¿Qué es?

En un artículo anterior mencionábamos el concepto de mediocridad y sus diversos tipos, pero es de recibo hablar de otro concepto que nos puede esclarecer porque hemos llegado a ser tan mediocres en general. Este concepto sería el de ascetismo cognitivo e intelectual. Si bien “ascetismo”, a secas, podríamos definirlo como “la doctrina filosófica o religiosa que busca, por lo general, purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales o abstinencia ejercitando y practicando un estilo de vida austero y de renuncia a dichos placeres con el fin de adquirir unos hábitos que conduzcan a la perfección moral y espiritual.” Es curioso encontrar que, en muchas tradiciones religiosas, la ascética es un modo de acceso místico. Sin embargo, cuando le incorporo la coletilla de “cognitivo e intelectual” para mí, el significado cambia radicalmente ya que el individuo que lo practica se sumerge en mundo meramente materialista y renuncia consciente o inconscientemente al uso de su funciones cognitivas e intelectuales con el fin de destruir el hábito de pensar con descernimiento, eliminar el sentido común, ceder su poder a las autoridades y convertirse en un individuo amoral y carente de espiritualidad y finalmente convertirse en transhumano. En cierto modo podríamos decir que, en general, muchos adeptos de la religión covidicia practican este tipo de ascética que no es otra cosa que un modo de acceso místico al borreguismo ilustrado y a la estulticia más profunda.

¿Cómo se llega a este ascetismo?

Llegas al él o bien porque tienes una condición de salud previa o bien porque te han engañado o coaccionado o bien porque te lo impones como nuevo estilo de vida. Esta última posibilidad se alcanza de una manera más o menos consciente con la ayuda de la tele, con la educación, con el metaverso, con otras redes sociales y con el adoctrinamiento de este sistema podrido de valores. Si, además, te inyectas ciertas sustancias tóxicas creyendo que te van a hacer más listo (o te las inyectaste porque pensaste que ya lo eras), el ascetismo cognitivo e intelectual llega de sopetón como un nirvana en el que se alcanza un estado de liberación de las funciones cognitivas que zombifica al individuo que alcanza dicho estado y que le obligará a continuar de manera indefinida en el ciclo de reencarnaciones terrestres. La rueda del Samsara, por cierto, solo se abandona cuando alcanzas cierta expansión de consciencia y llegas a comprender que la Tierra y sus valores no son lo único que existe en el Universo para seguir tu evolución espiritual. Dicho de otro modo, una vez alcanzas el ascetismo cognitivo e intelectual te quedas en la Tierra para la eternidad porque tu poco intelecto, si es que te queda algo, solo te dará para pasar la mañana cada día que te levantes en el metaverso. Lo bueno es que cuando llegues a ese estado ya no recordarás nada de tu vida pasada y creerás firmemente que lo que vives en ese momento es lo único que hay. Serás feliz y no tendrás nada. Pero nada. Así no sufrirás tanto, al menos de forma consciente. Tendríamos que aplicar aquí un oxímoron para llamarles en lo que se van a convertir: muertos vivientes.

¿Cómo se trasciende el ascetismo cognitivo e intelectual?   

No hay forma. Es una condición irreversible. El daño es irreparable. Se ha borrado del ADN la capacidad de pensar y utilizar el cerebro y esa porción de ADN eliminada ha sido suplantado por una nanotecnología que permite a agentes externos hacerse con el control de tu vida en todos los aspectos. Y no, tampoco puede crearse un tratamiento para paliar o eliminar sus efectos o una vacuna como se han creado para otras condiciones como el Alzheimer, el colesterol, la diabetes o los virus inexistentes. ¡Ojalá pudiera crearse una vacuna o al menos un tratamiento efectivo que ayudara a estos individuos a recuperar la cordura y el buen funcionamiento de su cerebro! Pero va a ser que no.

¿Qué podemos hacer los no-ascetas para ayudar a esta gente?

Giraud de Borneil, trovador francés medieval en lengua occitana dijo una vez: 

“Un significado oculto tiene más valor cuanto más se le reprocha ser un sinsentido descabellado”. 

Y no solo más valor, sino que también tiende a ser más fidedigno y certero, añadiría yo. Se nos podrá acusar de proselitismo, pero justo eso es lo que hemos intentado hacer muchos de nosotros a aquellos que se creyeron la versión oficial de la pandemia; les mostramos el significado arcano de todo el plan y ellos lo consideraron un sinsentido descabellado. A pesar de nuestro ímprobo esfuerzo, siguieron adelante flemáticos e impasibles sin escuchar, pensando en la dicotomía que nuestras visiones antagónicas representaban y que nos separaba y dividía. Hoy en día muchos ya están pagando su indolencia e incredulidad, no sin antes haber lanzado contra nosotros sus imprecaciones por haberlos advertido. 

Poco se puede hacer ya. Y tampoco para aquellos que, por suerte o desgracia, un rayo de luz celestial ilumine su mente y se den cuenta de que cayeron en una trampa. Al menos pueden tener la oportunidad de entender que reencarnar en la Tierra, una vez que nos dejen, no es una opción. Cuantas menos almas tengan los globalistas que controlar antes desaparecerán. 

Epítome.

Nos sometieron a una pandemia espuria y nos envenenaron con el virus de la estulticia, la mentira y el miedo. Ahora muchos de los nuestros merodean por el mundo blandiendo el estandarte del ascetismo cognitivo e intelectual.

#YoSoyAntonia