Parece que con el conflicto que se está produciendo entre Rusia y Ucrania está sucediendo lo mismo que con la farsemia y las famosas inoculaciones, que no se puede hablar de ello. Y si en la farsemia, los culpables de todo lo que está sucediendo son los inoculados, para la versión oficial, en el asunto entre Rusia y Ucrania el comodín del culpable para todo es Rusia, personalizado en Putin. Sobre todo en el asunto de las subidas de precios.

Tan descarado ha sido esto último, que como ustedes recordarán, Sánc-HEZ culpó a Putin de las subidas de precios de la electricidad, las gasolinas y el gas también a Putin, a pesar de que todos sabemos que llevan subiendo desde hace meses. Incluso mucho antes de que comenzara la guerra.

Pero parece que a los medios y a la clase política, mentir de esa forma tan descarada y tratarnos de imbéciles, ya no le preocupa en lo más mínimo. En eso también se parece todo esto a la farsemia porque con ese asunto se han comportado, exactamente, de la misma forma.

Por eso conviene que despertemos. Que nos demos cuenta de la realidad. Que dudemos siempre que los medios y la clase política se pone de acuerdo en algo, porque entonces está claro que hay gato encerrado y nosotros tenemos que dirigirnos, exactamente, hacia el lado contrario.

Recuerden que, ni los buenos son nunca tan buenos, ni los malos tan malos. Escuchen este acertado editorial de Julio García en Canal 5TV porque esto es, exactamente, lo que está sucediendo.

 

2 Comentarios

  1. Verdades verdaderas.
    Razones suficientes para empezar a dejar de ver la caja boba.
    Después de un tiempo, ya ni siquiera la van a echar de menos.
    Lo digo, porque es una liberación y un abrir de ojos tremendo.
    Buen vídeo Julio, como siempre.

  2. Lo de exhibir las banderas de Ucrania en cualquier parte es como lo de los aplausos a las 8 de la tarde durante el arresto ilegal de toda la población ; es un signo externo que permite valorar el éxito de las campañas de lavado de cerebro, y la falta de criterio de gran parte de la población.

    Otro baremo valioso para los que crean la realidad son las mascarillas, signo de la credulidad más cerril y de sumisión perruna ; mientras mucha gente las siga llevando, saben que podrán seguir jugando a la pandemia sin graves problemas.

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