En este mundo ya no existe la racionalidad en ningún aspecto de la vida, la farsemia nos lo ha dejado claro. Ya no se investiga, porque no debe interesar, algo fundamental para intentar dar con la solución a algún problema cuyo origen se desconoce: buscar las posibles causas en alguna medida excepcional que se haya adoptado recientemente. Por ejemplo, en el caso del aumento de los casos de hepatitis infantil no se analiza que es lo que se pueda haber hecho con los niños de forma novedosa en los últimos tiempos.

Es evidente que no se quiere hablar de las inoculaciones, aunque esté más que claro que ese sea, casi seguro, el origen de esos casos de hepatitis. Y mucho más si tenemos en cuenta que las propias farmacéuticas indican que esa enfermedad es uno de los miles de efectos secundarios que pueden provocar las inoculaciones.

Pero prefieren despistarnos a todos y hacernos desviar la mirada hacia cualquier otro lugar. Ahora, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) pretende hacer lo mismo publicando un informe sobre los casos de hepatitis en los niños que resulta tremendamente surrealista.

Y es que nos cuentan que el 70 por ciento (64 de 92 encuestados) tenían un perro o habían estado expuestos a estos animales. Pero claro, suponemos que en esa encuesta no se les habrá preguntado si han sido inoculados contra el virus, recientemente.

Es preferible culpar a los perros con este asunto porque la cosa es tremendamente sencilla ya que la mayoría de la gente tiene perros en casa, y mucho más si hablamos del Reino Unido. Mientras tanto y leyendo estas cosas, ahora, los que no suelan pararse a pensar demasiado, mirarán a su pobre perro con miedo e incluso con cierto odio.

Pero claro, tampoco se habrán parado a pensar, porque no se lo cuentan sesudos informes, que es muy probable que el perro lleve ya muchos años en su casa y, hasta ahora, no había pasado absolutamente nada y nadie había sufrido una hepatitis. Cualquier cosa, menos buscar la realidad cuando las culpables sean, muy probablemente, billonarias empresas farmacéuticas. Ellos lo hacen todo por nuestro bien, no como nuestro perro, que es un arma biológica letal.

 

17 Comentarios

  1. Yo advierto a los expertos que quieren tapar el sol con un dedo para ocultar los efectos de ese brebaje que lamer culos puede traer consecuencias muy graves y que el dinero que reciben además de estar manchado de sangre, está tan lleno de mierda que huele que apesta, sigan mintiendo que el rebaño de borregos les sigue creyendo.

  2. Una advertencia para los políticos y los expertos, las inyecciones meterlas vosotros en los cojones, y las vacunas de Bill Gates vosotros y él por el culo os las metéis, con esas inyecciones genéticas le están introduciendo ADN sintético de triple hélice y 66 cromosomas cuando el natural es de 22 o 46 si es xy, quiero que todo el mundo lo sepa y no tengo miedo a esos hijos de perra porque estamos en guerra y no es la de Rusia y Ucrania, es una guerra por la supervivencia humana, Bill Gates no es filántropo ni adivino, es un cochino asesino.

  3. Estos mandatarios miserables que tenemos en todo el mundo instalados, no solo quieren quitar del medio al ser humano, también quieren acabar con nuestras mascota, ya lo estamos viendo en la China, de que forman tan cruel acaban con ellos..

  4. Los perros ingleses sionistas!.

    Es inaudito que a estas alturas sigan insistiendo con la vacunación y con el puto pasaporte de mierda.

    «Lo curioso es que los adenovirus, incluso el adenovirus 41 que puede estar asociado con sintomatología de gastroenteritis, nunca han producido cuadros clínicos graves como la hepatitis, mientras que el SARs-CoV-2, supuesto causante del síndrome covid , así como las vacunas covid, sí que están relacionadas con hepatitis de diversa gravedad. Por supuesto los voceros del sistema se han apresurado a decir que las inyecciones covid no tienen nada que ver, antes incluso de que los expertos se pronuncien, pero la realidad parece mostrar indicios fundamentados de todo lo contrario.

    En primer lugar porque el síndrome covid, que afecta con mucha frecuencia al hígado, puede producirlo simplemente la proteína espiga del SARS-CoV-2, como muestran numerosos estudios, y dicha proteína es en la que se basan todas las inyecciones covid, especialmente las génicas.

    En segundo lugar porque hay ya una buena cantidad de publicaciones científicas en las que se demuestra que dichas inyecciones producen hepatitis.
    Y en tercer lugar porque esta “nueva hepatitis infantil” aparece justamente después de que muchos niños hayan sido vacunados innecesariamente con estos perjudiciales fármacos transgénicos.

  5. Supongo que sin ser experto en nada lo primero que haría cualquier persona con algo de lógica, esa es universal que lo mismo sirve para llenar una jarra de agua al estilo Tip y Coll que para descubrir el origen de una infección lo primero que habría que investigar son las vacunas, seguido del uso de las mascarillas y la falta de oxigenación y sol, y las fumigaciones aéreas junto las distintas fuentes de contaminación radioeléctrica, aunque también podemos hacerlo al estilo Tip y Coll que es lo que no hay que hacer para descubrir el origen de la hepatitis pos vacunación,

  6. No hay que llamarlos expertos, hay que llamarlos titulados o teóricos.
    Lo de expertos se lo inventó la prensa para que todo cuele, y llaman experto al primer desgarramantas que les pilla de paso.
    Hay que dar la batalla contra el engaño.

  7. Esto ya me sulfura! que algunos (quiero creer que solo algunos) veterinarios estén enchufando grafeno a los perritos, con el calendario de vacunación canina… eso ya es para empalarlos a lo Tepes, directamente.

  8. Ya a estas alturas el que crea este tipo de imbecilidades merece partir a otro mundo. Esto es calcado de uno de los capitulos de los Simpson, el traslado de lo absurdo a la realidad.

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