Castilla

Lo primero que se necesita para iniciar una tarde de toros es hacer el paseíllo con donosura, lentitud y sentimiento. Me disgusta ver cómo algunos se toman esta parte de la liturgia, como si fuesen a salir a darle patadas a un esférico, del mismo modo que me estomaga ver los patios de cuadrillas atestados de cansinos, periodistas y otras gentes frívolas. Pero antes de este acto, está el vestido, la presencia, la galanura y el porte del que todo el que va a ofrecer su alma y su cuerpo, debe hacer gala. Perdón por este inicio, pero la primera parte ya se consiguió, y me estoy refiriendo a la campaña y los excelentes resultados conseguidos por VOX en las elecciones a las Cortes de Castilla y León, celebradas ya hace unas cuantas lunas.

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Todo este pretencioso juego malabar, viene a colación del flamante nombramiento de don Gonzalo Santonja, como nuevo consejero de Cultura de la autonomía castellano-leonesa, al que ya desde aquí lanzo mi más calurosa felicitación. Huelga entretenerse en loar el estratosférico currículo de don Gonzalo, entre otras cosas, porque no disponemos del espacio suficiente y porque ha causado tanta felicidad en más de cuatro, que resulta perentorio recrearnos en tan feliz acontecimiento. El tino del partido verde a la hora de escoger, lo que le corresponde por decisión popular, hay que saborearlo como la ocasión merece. Esta noticia ha hecho que la maldad –no confundir con ineptitud-, de algunos alcaldes y otros sacamantecas que nadie ha escogido, haya quedado en barbecho.

Decía al principio lo de la buena conducta durante los paseíllos, en comparación con la predisposición de VOX a la hora de enfrentar sus primeras responsabilidades regionales de alto rango. Si no hay ética sin estética, henos aquí delante del enésimo ejemplo, porque desde ya aventuro y afirmo, sin el menor temor de errar en mi previsión, que no sólo don Gonzalo, sino los otros dos rutilantes consejeros, van a dar lo que, no sólo los castellanos y leones, sino toda España, estamos deseando. A poco que embistan los dosieres, la terna dejará una legislatura para el recuerdo.

La felicidad de todos los aficionados es grande y, en buena medida, la temporada toma nuevo impulso con este nombramiento. Estamos tan hartos de vejaciones, que a lo mejor estoy proyectado una hipérbole, porque si el historial académico del insigne consejero es abrumador, no lo es menos, asumir que se puede ser buen gestor sólo por intuición, dotes de mando o inteligencia natural, mas en el caso que nos ocupa, tenemos –tiene don Gonzalo-, todas estas cualidades, o más. Experiencia tiene, pero por si acaso, le deseo desde aquí la mejor de las suertes a él, a sus compañeros de partido y a todo el gobierno, porque la tarea es enorme y van a estar sometidos a todo tipo de fiscalizaciones y, por supuesto, descalificaciones.

Por lo pronto, espero que la Agenda 2030, a quien Dios confunda, desaparezca del paisaje local, para en breve, hacerlo del nacional.

El toreo, queda pendiente de lo que se cueza en Castilla y León y todo el siniestro politiqueo patrio, mirando con mil lupas, desenfocadas, el menor desliz. Ya me estoy imaginando a Adriana Lastra y a otros de su misma reata, que, sin apenas saber juntar dos letras, nos dejan semana a semana, una retahíla de buenas obras y mejores palabras, afeando e insultando con fruición a quien que ose brillar.

P.D.- Con el debido respeto, sugiero a la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, que regale a PSOE y Podemos los dos pedazos de carteles de su feria. Y los de los años anteriores, también.

*Un artículo de Bienvenido Picazo

1 Comentario

  1. Buen artículo, como siempre. A la espera de que la entrada en el gobierno de Castilla y León, realmente sea savia nueva en la forma de hacer política.

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