Vivimos en un momento histórico en que estamos viendo cómo está cambiando el mundo a pasos agigantados.  La debacle de Occidente se percibe en el horizonte; nuestras vidas están a punto de cambiar radicalmente. Y  mientras algunos señalan con el dedo al horizonte por donde ya se atisba la polvareda de Atila, otros se empeñan  en señalar al dedo para distraer la atención. Hay quien piensa que viene el Apocalipsis, y señales no faltan, pues  se va cumpliendo la serie de los cuatro jinetes del Apocalipsis, que harían acto de presencia a través de la plaga,  primero; de la guerra después; seguida del hambre (inminente crisis económica) y la muerte. No creo que sea el  caso, pero una cosa está clara: tanta desgracia junta no es casualidad. Estas situaciones son provocadas, podrían  haberse evitado, pero existen hilos invisibles (y otros visibles para quien observa) que disponen nuestro destino.  Por supuesto, quien tenga sentido de trascendencia espiritual, puede pensar que son fuerzas espirituales inducien do al ser humano a dar un salto, a sacarlo de su poltrona de pasiva comodidad para proseguir su evolución, que se  había estancado. Pero cualesquiera que sean estas fuerzas espirituales actúan a través de las ansias de poder, codicia y avaricia del ser humano para que se materialicen. Esta faceta espiritual es digna de estudio, pero no es aquí  que la abarcaremos. Nos centraremos más bien, en quiénes y por qué llevan a cabo estos planes desde un análisis  histórico y geopolítico, porque son una convergencia de muchos factores lo que nos trae a esta situación dramática.  No quisiera ser agorero, pero es mejor que no nos pille desprevenidos. Y puesto que los medios ya no informan, alguien debe cubrir ese hueco para que la población logre entender los acontecimientos. 

Desde que acabó el mundo bipolar de la Guerra Fría, con una hegemonía  equilibrada entre EEUU y la URSS, se han postulado tres potencias como  aspirantes a dominar el mundo. La facilidad de transporte y comunicación  que permite la globalización obliga a estas potencias a aspirar no sólo a un  imperio, un continente o una cultura, sino a dominar el mundo entero.  Los recursos y materias primas están repartidos por toda la geografía. En  

Se han postulado tres potencias como aspirantes a  dominar el mundo un lugar hay petróleo, en otro gas, en otro agua, hierro, coltán, fosfatos o uranio. Para acceder a todo ello hay que  dominar todo el planeta. Aquí está la clave de la geopolítica. Analizando esto podemos entender todas las guerras  recientes, disfrazadas de “ayuda humanitaria”, “lucha por la libertad” o “liberación democrática”.  

¿Cuáles son estas tres potencias? 

La primera en lanzar su órdago fue EEUU, heredera natural de la hegemonía mundial tras caer la URSS en 1991.  Su estrategia ha sido burda, pues ha intentado la imposición por la fuerza. En 1997 crearon el “Plan para el Nuevo Siglo Americano” con una hoja de ruta que consistía en controlar los recursos sometiendo militarmente a las  naciones que las tenían. Pero sabían que un mundo democrático no podría aceptar esto. Por eso había que crear  el ambiente adecuado. Según el “Plan”, “…un oportuno Pearl Harbour pondría a favor a la opinión pública”. El 11  S de 2001 el ataque a las Torres Gemelas (¿falsa bandera?) cumplió ese objetivo. La “Guerra contra el terrorismo”  desencadenó invasiones en Afganistán, Irak, Siria, Somalia o Libia. Todas ellas supusieron una ruina estrepitosa  para los países invadidos y un fracaso para EEUU y sus aliados de la OTAN, que siguen empeñados en seguirle  apoyando ofensivas desesperadas y suicidas. El 53 % del presupuesto nacional va destinado a objetivos militares,  lo cual no tardará en pasar factura para hundir la economía norteamericana y la occidental, unido a otros factores  que ahora veremos. Los días del imperialismo yankee están contados. La segunda potencia en discordia que se postula a gobernar el mundo es China. Su régimen es curioso pues funde una dictadura comunista en lo político y social, con una economía capitalista como herramienta de comercio internacional. Esta mezcla le ha impulsado en las últimas décadas, pues bajo una disciplina laboral comunista está poniendo en el mercado internacional un producto omnipresente y a bajo precio con el que no puede competir nadie. Su estrategia no es militar, sino comercial. No pretende invadir ningún país, ni imponer ninguna política. Simplemente se alía como  cómplice a los países subdesarrollados, a los que les crea la infraestructura necesaria para extraer los recursos y  transportarlos. Así se ha adueñado de África y ahora está flirteando con Iberoamérica. Su proyecto de la “Nueva  Ruta de la seda” cambiará el panorama económico y geopolítico en breve (el reciente golpe de estado en Pakistán,  provocado por los anglosajones, tiene que ver con ello). China tiene puestas sus miras en el año 2050 para desbancar a EEUU como primera potencia mundial. Aunque seguramente se adelanten, dadas las circunstancias. Van  a paso de gigante: lento pero firme. 

