violencia

Todos los partidos políticos tienen en sus filas a personas que consiguen cuando hacen manifestaciones para atracarnos de reír haciendo con el ridículo y la burla. Hemos visto toda Andalucía y como no, también en toda España, unas publicaciones del Instituto Andaluz de la Mujer e incluso de otro organismo-como hay pocos- se le ha agregado al Instituto Andaluz de la Juventud donde le atribuyen al piropo violencia machista.

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Estamos divagando o, mejor dicho, nos estamos metiendo en demasiados charcos, yo siempre he creído que algunos políticos son demasiados sorprendentes en cuanto a revelar noticias, tiempo atrás brotaron las feministas como los cardos en el campo. Y, en estos momentos seguimos lo mismo, tocado al piropo, donde estas huestes   de feministas, no voy a dar  nombres, por aquello de que se pueden molestar por el olvido de algunas de ellas, donde hay demasiadas radicales, este movimiento ha sido demasiado sectario, hasta tal extremo que,  esta   desigualdad  entre el hombre y la mujer, paso hace tiempo, no hay nada más que verlo, estas señoras deberían mirárselo y no ver a sus parejas, las que las tengan, con ese patriarcado añejo, ramplón y grosero que posiblemente lo hayan tenido algunas muy cerca, y no pensar que en el monte, además de tener orégano, hay variedad de otras hiervas tanto aromáticas como comestibles y, no  meter más engaños que solamente son fuegos de artificio.

La palabra feminismo es un eufemismo, una indirecta hacía la mujer, a esa mujer que, no hace falta será agraciada para echarle piropos, el buen vestir con sus atavíos en toda regla, le hacen merecedores de una ternura merecedora de todo elogio.

Yo he echado muchos piropos, me gustan, y he observado a las hembras, a las cuales les he dedicado mis piropos, con una alegría sana y una cara sonriente. En cierta ocasión, me enorgullezco de lo que le dije a una joven que iba caminando hacía su casa cuando le eché un piropo, elegante, delicado hacía su persona, esta joven es mi señora y dueña de mí libertad y delirio de un querer, sin ambages, la cual llevo 64 años casado con ella. Aquí se ha confundido el piropo con el insulto y las palabras soeces que se podrían dar en ciertas personas no aptas para estar capacitadas para ser hombres.

No quisiera, no es mi deseo fanfarronear, pero alabo el piropo como un halago hacia las féminas.  Una vez paseando por Sevilla, por la acera del Guadalquivir, junto a la Torre del Oro, vi acercarse a dos personas femeninas, al verlas me dirigí a la que yo creía de más edad: ¿Señora, es esta su hija? Si caballero, me dijo: ¿Y por qué lo dice? me contestó la señora mayor:  Las dos estaban paradas, esperando la contestación, inmediatamente le dije a la señora mayor: ¡que Dios le bendiga a su madre por haberla traído al mundo esta frescura y lindeza de mujer! -yo seguía diciéndole- y a usted le diré de tal palo tal astilla. Ya lo he dicho, no deseo fanfarronear diciendo lo que me dijo aquella señora.

Posiblemente estas feministas no tengan deseo de escuchar estos piropos agradables, seguramente hayan tenido miedo a salir a calle y viendo su femenino trasnochado, podría ser un parapeto, donde a mitad del siglo XX ya pasó a mejor vida.

En la tele han salido entrevistadores donde la han preguntado a todo tipo de señoras, jóvenes, mayores y más mayores. Todas menos una señaló que no le gustaban los piropos groseros, bueno, ni a mi tampoco. Bonitos y agradables al oído, sí. Sin embargo, hubo una que dijo: aunque hay algunos que se pasan de rosca.

Todo esto que se está formulando se ha pasado de análisis ímprobos de personas que con estos comentarios que se han visto en la tele, se ven videos con caretas que se acercan a lo grotesco y a lo chabacano por decir algo, cosa que no deseo compárame con esta vulgaridad.  A mi parecer, son personajes ávidos de figurar en el libro récord de los Guinness.

Es tan absurda estas engañosas y manipuladas informaciones por personajes y perosnajas que no tienen otra cosa que hacer. No confundamos la hoz con el martillo, la hoz sirve para segar y el martillo para apuntalar clavos. No confundamos el piropo agradable, galante, educado y dulce al oído con la ordinariez, lo obsceno. los guarros y desagradables y soases: donde hay multitud hay confusión. De esto saben muy bien, las feministas de turno.

1 Comentario

  1. Yo es que me pongo colorado.y tartamudeo cuando intento decir un piropo, no me salen, lo que no quita que me haya interesado siempre el asunto hasta el punto de indagar entre las hembras amigas y amantes el piropo más salvaje o impactante que le hubieran dicho, de esta manera he llegado a recopilar casi tantos como para publicar una antología de los piropos más bestias. Tengo que reconocer que me hubiera gustado ser capaz de soltar más de uno, pero mi falta de gracia, salero y valor me lo impiden.

    Como la antología recopilada entre risas es bastante salvaje solo pondré dos a modo de ejemplo.

    Desde lo alto de un andamio un obrero le suelta a mi amiga “me la pones tan larga que te follaría desde aquí arriba” y yo como una tonta, me dijo, pegué un respingo por si acaso.

    Y éste es otro que raya la obscenidad creativa y la fantasía erótica de la feminista sin alas Erica Jong, “te comería la regla a cucharadas”.

    Y ya no puedo publicar más que el resto son demasiados bestias para feministas reprimidas.

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