Uno de los personajes más prescindibles que hay en la política española es el diputado socialista, José Zaragoza. Este “calientaescaños” no “pega palo al agua” en el Congreso porque está demasiado ocupado intentado hacerse “influencer” en Twitter. Alguien, que no le debe querer demasiado, le debe haber dicho que escribe unos tuits muy ingeniosos y el tipo se lo debe haber creído porque se pasa el día soltando tonterías en esta red social.

No se da cuenta que, con sus sesudos mensajes lo único que demuestra es su enorme incapacidad, incluso para escribir en una red social en la que no puede explayarse demasiado porque no le permite escribir demasiados caracteres. Y habría que dar gracias a Twitter por esas limitaciones, sobre todo debería hacerlo el propio Zaragoza porque si le dieran oportunidad de escribir más, todavía quedaría más retratado.

El caso es que el tipo se va siempre a la simpleza más absoluta y a mensajes completamente estúpidos. Ahora toca relacionar a Vox con el tiroteo que se ha producido en Texas esta semana y que ha costado la vida a tantos niños, pues él lo hace. ¿Qué más le da a un simple como este utilizar un asunto tan dramático como ese, políticamente, aunque se haya producido muy lejos de España?

Él sigue a lo suyo, a agradar al jefe. A pelotear para que nadie le arrebate ese escaño del que vive tan bien, sin hacer absolutamente nada. Personajes como Zaragoza abundan en la política española, está absolutamente llena de berzas con patas como este. El caso es que no han trabajado en su vida y no lo van a hacer nunca, no sea que se les note demasiado lo sumamente lerdos que son.

 

4 Comentarios

  1. ¿Cómo es posible que no tengáis bloqueado a este besugo?
    Lo que se pone es un cisma, una escisión, una declaración (interior) de independencia. Es algo que me ronda la cabeza desde hace mucho tiempo y también he visto a otros que lo propugnan, las sociedades paralelas, en la medida que sea posible. Como Andrew Torba, por ejemplo, o sin ir más lejos lo que están haciendo China, Rusia, y sus países afiliados.

    El siglo XX y lo que lleva de XXI es un brutal y salvaje error contra natura. No existen las ideologías, no existe lo de “pensar como yo”. Nuestras diferencias, insalvables, son biológicas. Y dentro de la biología la propensión a ser manipulado por unos u otros. Y esas diferencias afectan a todo nuestro ser. A nuestra conducta, ilusiones y sufrimientos. No existe el “consenso”. No existe la democracia, y menos si uno es rabiosamente individualista (individualista NO es egoísta ni egocéntrico, es alguien que valora a cada individuo por separado).

    No podemos ni tenemos por qué seguir conviviendo con y soportando a ejemplares detestables como este Zaragoza, como Simancas, como Montero, Echenique, los bildutarras, los puichdemones y un interminable y creciente etcétera. Y desde luego no tenemos que ser dominados por escoria psicópata como la chusma de Davos.

    Se impone un cisma humano, ya.

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