Pero las pretensiones de China necesitarán el permiso de la tercera potencia en discordia en esta lucha por la he gemonía mundial. No es un país, sino un grupo de poderosos que pretenden someter a todas las naciones a una  única gobernanza mundial bajo su mando y acceder así a todos los recursos del planeta. Parten de la instituciones  supranacionales ya existentes, como la ONU (OMS incluida). Y su gran fuerza es económica, pues son la élite  financiera mundial. Son la fuerzas del Globalismo. Las corporaciones multinacionales tienen, a día de hoy, más  poder y dinero del que nunca tuvo ningún imperio. Y llevan décadas ideando un entramado de pantallas finan cieras y grupos de inversión que engloba a todas las grandes empresas de los sectores estratégicos: farmaindustria,  armamentística, alimentación, tecnología, medios de comunicación… no hay nada que no esté bajo su control a  base de comprar porcentajes de acciones de estas empresas (que a su vez absorben a las medianas y pequeñas). Su  poder omnívoro aspira (y consigue) a controlar la agenda política para implementar su nueva ideología y que la  población la vaya normalizando. Su estrategia, por tanto, no es militar sino mucho más sutil, pues pretende con quistar el alma, la mente de la población. Van penetrando en los ciudadanos con una narrativa difundida a golpe  de martillo desde los medios de comunicación, con el control económico de los bolsillos y con un estudiado uso de  la ingeniería social, hipnotizando a la población con técnicas psicológicas de control de masas. Al calor de esta élite  nació en los años 70 el Foro Económico Mundial (o de Davos) con Klaus Schwab al mando, institución que nadie  ha votado, pero que incide directamente en nuestras vidas con sus decisiones. Otros poderosos pertenecientes a  este movimiento se esconden en el Club Bilderberg, a los que se han sumado otras cabezas visibles como Bill Gates  o George Soros. 

Su plan no lo esconden, lo han definido públicamente como el Nuevo Orden Mundial, con su Agenda 2030 (el gran reseteo, o la 4ª revolución industrial), que la ONU ha asumido como propia en 2015 como documento que guía a la institución, sustituyendo así los valores aprobados por todos los países miembros a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Nadie ha votado este cambio de valores, pero se está imponiendo en todos los países occidentales. Consiste el plan en una transmisión de soberanía de los  estados- nación hacia instituciones internacionales dominadas por ellos, así los países legislan, no en beneficio del  pueblo, sino de esta élite. ¿Cómo consiguen este dislate antidemocrático? A través de la deuda financiera nacional. Los paquetes de ayudas, préstamos y financiaciones (parece una barra libre de dinero para los gobiernos que  previamente han arruinado) del Banco Central Europeo o el Fondo Monetario Internacional (otra institución a su  servicio) no salen gratis. Ese dinero hay que invertirlo en lo que ellos digan, como ellos digan: en farmaindustria  (vacunas…), presupuesto militar (guerra de Ucrania…), tecnología digital y 5G (dictadura de control y vigilan cia), ideología de género (22 mil millones de euros para acabar con la familia y los valores europeos tradicionales),  cambio climático (nuevo modelo de negocio verde: impuestos al CO2, cambio de coches diesel por eléctricos…),  en fundaciones científicas que justifiquen sus decisiones políticas controvertidas o en comprar a los medios de co municación que divulguen su dogma. Todo lo que se salga de estos nuevos valores es tomado por el oficialismo y  la opinión pública hipnotizada como fascista, reaccionario o de ultraderecha y por tanto, debe ser silenciado, cen surado, eliminado o defenestrado. Estudiad el BOE y los últimos presupuestos para confirmar estas afirmaciones.  Por supuesto, necesitan políticos cómplices (y traidores) que ejecuten las órdenes de esta élite aparentando que son  medidas democráticas por el bien del pueblo. No se engañen: izquierdas y derechas están en el ajo. Les resulta fácil  sobornarlos, cuando no pertenecen a la escuela de formación de líderes del Foro de Davos (los chicos de Schwab.  Macron, Trudeau o Arden han salido de allí). Por eso todos los países aplican las mismas políticas suicidas casi  simultáneamente.

