eso crea. Vivirá atemorizado pues el estrés es miedo, fruto de la inestabilidad que provoca mantener dos deseos contradictorios en la mente. Querer saber la verdad y no querer reconocer que se está equivocado es como querer subir al cielo y querer quedarse en tierra, al mismo tiempo. ¿Qué botón del avión pulsará?

La verdad es que la palabra verdad nada añade a “saber”. Saber la verdad es lo mismo que saber, a secas. Lo opuesto a saber es ignorar… ¿Y qué ignora el ignorante sino la verdad? Para saber la verdad, con saber hay bastante; y para saber tan solo hay que reconocer que no se sabe. ¡Matar al ego! Es lógico que, quién se siente ignorante se pregunte, en algún momento ¿Existe la verdad? Tal pregunta se puede reformular como ¿Se puede obtener alguna certeza? La respuesta es ¿Existe la mentira? ¿Existe la falsedad, la hipocresía, el postureo, la “imagen”, el personaje? ¿Existe el fingimiento? Si existe algo de eso, necesariamente debe existir la verdad, que no es más que lo que se opone a todo eso. Si alguien echa mano de algo de eso ¿Por qué lo hace sino por pura ignorancia? ¿Por qué dijo Jesús aquello de “Perdónalos porque no saben”?

Y ya puestos ¿Hay alguna diferencia entre no saber y no querer saber? ¿Cómo podemos saber si es mentira lo que nos están diciendo sino comparándolo con lo que sabemos que es verdad? ¿Cómo podemos saber si el tendero nos engaña con el peso sino poniendo un peso cierto (Una pesa) en el otro plato de la balanza? Cada vez que nos hemos atrevido a decir “Eso es mentira” ¿No es porque teníamos perfecto conocimiento de la verdad? Si la mentira es ausencia de verdad ¿Cómo se puede notar una ausencia? ¿Se puede echar de menos aquello que se cree inexistente?

Por tanto, si sabemos que hay mentira, sabemos que hay verdad. Si sabemos que se pueden saber las mentiras, podemos tener la certeza de que se puede saber la verdad. Tan solo se trata de utilizar esa “pesa” que sabemos que tenemos, en nuestro interior, que nos permite discernir y nos da la oportunidad de desconfundirnos, de desestresarnos. Pero hay quién no quiere desengañarse, no quiere desilusionarse; prefiere seguir creyendo que sabe lo que no sabe. Le falta humildad, le sobra ego. ¿Qué es el ego sino “aquello” que no aprecia la verdad, que prefiere creer que la mentira y el estrés son “cosas naturales de la vida”? Mientras eso crea, no podrá comprender el enorme poder que otorga la humildad; no podrá comprender que basta con reconocer que no se sabe lo que no se sabe para que nadie te pueda engañar.

4 Comentarios

  1. Artículo muy acertado. Lo comparto al cien por cien. La falta de humildad y la sobra de ego es lo que ha llevado a nuestro pueblo a donde está.

  2. Cuanta palabra… y ya lo dijo Ėl cuando el mundo habla de lo suyo habla.

    Casi todo el mundo se pregunta ¿Qué es la verdad? Hasta aquí lo normal.
    Pero la pregunta del sabio es ¿Quién es la verdad?

    Ahora la clave:

    https://www.bible.com/es/bible/149/JHN.8.31-32.rvr1960

    Nótese que El Mantra del movimiento de la llamada Nueva Era y otros muchos solo menciona la segunda parte. Así nos va.

    Someteos (Obedeced libremente a todo lo que escrito está) a D_os, Resistido al Diablo y éste huirá de vosotros.

    • “La verdad os hará libres”, dijo, y yo te pregunto ¿Ser libre no es liberarse de todos los quienes? ¿Quién tiene poder sobre un libre? ¿Dijo él la verdad? Por supuesto que sí. ¿Eres tú fiel a la verdad que él dijo? ¿Perdonas a tus deudores? ¿Amas al que se declara como tu enemigo? ¿Rechazas toda violencia? Si así nos va ¿No es por la propia hipocresía de los que dicen ser sus seguidores?

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