Escribir sobre el fútbol en España, decir la verdad y por tanto ser neutral, es condenarse al ostracismo y con ello, a perder el trabajo. No se puede hacer crónica alguna sin tener en cuenta el fanatismo que, en la mayoría de casos, se da en las aficiones de los distintos equipos. Si al hacer la crónica, se reconoce el merito del equipo vencedor, ese día, los aficionados del mismo, estarán de su parte. Por el contrario, ya tendrá enfrente a los del equipo contario, por muchas crónicas que con anterioridad le hubiera reconocido el merito. En definitiva, los profesionales de la información deportiva, están obligados a posicionarse, a favor de uno u otro club.
[Selección de Monitor de tiempo libre y Coordinador-Animador sociocultural para un municipio de Valladolid]
El pasado domingo, se disputó el derbi sevillano, Sevilla-Betis con el resultado de dos a uno para el primero. Todas las crónicas sobre el mismo, exaltan el triunfo sevillista, solo algunas reconocen que la victoria del Sevilla, se fundamente en dos claros fallos del equipo visitante, el Betis. Pocos dicen, que el Betis, llevó el balón a la portería contraria con mucha más nitidez y calidad, y que incluso tuvo oportunidades de gol mas clara que su contrario. Si los partidos se dirimieran a los puntos y no por goles, un empate, habría sido lo más justo.
Dicho todo esto, y para acallar a los forofos de uno y otro lado, he de recordar que el Betis, tiene un importante agujero en el centro de su defensa y de la portería y muy en contraste, con el resto de las zonas, en las que puede codearse con los mejores equipos de la liga. Es muy complicado con deficiencias tan importantes, mantenerse en los lugares de la tabla, que hoy ocupa.
El Sevilla de Lopetegui, el de este año, nos recuerda al Atlético de Madrid de Simeone y de años anteriores, en los que siempre ganaba, pero a su vez, nunca era superior al contrario. Sufría en todos y cada uno de los partidos, incluso ante los rivales más endebles. Su solidez defensiva y su acierto de cara al gol, que no su juego, determinaban el resultado final. El juego del Sevilla actual, es el mismo, pero ni tiene la solidez defensiva de aquel y aún menos el acierto de cara al gol.
Por otro lado, la condición física del Sevilla, está en situación de alarma. La plantilla, lleva casi tres años sin descanso y sin hacer una buena recuperación. De ahí el importante número de lesiones y el hecho de que conforme avanza la liga, mas le cuesta aguantar los minutos finales. Ayer tuvimos un claro ejemplo.
De aquí para atrás lo ha solucionado con más suerte y fe, que con otra cosa, pero la Liga es muy larga. Quedan todavía doce partidos, y todavía, tenemos que escuchar las cornetas y tambores en esta ciudad, además de ver agitarse, los trajes de faralaes. Esperemos, que cuando haya que peregrinar para visitar a la Virgen de Almonte, sea con buen ánimo.