Llevan décadas orquestando en la sombra una subversión de valores que sustituya a las religiones dominantes en  Occidente, porque saben que una sociedad sin ética es una masa de gente corruptible y manipulable. Canso tienen  que cambiar un dogma por otro. No hay duda de que su estrategia de ingeniería social está teniendo éxito. Tanto,  que decidieron lanzar la ofensiva final de su plan, el órdago que no tiene marcha atrás y que planean conseguir para  2030 (quizás antes). De las tres potencias en liza es la que ahora mismo tiene más posibilidades, y ha provocado la  reacción de las demás. La fuerza de esta ofensiva es tan grande que si no encuentran obstáculo ya, es posible que en  menos de un año se instaure una dictadura (disfrazada de democracia, claro) que abarque a gran parte del planeta.  Podemos decir que estamos viviendo la 3ª Guerra Mundial, que decidirá quién ejercerá la hegemonía sobre el resto  del mundo la próxima Era, que pueden ser décadas o siglos. La élite globalista a activado la guerra biológica con la  pandemia, arruinando la economía de todo occidente para transferir la soberanía a sus instituciones, pero lo dis frazan de alarma sanitaria (confinamientos que acaban con la pequeña empresa, y ayudas estatales que arruinan al  estado), y de sanciones económicas a Rusia (que perjudican a Occidente, no a los rusos, que están revolucionando  la divisa de comercio internacional acabando con el dólar). Mientras nos entretienen con la guerra ucraniana están  legislando a su antojo para que la OMS (Organización Mundial de la Salud) tenga poder ejecutivo sobre cualquier  parlamento socio. O sea, que ellos, financiados en un altísimo porcentaje por fundaciones privadas (“GAVI” para  la vacunación internacional, “Bill y Melinda Gates”, etc), deciden las medidas sanitarias obligatorias para toda la  población. ¿No hay conflicto de intereses? Es, simplemente, otro paso más hacia el gobierno mundial, en detri mento del sistema democrático, ya en la UCI. 

En este intercambio de fuegos cruzados, cada una de estas potencias juega sus cartas para debilitar al enemigo y  posicionarse en esa lucha. A veces se alían unos contra el otro, o los otros contra el uno. A veces creen que su ofen siva les beneficia, sin saber que es otro quien saca tajada. Abundan los ataques de falsa bandera culpando al enemi go para desprestigiarlo. La creatividad de la guerra sucia no tiene límites. Lo que tienen en común los tres bandos  es el uso de la propaganda de guerra, difundida por los medios de comunicación. Por eso resulta todo tan confuso  y caótico; tan difícil discernir qué es verdad y qué mentira. Entender el mundo en que vivimos es un reto cada vez  más grande. Pero una cosa está clara: gane quien gane esta guerra, somos nosotros, el pueblo, quienes la perdemos.  Sólo somos sus peones en el tablero y, como sabemos, los peones son los primeros sacrificados en el juego. 

La única manera de luchar contra toda esta vorágine que quiere acabar con nuestros derechos es sosteniendo  nuestra dignidad. Es decir, fortaleciendo nuestra individualidad y nuestra soberanía sin permitir que el estado  pisotee nuestros derechos naturales. Tomando nuestras decisiones con libertad y responsabilidad. No permitiendo  que el estado invada cada parcela de nuestra vida. La democracia apuesta por la libertad individual, y el totalitarismo (sea fascismo, comunismo o absolutismo) sacrifica la libertad individual para dar todos los poderes a un estado voraz disfrazado de “bien común”.  

