repobladores

El ser humano, en los tiempos en que vivimos estamos sometidos a experiencias de todo tipo y en cualquier momento, como es en este caso, la ciencia invade el mundo entero sin darnos cuenta. Y lo vemos de manera insólita y encubierta, entrando por la puerta de atrás en un laboratorio con carácter de urgencia, como si fuésemos conejillos de Indias. Hace algunos años, eran los estudiantes la materia prima para estas pruebas, a esto se le llamaba ensayos clínicos, los cuales estaban bien remunerados, gratificaciones que en muchos casos satisfacían a estos para seguir y tener dinero fresco para sus caprichos y necesidades. Y muchos para seguir sus carreras.

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No hay nada más que observar cómo los laboratorios, al ensayar sus vacunas, me da la sensación de que se han puesto de acuerdo, al parecer, en querer sacarlas más o menos en el mismo espacio de tiempo, o la necesidad de las naciones en apresurar cuanto antes la salida de la vacuna. Los que conocemos muy bien los métodos, ensayos clínicos y fármacos nuevos, a veces, vemos la mucha tela que hay que cortar en estos ámbitos, aunque en estos casos, son de características diferentes para curar otro tipo de enfermedades y este caso insólito y como hemos visto, de la magnitud tan grande como es el Covid-19. El llamado SARS-CoV-2.

Después de haber visto la complejidad de las pruebas de PCR y los test numerosos que nos venden y cual es más fiable según sus empresas y manejo, la locura a todo esto la hemos visto, las informaciones a gogó fueron y siguen siendo confusas, donde unos dicen una cosa y otros otra. ¿Llegará el día que conozcamos quienes fueron los repobladores del Covid? Creo que no.

Hay una frase suelta por ahí que dice: el único bien es el conocimiento, y el único mal es la ignorancia. Bien es verdad, que a esta pandemia se le llama SARS-CoV-2, esta es la realidad, pero todo el tinglado de vacunas existente y las numerosas variedades de diagnóstico que tenemos en la farmacia, a mí al menos, me dan pruebas de no saber nada, no por falta de conocimiento, sino por falta de comunicación buena y veraz de las autoridades competentes en comunicar, bien sea la verdad, o en el silencio abrumador en esta pandemia. Gregorio Marañón fue un gran médico y científico en su época, decía en sus clases de catedra en endocrinología: La rapidez que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa.

Las tentaciones normalmente van juntas a los estímulos que tenemos las personas que, aunque con tentaciones e inclinaciones distintas, yo las archivaría en dos conceptos, una buena y la otra rematadamente mala. En esto de las tentaciones no hay término medio, o al menos como he dicho, no debe haberlo. Yo soy partidario de un comportamiento saludable, en cuanto al honor, y si tenemos una moral incuestionable, las tentaciones nos deben resbalar cuando se encuentren a nuestro lado. Y la rematadamente mala, para mí, es la más generalizada. Lo ruin, lo canallesco y si se me apura aún más, los juegos de manos por donde han pasado todas estas mascarillas y parte del ropaje, incluidos todo tipo de aparatos para defensa de este virus.

Todo ello alentó en su día, en el Pleno del Congreso de los Diputados, allí soplaron los vientos comisionistas. Hay tantos precedentes que afectaron durante años a políticos españoles que no se trata de una insidia ni de una especulación. La situación demandaba una información transparente de por qué y en qué forma se compraron esas mascarillas y todo tipo de aparatos y trajes para las UCI y urgencias hospitalarias. En todo caso, lo que queda claro es que el Gobierno Sánchez ha actuado tarde y de forma tórpida. España, es decir, los contribuyentes españoles, ha pagado sobreprecio en todos estos tejes y manejes, visto hace unos días en las rebajas de las compras, tanto en las mascarillas como en las PCR y los test rápidos.

No voy a valorar si las vacunas han sido buenas o malas, vista las últimas personas fallecidas se ha visto que en su mayoría no habían sido vacunadas, lo mismo que personas, al parecer, inmunizadas con las vacunas. La morbilidad ha ido yendo a menos. Se ha hablado mucho sobre las vacunas contra el Covid-19, se ha comentado por activa y pasiva las muertes por efectos secundarios de estos productos, donde aclaro que también muchos de estos fallecimientos fueron en personas inmunodeprimidas, etc. etc. y sigo diciendo que, la ciencia dirá en su día para diagnosticar de una vez por todas estas, al parecer, anomalías que nos ha deparado esta extraña pandemia con las vacunas experimentadas en tiempo récord. Ramón de Campoamor tiene una frase que dice: “La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe.” A esta coletilla le añado: cada uno elige su libertad.

3 Comentarios

  1. Desde el momento en que un estudio científico afirma que hay sustancias no declaradas en las vacunas (Dr. Campra), y no se realiza un contranálisis para comprobarlo o refutarlo, automáticamente la vacuna es mala. No se puede dudar si es buena o mala, es mala. Además no es una vacuna.
    Y luego está el asunto de que nos han mentido y manipulado para metérnosla a todos, y cuando esto ya no ha funcionado se nos ha chantajeado y forzado a ponérnosla.
    En toda esta situación que vivimos no cabe, desde la lógica, dudar; Debemos deponer los gobiernos y vacunar forzadamente a quienes han promocionado la “vacuna”.

    • El abogado Reiner Füellmich en la Sesión de Apertura de la formación del “Gran Jurado” resume muy bien todo lo sucedido y por qué.

  2. Otro ídolo inútil, vano, corrompido y sumamente peligroso: la ciencia. Ahora sus idólatras claman ¿quién como la ciencia?

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