Audiencia Provincial de Alicante

Si se dan cuenta, en los últimos tiempos las evidencias que se están produciendo con esto de las inoculaciones está dando la razón a todos aquellos a los que nos han estado tachando de “negacionistas”, “antivacunas”, “conspiranoicos” o “bebelajías”. Por desgracia, el MoMo demuestra un aumento en el número de muertes que es difícil de justificar por el oficialismo, se están produciendo extraños casos de hepatitis y viruela entre toda la población e incluso ahora, en pleno verano, estamos asistiendo a una nueva e “inexplicable” ola, teniendo en cuenta que el 90% de la población está inoculada.

Y no se crean que nos alegra tener razón, nada más lejos de la realidad. No queremos el sufrimiento de nadie y, además, todos tenemos gente muy cercana que se ha inoculado, a pesar de nuestros intentos por convencerles de que no lo hicieran. Y siendo todo esto grave, hay algo que es, todavía, mucho más grave: a pesar de todas estas evidencias, seguirá habiendo mucho loco que nos siga insultando y considerándonos unos descerebrados negacionistas.

El caso es que incluso se está llegando al extremo en el que la Justicia está empezando a dar la razón a quienes piensan como nosotros. Esta misma mañana, la abogada Cristina Armas nos ha enviado una sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante que así lo demuestra.

Se trata de un recurso presentado por una madre que no quiere inocular a su hijo y que se enfrenta al padre, que sí quiere hacerlo. En un principio, la Justicia había dado la razón al padre y este podría haber decidido vacunar a su hijo, nacido el 26 de febrero de 2012. La madre presentó recurso y finalmente la Audiencia Provincial de Alicante le dio la razón dejando en la sentencia, además, unas “perlas” más que interesantes:

“…En relación con la vacuna del COVID-19 nada de lo anterior acontece: ni se trata de una vacuna obligatoria sino meramente recomendada, ni su seguridad está suficientemente demostrada como ya hemos dejado dicho, que únicamente se ha otorgado su autorización para uso de emergencia, condicionada a la supervisión de su evolución, efectos y necesidad, además tampoco su eficacia para prevenir la transmisión de la enfermedad es un hecho acreditado, pues los contagios se siguen produciendo al día de la fecha según es público y notorio (…). En definitiva, ante la ausencia de una evidencia científica acerca de la eficacia y seguridad de la meritada vacuna para proteger la vida o salud del citado menor (…) consideramos que no debió atribuirse al padre la facultad de decidir lo contrario”.

Sentencia Audiencia Provincial de Alicante

Nos alegra que, por fin, se esté empezando a imponer la cordura.

 

4 Comentarios

  1. No es cordura, es que el tiempo está demostrando las cosas.
    Ahora mismo sólo los muy burros y los muy implicados siguen “negacionistando” lo evidente.

  2. El argumento de “no es una vacuna obligatoria” es demasiado ambiguo y endeble y los políticos pueden cambiar eso cuando les de la gana sin hacerse responsables de nada. Es más acertado el no consentimiento al sometimiento de medicación, que si qué esta contemplado en el derecho internacional.

  3. Por algo se empieza pero lo justo sería que el Estado y muchos de sus representantes gubernamentales acabasen condenados por coacciones.

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