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Hace unos días, un ilustre coronel hacía un comentario a mi artículo Elogio del Servicio Militar, en el que me reitero, en el diario El Español Digital, diciendo que las generaciones de menos de 44 años, que no habían hecho el servicio militar, eran adolescentes inmaduros, y tenía toda la razón del mundo.

[Últimos casting de ‘Clandestino de Actores’ en Madrid, Barcelona, Almería, Málaga, Ibiza, Valencia y…]

En efecto, hoy en día, y cuando muchos países de nuestro entorno, por ejemplo Francia, se replantean la exigencia de un periodo de instrucción y formación patriótica y militar, nosotros, pese a estar en una situación prebélica con Marruecos, seguimos pasando de formar a las nuevas generaciones.

¿O debería decir degeneraciones, en su mayoría…?

Estamos rodeados, y en manos de imbéciles, y así le va a esta pobre España.

Quienes ya tenemos una edad, gracias a Dios, no nos preocupamos por nuestro futuro, en el otoño –por no decir invierno- de nuestras vidas, pero sí de la “herencia” que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos.

Una España sin presente ni futuro, hipotecada hasta los tuétanos, donde no se accede a los empleos por méritos y capacidad, sino por pertenencia a determinados partidos políticos, relaciones familiares, amiguismos, etc.

Una “herencia” que no podrán  recibir a beneficio de inventario, como se puede optar legalmente en las herencias donde hay más cargas que bienes, o se sospecha que pudiera ser así, sino una herencia en su totalidad, es decir con  toda la hipoteca, en el bien entendido supuesto de que la carga es, posiblemente, más grande que lo que se recibe.

Un país lleno de imbéciles y goyms,  auténticas generaciones de ninis, es decir jóvenes que ni estudian ni trabajan, pero eso sí, beben, fornican y se drogan todo lo posible.

Y los ninis ahora lo tienen fácil, pues gracias a la actual ministra de educación, todos acabarán la enseñanza secundaria obligatoria, pues les regalarán un aprobado general, aunque no sepan hacer ni una o con un canuto.

Esta mañana he leído un comentario en el  diario digital El Diestro, y al principio no lo he entendido, pues hablaba de la Ninistra Irene Montero… He pensado que era un error, pero después he visto la intención del comentarista, dando a entender que cualquier imbécil puede ser ministro.

Y no le faltaba razón.

España tiene a la cabeza a una generación de ninis, muchos de ellos con carreras, y hasta doctorados, pues ya sabemos que en las universidades privadas prácticamente “se venden”, eso sí, bastante caros.

Los alumnos no son tales, sino clientes, y ya sabemos que el cliente siempre tiene la razón.

Un país que se resigna a tener un presidente del gobierno con un curriculum falseado, un doctorado en economía a base de cortar y pegar, etc., y una buena parte del gobierno con curriculums inventados, se merece todo lo que le pase.

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Ramiro Grau Morancho
Ramiro GRAU MORANCHO es Graduado Social (Premio Extraordinario), Licenciado en Ciencias del Trabajo y Abogado. Profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Derecho Penal y Administrativo, en varias Universidades, Públicas y Privadas. Ha publicado treinta libros sobre temas jurídicos y sociales, y miles de artículos en prensa, diarios jurídicos y revistas especializadas. Tiene un blog, titulado Navegando Contracorriente, y sus libros se venden en www.graueditores.com Es Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.

8 Comentarios

  1. Estamos en manos de imbéciles…,
    porque nosotros también somos imbéciles, y votamos a esta gentuza.
    Así de claro.

  2. Creo que no esta enfocando bien las cosas, deje de cargar su fustración en las nuevas generaciones acusandoles de ninis, que ni estudian ni trabajan, o es que no ve como esta la situación económica de este pais desde hace años? Si no estudian es porque no sirve para nada, para conseguir un empleo que es su función, más allá del conocimiento que se pueda adquirir, y si no trabajan es porque no hay empleo, porque con un paro oficial del 14%, que en realidad será del 25-30%, y con un paro juvenil de 40-50%… usted de que esta hablando?

    Y después dice que tenemos que formarnos para combatir por un pais que nos trata como a mierda? Jajajajaja, es usted muy gracioso, cualquier pais sea el que sea que nos declare la guerra la tiene ganada, porque aqui no va a luchar nadie, va a ser más o menos como en el periodo final del Imperio Romano, que no habia soldados ni nadie quería luchar por una sociedad corrupta que se robaba todo el dinero y que no le daba nada a la población excepto malestar y fustración, pues ahora igual, asi que no venga con milongas de la mili y no sé que historias que a estas alturas de la película ya no cuela, tenga un poco más de respeto por los jovenes que parece que usted no tiene ni idea de lo que eso significa en esta época de mierda

    • Totalmente de acuerdo. Y añadiría más cosas, pero NI tengo ganas, NI merece la pena.

  3. En mi no modesta opinión, hay un poco de eso pero tampoco le falta algo de razón a un comentario anterior. Los jóvenes se educan en un sistema educativo lamentable con una parte del profesorado, como hemos visto estos dos años que son una verdadera lacra, pero también en casa con padres que sí han hecho la mili, pero qué valores les han trasladado?. Hay chavales ganando varias veces el sueldo que gana un licenciado con antigüedad en una buena empresa haciendo gilipolleces en internet porque hay miles de gilipollas a los que le hacen gracia y entonces un montón de empresas que ven un supuesto filón son los que sueltan la pasta. Esta falta de valores, o sea, ensalzar las gilipolleces por unos y por otros, por ejemplo, es una parte de este entorno tan degradado y degradante.
    Tendríamos que ver qué responsabilidad tenemos cada uno de nosotros.
    Y sí, yo hice la mili y me enorgullece la experiencia aunque en la actualidad tengo algunas dudas sobre el estamento castrense, como tengo dudas con el sanitario o con muchos sacerdotes. Por ejemplo, soy conocedor de un sacerdote que se negó a dar la comunión a una anciana de 90 años en una residencia en Torrelodones después de confesar la de mala gana porque no le venía bien. Una forma asquerosa de mancillar el alzacuellos.

  4. Muy acertado artículo, señor Grau, pero para los que aún quedamos fieles a Jesucristo Nuestro Señor a pesar de nuestra maldad indeseada, ni España, y mucho menos el resto del mundo, tienen solución humana posible.
    Y el ejército (nido de nepotismo corrupto descomunal, nada diferente a cualquier otra institución democrática, desde que muriese el Caudillo católico triunfante), el ejército español actual, NO ES UNA EXCEPCIÓN y los militares bien que lo saben aunque lo callen o les manden callarlo si quieren mantener su empleo y nómina mensual.
    Mejor es rezar si todavía se tiene la suficiente humildad para hacerlo (que me temo mucho que ni eso), para que Dios Todopoderoso envíe el Espíritu Santo a renovar la faz de la tierra (empezando por su Santa Iglesia, la católica apostólica), porque eso de dar en “herencia” una España sana suena, a estas alturas, ya no a quimera o fantasía, sino a una especie de masoquismo total de querer perpetuar el infierno en el que el mundo se ha convertido. Lo dicho, esto solo lo soluciona DIOS, y nadie, absolutamente NADIE más. Y de lo que hoy hay, que no queden ni las cenizas ni el recuerdo.

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