Cuanto más intervencionista es un estado, es más totalitario. El debate entre seguridad vs libertad es falso. Sólo a través de nuestra libertad individual podemos contribuir a un bien comunitario.

 

4 Comentarios

  1. La OMS es una puta mierda globalista que junto con la mafia de la ONU y esa puta mierda a la que le gustan las guerras, la mafia de la OTAN , quieren liderar el gobierno mundial y llevar la salud de todo el mundo para hacer con nosotros lo que le salga de los cojones, estos cabrones hijos de perra se van a inventar pandemias cada tres por cuatro para inyectarnos veneno y mierda constantemente , ya estoy hasta los huevos de esa gente, esto no es Venezuela, es el comunismo tecnocrático que viene para todo el mundo, el control total, para eso le están inoculando la nanotecnología a la gente, esos delincuentes mientras nos tenían encerrados estuvieron colocando antenas y cámaras de reconocimiento facial, para es esa puta mierda que le llaman la distancia social, no vamos hacia Venezuela, vamos hacia la China comunista que es el modelo que le gusta al gorila del Foro Económico Mundial, vamos hacia el crédito social por puntos, el dinero físico tiene los días contados por desgracia.

  2. Si buscas bien, en el cine encontrarás las preguntas y las respuestas: Network, un mundo implacable (1976). Ha nacido un nuevo profeta en la televisión: estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo.
    Cuando desde la televisión te explican el problema y te explican la solución.
    Disidencia + Acción = RESISTENCIA
    https://t.me/resistencia_costa_dorada/27

    Podéis ver mejor la escena en nuestro canal de YouTube:
    https://www.youtube.com/channel/UC-NrIDAFBpEKm_H5kIDJBrA

  3. En realidad deberíamos darnos cuenta de que somos unos nuevos esclavos que sólo nos diferencia de los anteriores en parte porque debemos pagarnos nosotros mismos los alimentos y la vivienda como poco. Cualquiera que sepa algo de historia económica lo sabe, dado que resultaba más barato tener vasallos que se cuidasen ellos mismos que una vaca… Me hubiese gustado nacer siendo un psicópata amoral sin una conciencia que me acuse cuando hago algo mal, pero no ha sido así. Por cierto, ¿se han dado cuenta de que no hay un puñetero cura que decida irse “al Cielo” lo antes posible dado que allí le darán una trompeta, dos alas y estará todo el día eterno alabando a Dios?

  4. Efectivamente, como dice el articulo los globalistas no han tenido más dinero en la historia de la humanidad, claro dinero del monopoly, inventado a su antojo, tal como se va necesitando, con eso y su patrón dólar han ido comprando el mundo y financiando guerras y hambre en otros paises, aniquilando y saqueando todo cuanto tenía valor a su paso. Dicho esto, NO SE PUEDE CONSENTIR QUE UN PAIS TOME EL LIDERAZGO DE LA MONEDA MUNDIAL. Así lo ha hecho EEUU. tenemos un crack del 29, que como siempre arrastro a todos los paises occidentales con ellos y escasamente 12 años después entran en la II Guerra Mundial con la mayor flota y medios de cuantos paises contaban en el mundo, ¿Quién se cree que lo hizo?. Los Rostchild, Rockefellers, Mellon, J.P. Morgan, Goldman Sachs, que va se pusieron las maquinas a trabajar e imprimir bajo el prisma de la antigua escuela económica austriaca, que para eso la ficharon. Todo dinero más falso que el papel de water, pero que los convirtieron en el pais más poderoso del mundo, claro mientras se pudiera comprar miserables en todos los paises no había problemas, tal como ocurre ahora. A la terminación de la guerra se ocuparon de los depósitos en oro de Francia, Alemania, Austria, Bélgica, Holanda, depósitos que nunca fueron recuperados y que intercambiaron por “papelitos” de su montaje global, que cuando esos paises fueron a recuperarlos a Fort Knox en los años 70, sólo había polvo. Ahi el planeta entero se puso en manos de estos globalistas que han ido a más. Ahora estamos en las mismas, estas corporaciones supranacionales siguen con el mismo invento creado 60 años antes, ante la mirada de subnormales integrales y crédulos de todo signo político y económico. ESO ES LO QUE HA PASADO, QUE QUEREIS. Saludos

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