Dicen por ahí que los experimentos, ni con gaseosa. El pasado mes de enero, a primeros de mes, un hombre de 57 años llamado David Bennett que padecía una enfermedad cardiaca grave, se convertía en protagonista al ser la primera persona que recibía el trasplante del corazón de un cerdo. Alejándonos de cuestiones éticas, esto nos pareció ya en su momento una noticia entre sorprendente y distópica.

Pero por lo que parece no ha funcionado porque, tal y como se recoge en varios medios, el hombre fallecía el pasado martes día 8 de marzo. Aunque aún se desconocen las causas exactas del fallecimiento, por si se hubiera producido un rechazo del corazón trasplantado, los investigadores involucrados en los procedimientos de xenotrasplante ya han dicho que los resultados tempranos y positivos no significan necesariamente un éxito a largo plazo. Incluso con trasplantes de órganos humanos más rutinarios y compatibles, el rechazo puede ocurrir años después de la operación.

Es decir, son investigadores pero no tenían las cosas tan claras como pudiera haber parecido en un principio. Analizando esta noticia y comparándola con la del medicamento experimental de moda, ya les podemos adelantar que en próximas fechas los grandes “expertos” defensores de las inoculaciones utilizarán este tipo de excusas cuando le empiecen a ver las orejas al lobo.

 

1 Comentario

  1. Matar a un pobre cerdo para extraerle el corazón en lugar de para hacer jamones es una aberración, más aún, cuando el corazón de “el Mierda” debe estar tirado.y abandonado en cualquier rincón de la agenda 20-30.

Comments are closed.