En mi artículo dedicado al heroico Coronel Vara del Rey expongo mi agradable sorpresa de que algún militar español no esté capado.

Lo lamento mucho por quienes se hayan sentido ofendidos, dentro y fuera de la organización, pero ni es una metáfora, ni hablo de oídas.

“Capar”, con el DRAE en la mano, significa: Extirpar o inutilizar los órganos genitales a una persona o a un animal.

Todo lo que diré es regla general, admitiendo, por tanto, raras excepciones que confirman esa regla. Y repito, no hablo de oídas.

Para quien no lo sepa, desde principios de 2021 no se ha permitido entrar a las FFAA a nadie que no haya pasado por la castración química que produce, sepámoslo o no, la inoculación de la conocida sustancia experimental que dicen que nos debería salvar de un virus que no existe.

Igualmente, ningún militar ha sido comisionado a ninguna misión en el extranjero, que devenga sustanciosas dietas, si no ha pasado por el aro. 

Del mismo modo, pocos o ningún militar cobra a día de hoy el “complemento de dedicación especial” (el paradigma de la arbitrariedad), sin haber accedido al punzante trámite.

En la Guardia Civil y la Policía Nacional la situación es muy parecida. Salvo rarísimas excepciones, nadie ha sido comisionado a Ceuta, Melilla y otras tareas extraordinarias, que igualmente devengan sustanciosas dietas, si no ha accedido a intoxicar su cuerpo.

Y respecto a si esa infame sustancia produce ese efecto, no existe la menor duda en los círculos científicos. Entre los millones de efectos adversos, la inmensa mayoría no registrados, un porcentaje muy importante se refieren a mujeres que han sufrido trastornos menstruales y a otras que han abortado. Hay informes que refieren un aumento de los abortos que ronda el 600 % de los habituales. 

Entre los hombres, aunque los efectos suelen ser menos perceptibles, son innumerables los casos de esterilidad, pero lo más espeluznante son los casos, perfectamente registrados, de reducción del pene a un micropene.

Todo ello lógico, cuando muchos científicos han establecido la afinidad de la proteína espiga por el receptor ACE2, presente en los testículos y en la placenta.

Esto, y muchas otras cosas terribles, es lo que intentó evitar el heroico Coronel Vara del Rey con la solicitud dirigida a “La Marga”, que le constó su destitución fulminante, dictada por la democrática “Marga”, defensora a ultranza del derecho de solicitud (art. 29 Constitución Española) ejercido por el Coronel.

En suma, que lo lamento mucho por quien se haya sentido ofendido por mí artículo. Mejor haría sintiéndose ofendido por quien ha diseñado este plan diabólico y los que lo están llevando a cabo. 

La traslación del objeto de la ira se produce a consecuencia del fenómeno conocido como “disonancia cognitiva”, en la que se manifiesta un conflicto entre la realidad y las creencias. Los hechos, a día de hoy, son incompatibles con las creencias inducidas por la propaganda, y ello lleva a negar los hechos, para evitar la contradicción, y lanzar un anatema contra el mensajero.

Pues oféndase, niegue Vd. todo lo que quiera, y con su pan se lo coma.

Pero no se olvide de ponerse la 4ª. Y que le aproveche.

Y ya pueden ponerse a temblar los responsables, como este artículo lo lea el juez Presencia.

 

3 Comentarios

  1. Querido Diestro, yo diría que también su cerebro este castrado si no esto no pasaría. No se puede hacer mucho más los que siguen este plan están tan doidos es imposible decir más. Hay una niña en la familia de 5 años que hoy me decía “que el cole no le gusta, es como un Ecce Homo” lo dejo ahí, piensa más que el gobierno y que los que pasan por el aro de este MALDITO EXPERIMENTO.
    QUE ESTOS SEÑORES SE DEDIQUEN A JUGAR AL CORRO LA PATATA O SOÑAR CON ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS ESE ES EL P….. MUNDO EN EL QUE VIVEN, LA NIÑA LO TIENE MÁS CLARO.

  2. El autor no menciona, aunque puede deducirse del texto, que lo que han hecho para “animar” a los militares a intoxicarse puede constituir un delito de coacciones.
    Esperemos que alguien lo advierta y actúe en consecuencia.
    Y si algún mando no lo sabía, que haga oreja.

  3. En realidad, el apellido del coronel es Vara DE Rey (no del). Me imagino que será descendiente del heroico general de la Guerra de Cuba.

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