huevos

Siempre se ha dicho que, las noticias vuelan y que las palabras mal escritas se pueden corregir, las mal dichas, no. El mal lenguaje delata a los que aparentan lo que no son. Hay personas que, con la guasa a pesar de la seriedad y la gravedad en que nos encontramos en esta vida que llevamos y con los acontecimientos que tenemos encima achantaos estarían mejor. El carajote de turno me ha dejado turulato, acaracojotao, aburrio de esta estupidez. Me refiero al andoba de Alberto Garzón. Excmo Ministro de Consumo, el andoba y cultivado en huevos y como perito en esta gama de abultamientos, nos dice que: no dejes los huevos en la puerta de la nevera.

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Recuerdo a un tío mío que vivía en el campo, cultivaba árboles frutales, los higos eran su inclinación tenía una predilección por este fruto, los tenía negros y blancos de un paladar exquisito, dulce y muy agradable cuando te lo metías en la boca. Recuerdo un día que me atiborré de ellos-a mí me gustaban los blancos-hasta tal punto que, un buen día pillé un empacho de muy señor mío. Huevos no tenía, puesto que, las gallinas no eran su punto fuerte, los compraba en otra huerta cercana que estaba a pocos metros de la suya.

Las personas del campo, o, mejor dicho, el resto de los españoles sabemos de huevos mucho más que el Garzón de turno. Los huevos, puesto que no había neveras y los frigoríficos aún no habían llegado, los huevos dormían el sueño en las ventanas de la casa de mis tíos que, junto a la botella de casera, el tinto y las hortalizas y el buen gazpacho andaluz eran el sitio más fresco, donde los huevos eran los soberanos para que no se calentaran, lo mismo que las demás viandas de comer y tragar.

No sé a qué cuento se manifiesta este ennortao como si no tuviera que hacer nada más que poner los huevos en cualquier lugar, en una nevera, cosa que dice con mucha frescura, como si fuera este personaje el que sabe poner los huevos al fresco. Este imbécil e insensato ser, cada vez que abre la boca y habla, nos dice a los españoles donde debemos meter los huevos. Dice que arriba no, ni abajo, en la parte intermedia de la nevera, que es la parte donde la temperatura que necesita los huevos es más constante. Hay que ver lo que saben los guasones ministros de este gobierno comunista social que tenemos los muy sufridos españoles.

Ahora les ha tocado a los huevos, el día 8 de julio del año 2021, este, el tal Garzón de los huevos, se metía con el conejo. Donde señalaba “Mari Luz de Santos, directora gerente de Intercun, la patronal del sector cárnico del conejo, recibía con “estupor” las declaraciones del ministro de Consumo y le acusa de “crear una confrontación que no existía”. Y no existe. La carne de conejo, yo que soy un buen probador de esta carne sabrosa, cuando está bien guisada y si es aliñada y salada, por el que subscribe, mejor que mejor. Mira por donde este esaborío personaje, ha dado en el clavo con estos manjares, este ministro me lo pone a huevo. El huevo y el conejo con una buena aliñá se puede preparar una buena guisá. ¡Joer! Que frase más bonita se me ha quedao.

Por favor, no enfolline y no sea más pamplina. Usted puede meter los huevos en donde le guste le guste que, yo los meteré en donde me plazca. Y…como me gusta la cocina, ayer, mira por donde he almorzado conejo a la vizcaína. Vaya pechá de come me dao. Como soy andaluz de pura cepa me he dao la satisfacción de meter palabras en este escrito de mi tierra. Con estas tomaduras de pelo, me viene a la memoria una frase de mi tierra que dice: me has dejao ma frío que cazando pingüinos en calzoncillos. Siga comentando tonterías, posiblemente tengamos cualquier día otra ocurrencia de este caballero que ha puesto en su órbita a los conejos y a los huevos.