semanita

Pedro Sánchez va gastando comodines a medida que sus cartas son peores, siempre está cerca la guapa del salón de juego para proporcionarle el as que le falta para ganar la partida, mientras sus contrincantes o no saben ni mantener los naipes en la mano o miran sin disimulo para otro lado.

[Una empresa prevé la creación de unos 400 empleos en Teruel]

Amortizados los comodines de Franco, del Rey Emérito, el espionaje a los independentistas del que él era consciente, del progresismo frustrado desde la cuna que representa la inflación y le debilidad económica de la población en general, ahora toca la corrupción del Partido Popular que o bien tiene órdenes de mantenerse callado o bien son muy tontos, como dice mi paisano de Alcafrán, porque otra cosa no habrá, pero corruptelas, casos judicializados y presuntos “alcances dinerarios” que dicen los militares, hay a montones, alguno de ellos paralizados en los juzgados desde hace años.

Nuestro presidente es un encantador de víboras que habiendo demostrado una y otra vez que es el político más mentiroso en la historia de España desde el infausto Fernando VII, ha sembrado dádivas, subvenciones, promesas y trampantojos varios de tal forma que sigue contando con una mayoría de adeptos y votantes en nuestro país, pese a que el panorama español empeora por momentos.

Esta semana nos ha traído la expulsión de Rusia de 27 diplomáticos españoles -supuestos espías- de Moscú, cuando hay evidencias claras de las relaciones golpistas catalanas con ese país, inmerso en una guerra con Ucrania en la que no sabemos a ciencia cierta quién lleva razón, pues es mucho el empeño y ayuda que la OTAN, Estados Unidos y Soros presta a Ucrania si lo que se defiende es solo una porción de terreno abandonado por cinco millones de sus ciudadanos que deberían ser los primeros que defendiesen su nación, hasta tal punto que Finlandia y Suecia quieren entrar en la OTAN porque se ven demasiado cerca del peligro ruso que, por ahora, no tiene prisa por acabar la guerra, pero que podría convertirse en una deflagración mundial en cualquier momento, todo ello bajo sospechas de laboratorios clandestinos biotecnológicos en la Ucrania invadida. Esperemos que no aparezca muerto un oficial alemán, polaco o español como jefe de dotación de un tanque con bandera ucraniana.

Si nos quedamos en nuestras fronteras, el PSOE va a aprobar la ley de “solo sí es sí”, la ley de leyes de Irene Montero, esa por la que van a poder ajusticiar de forma pública y con escarnio cualquier ayuntamiento carnal consentido, pero del que a posteriori provoque remordimiento de conciencia, ambición de cobro en especie, embarazo no deseado o insatisfacción incompleta de gozo con sombra final.

A cambio, posponen en unas fechas la prohibición de la prostitución, sancionando al que acude como cliente -aquí sí que hay muchos géneros que la practican- pero no a quien se prostituye porque esta/e será, lógicamente, insolvente y no van a llenar las cárceles de estas personas para que Sodoma y Gomorra sea un juego de niños en comparación a la que podría montarse. Y siguen teniendo la poca vergüenza de considerar los ingresos que la prostitución produce a efectos del PIB.

El presidente del Gobierno insulta a la policía española llamándoles “piolines” y vuelve a arrodillarse ante Marruecos abriendo las fronteras de Ceuta y Melilla, pero no enviando más policías que allí son absolutamente necesarios.

El Banco de España recorta una vez más sus previsiones sobre el PIB del año 2022, advierte sobre los niveles de deuda pública y déficit sin precedentes, e insiste en desvincular la subida de las pensiones al IPC, esa medida populista que tomó el gobierno social comunista en contra de cualquier análisis documentado sobre el tema.

El economista Niño Becerra prevé que en España llegarán los recortes económicos a partir del año 2023, lo que es lo mismo que decir que el PSOE perderá las próximas elecciones generales y dejará el país hecho un zarzal por tercera vez en etapa de gobierno socialista, o que Europa obligará a recortar las pensiones, los gastos en sanidad, educación, cultura, justicia y funciones similares, porque lo que no se le pasa por la cabeza de la Agenda 30 es suprimir la inmigración ilegal, el todo gratis para algunos y las subvenciones a la causa.

El emir de Qatar anuncia una inversión de 4.700 millones de euros, y lo celebramos por todo lo alto. ¿Saben lo que representa esa cifra? Pues la cuarta parte del dinero que vamos a dar al Ministerio de la antigua cajera de supermercado para que lo tire en loor de los dioses del placer. Eso sí, socialistas, comunistas e independentistas callan que Qatar es una monarquía absolutista mientras aquí estudian la forma de implantar una república, y prohíben al Rey Emérito visitar el Palacio de la Moncloa cuando, hasta dónde yo conozco, es un ciudadano libre, sin causa judicial pendiente, con derecho a libre circulación y en pleno uso de las libertades de cualquier español.

Elías Bendodo es el actual coordinador general del Partido Popular Nacional y quien ha declarado que “España es plurinacional”, matizado por Núñez Feijóo que ha dicho “Unidad no es ser idénticos”, como ha dejado demostrado durante su presidencia en Galicia, en dónde ha rotulado en gallego y ha impuesto ese idioma al español en todos los ámbitos. ¿Se han fijado que Rajoy, Núñez Feijóo, Juanma Moreno, Mañueco y otros muchos del Partido Popular llevan en la solapa el pin de colorines de la Agenda 30? ¿No será que todos son lobos de una misma madre, vestidos con ropaje diferente? A lo peor va a ser que esto es un “totum revolutum” en el que, como decía el afilador gallego, “el que más chifle, capaor”.

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Antonio Campos
Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías. Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.