Han sucedido muchas, muchas cosas a lo largo de estos dos últimos años. No decimos que, hasta entonces, no hubiera sucedido nada, pero la lucha en la que nos encontramos ahora demuestra que los “malos”, por así decirlo, han puesto toda la carne en el asador y nosotros, que en teoría somos los “buenos” y desvalidos, debemos defendernos.

En junio de 1985, el actor y director de cine, Clint Eastwood, estrenaba la película ‘El Jinete Pálido’. El argumento de esa película es el siguiente: En un remoto lugar perdido entre las montañas, un grupo de mineros trabaja duro para arrancarle a la tierra el oro que les permita dar de comer a sus familias y mantener la ilusión de un mañana mejor. Pero muy cerca de ahí, el imperio minero del malvado Coy LaHood amenaza esta tranquila existencia. De hecho, este magnate de la depredadora minería industrial de la región, dueño de casi toda la humilde ciudad de LaHood, ansía las tierras ricas en oro de estos trabajadores mineros, pues sus pozos ya se encuentran prácticamente agotados. Ante la tozuda negativa de estos a cederle o venderle sus explotaciones, LaHood recurre a todo tipo de coacciones, amenazas, ataques y chantajes.

Cuando ya casi está a punto de conseguir su objetivo, un misterioso forastero viene a cambiar la situación. Este forastero sin nombre, al que todos llaman Predicador, consigue insuflar el coraje y el espíritu de equipo que posibilitarán un drástico vuelco de la situación. Pero LaHood aún se reserva un as bajo la manga: el temible e implacable comisario Stockburn y su equipo de seis ayudantes, un grupo de calificados asesinos a sueldo que le hacen el trabajo sucio a quien pueda permitirse pagar sus elevados honorario, algo que LaHood puede. Ante semejante amenaza, el Predicador retoma las armas que un día abandonó para dedicarse a la asistencia espiritual, y decide enfrentarse solo a Stockburn y sus secuaces, para ayudar a sus «amigos» mineros, pero también para saldar una vieja deuda de su oscuro pasado que tiene con Stockburn y sus asesinos.

En esta película, hacia la media hora de la misma, hay una escena en la que LaHood llega de viaje en un tren procedente de Sacramento y sus hombres le informan de cómo han ido las cosas después de su ausencia. Los hombres le informan de la llegada del predicador, Clint Eastwood. LaHood entra en cólera y les dice: “Cuando dejé Sacramento esos cacerolas ya se habían dado por vencidos. Su espíritu estaba casi deshecho y un hombre sin espíritu está acabado. Pero un predicador puede devolverles la fe. Con una onza de fe estarán picando con más rabia que las pulgas de un perro…”

Por eso, la gentuza que domina el mundo, esos a los que llamamos élites, cada día nos lanzan un ataque distinto. Ayer fue el virus, hoy las vacunas, también la viruela, la guerra de Ucrania, los precios, el cambio climático… Lo que buscan es destruir nuestro espíritu, nuestra fe y si perdemos todo eso, estamos acabados. No debemos perderlo porque es lo que logra mantenernos firmes en esta lucha.

10 Comentarios

  1. Se ha perdido la fe en Dios y en uno mismo, sin embargo se tiene mucha fe en unos medios de comunicación terroristas que no hacen más que mentir y confundir a las masas, la gente dejó de creer en dios porque no lo ve pero cree en un virus letal e inteligente porque se lo dicen en la tele, a mi me duele que tanta gente haya picado y se haya pinchado con esa pócima ponzoñosa que a muchos los va a llevar a una fosa, que vida más cruel por culpa de tanto fiel a los medios de defecación.

  2. Y como se ríen de los cristianos en redes sociales. De qué manera tan grosera, ordinaria, vasta, baja y repugnante. Ahora bien, cuando pides que te demuestren que Dios no existe no pueden, cuando pides que demuestren como surgió la materia y la vida, no pueden, cuando pides que te demuestren que la materia siempre estuvo ahí y nadie la creó, no pueden. Yo no podré demostrar la existencia de Dios, pero ellos no pueden demostrar lo contrario porque la ciencia, en la que tanto descansan y confían, no puede nada en las grandes preguntas. Son impotentes e inútiles a la hora de la VERDAD. La verdad de la vida y la muerte. De la otra vida y del más allá.

  3. ¡Y yo que nunca pensé mientras disfrutaba las peliculas de Clint Eastwood que me estaba convirtiendo en un revolucionario contra el orden establecido!
    ¡Qué cosas…!

  4. la fe no tiene por qué ser en dios,pero está claro que una persona sin espiritu está acabada,saludos y fuerza a todo el mundo

  5. Hay otra película de Clint Eastwood Harry el Sucio , que añade también algo a todo lo que nos pasa .En la escena para mí la más importante le dice a un asesino en serie – se lo que estás pensando si he disparado todas las balas o queda alguna pero como este revolver es el mejor un magnum parabelum no te parece hijo de perra que tienes mucha suerte. Dedicado A LA PUTA CHUSMA ECONOMICA. TENEIS SUERTE HIJOS DE PERRA DE SEGUIR CON VIDA.

  6. Dios no es cuestión de existencia o no, nadie puede demostrarl ninguna de las dos cosas, es cuestión de necesidad. Algunos necesitan creer en algo que les ayude a llevar su mundana existencia adelante, otros, no necesitamos creer en Dios, porque no nos hace falta. Y lo mas importante es respetar tanto a los que necesitan a ese personaje divino, como a los que no lo necesitan.

  7. Por eso ya se ocuparon de que el predicador mayor estuviese de su parte.
    Obama, Podesta, H.Clinton consiguieron deshacerse del predicador Vicario de Cristo, y así romper la resistencia católica.

  8. Sólo vencen los que resisten. La hazaña del General Moscardo y sus jóvenes cadetes en el Alcázar de Toledo fue un claro ejemplo de la primera frase. Para los que no lo sepan, esta hazaña es estudiada y admirada en muchas academias militares.
    Tomemos ejemplo y resistamos, seamos o no católicos.

  9. No recuerdo quién dijo aquello de:
    ‘Aquellos que no creen en Dios, acaban creyendo en cualquier cosa”.
    Lo que se puede asegurar con total nitidez, es que el ser humano inteligente,… la persona culta y consciente necesita imperiosamente encontrar el sentido trascendente de la vida. Y ese camino transcendental jamás lo encontrará si olvida o menosprecia el lado espiritual, o si trata de sustituirlo por “certezas” científicas.
    Cuando la realidad de la ciencia, es que en ninguna de sus ramas nos debería alejar de Dios, sino todo lo contrario, como muy bien conocen los auténticos biólogos tratando de explicar durante siglos el milagro de la vida y siendo conscientes de que aún queda muchísimo por conocer.
    Como dijo Albert Einstein:
    “Mi escasa sabiduría es como una gota de agua en un Océano de ignorancia”

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