jubilación

Hoy, uno de los grandes mantras del sistema y más extendido en la sociedad, es que tenemos que jubilarnos, que merecemos la jubilación. El sistema determina cuando usted, deja de ser útil a la sociedad. Al llegar a la edad que ese sistema, ha determinado. Ha trabajado mucho -aunque algunos menos- y ahora merece, desconectar y cobrar  su pensión. Yo por ser como soy, no es mi intención cambiarle la plana a nadie, pero si,  voy a hacer una reflexión, sobre lo que yo pienso.

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Lo mucho que yo he trabajado en mi vida, lo  he hecho,  para mí y para mi familia, es más, si en aquellos momentos yo hubiera tenido la posibilidad de no pagar impuestos, no lo hubiera hecho. Mis necesidades y las de mi familia, era lo primero, y ello,  dio lugar al trabajo que yo desarrolle, ese  fue mi motivo para trabajar. Soy el primero que apoya el pagar impuestos, siempre que estos se destinen, al  beneficio de la sociedad. De la misma manera defiendo que la solidaridad con los demás, debe de ser un acto voluntario y realizado directamente por uno mismo, todo lo demás, y especialmente cuando ese acto es obligado, desde mi punto de vista, se denomina “extorsión”.

Puedo entender que el que ha pagado y ha cotizado durante toda su vida para obtener una pensión y sobre unas directrices que le marcaron de antemano, se sienta obligado y es de justicia, querer recibirla, una vez  llegado a la edad que le marcaron en un principio. Eso no quita,  para que esa persona, se  siga  sintiendo válida para la sociedad, y que esa persona,  pueda sentirse capacitado para ayudar a su familia e incluso a los amigos que puedan necesitar su ayuda.

Pero de ahí, a que por el hecho de que el sistema me haya jubilado, tenga yo que quedarme al margen de la sociedad y de mi familia -sí, he dicho mi familia- hay un paso más que inadmisible. Esa sería la afirmación, de una maquinita, de esas que el sistema trata de fabricar pero que aún no ha conseguido, pero nunca de una persona racional y dotada de  sentimientos y de corazón.

Nunca he escuchado, ni  leído en la Biblia, nada sobre la jubilación. Es más, los grandes profetas, nunca se jubilaron, no solo nunca lo hicieron, sino que sus grandes actuaciones, la hicieron con muchísima edad, salvo alguno, al que mataron  trágicamente y precisamente, por oponerse al sistema. En épocas mas recientes, cuando el mundo no era tan materialista y más cercano a la espitualidad de las personas, y como característica fundamental para diferenciarlo del resto de los animales, la vejez estaba embestida de sabiduría, de prestigio y con ello de poder y liderazgo. Evidentemente estas virtudes han sido relegadas por el sistema.

Conozco personas que han cumplido ya su edad laboral, la que el sistema impone para pasar a ser un ciudadano “no útil” pero que siguen viviendo en sus casas, que son felices y salen todas las mañanas a pasear y a contactar con la gente, a escuchar problemas y a dar soluciones si las tienes y de no tenerlas ir a buscarlas para dársela más tarde.

Por contra y de la misma manera, conozco gente ya jubilada que solo piensan en irse de viaje, en esos que organizan los distintos entes públicos, y casi a precio de regalo. Dicen,  que todo lo que tenían  que trabajar ya lo han hecho, que ya tienen su pensión más que  merecida y que ya solo les queda disfrutar lo que le queda de vida, que los que vengan detrás, que arreen. Este es, el verdadero éxito del sistema

Dice  Friedrich Frish “Tenemos una edad para ser niños y  lo más felices posible. Otra edad para ser jóvenes divertirnos mucho y además, formarnos para el futuro. Tenemos otra, para crear una familia y disfrutar de nuestros hijos, pasado el tiempo, quizás la época más bonita de nuestra vida, de hecho casi siempre es la que más se añora. Por último, tenemos una edad y gracias a la sabiduría que hemos acumulado a base de experiencia, para intentar devolver a la sociedad parte de lo que nos ha ofrecido”.

Los mayores, son  los poseedores de la sabiduría, de la verdadera sabiduría, sustentada sobre el conocimiento y la mucha experiencia. Pero, es el propio sistema, el que se preocupa de mantenerlos en otras cosas, ya de con viajes baratos, ya con cursillos y entretenimientos de todo tipo, ya haciéndole ver a sus hijos, que sería un acto de caridad, y no un crimen,  ingresarlos en una residencia de mayores. En definitiva, devaluando  la importancia de este colectivo para la sociedad. El sistema, trata de que esta sabiduría, se pierda, que no llegue a los que empiezan a abrirse caminos en su vida, que no les llegue  a sus hijos, a sus nietos,  a sus amigos, a todo su entorno. La finalidad es que  los que vayan llegando nuevamente, tropiecen mil veces con la misma piedra, se estrellen y se vuelvan a estrellar,  y sean perfectamente manipulables y amoldables a sus intereses.

No se dejen engañar. El mayor tesoro que tiene siempre la sociedad, son nuestros niños pero son nuestros mayores los que más brillo pueden sacarle a esos diamantes en bruto que son cada uno de nuestros niños.

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Faustino
Terminadas mi obligaciones genéticas; lo de cultivar los árboles, garantizar la continuidad de la especie y escribir un libro, me dedico a darle voz a todo lo que me descuadra en mí de rededor, muy especialmente la falta de justicia en su más alto concepto. Cuando no lo hago, escucho la voz de mi padre que me recuerda que "nunca se ha escrito nada de ningún cobarde". como apenas puedo dar voz, escribo pequeños textos para intentar suplir "mi afonía" y además me esfuerzo intentando que lleguen a la gente. Tengo infinidad de escritos publicados en "círculos menores" He sido pregonero de la Semana Santa de mi ciudad, Tomares. He publicado la novela; Costalero de Sevilla, Mi blog personal es Incorrectamente Político, encabezado por una foto de George Orwell y su más célebre frase: Periodismo es publicar aquello que alguien no quiere que publiques, todo lo demás son relaciones públicas.

1 Comentario

  1. Completamente de acuerdo con Faustino. Estoy ya retirado de la vida laboral, pero sigo aportando y apoyando a mi familia, que es mi primera y quizás ya mi única patria

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