Los guerreros 16 y 25 de la batalla de Towton

El Domingo de Ramos de 1461 fue testigo de una gran nevada en el norte de Inglaterra, pero también de uno de los días más sangrientos de la Historia de ese país. Y es que dos ejércitos ingleses se batieron esa tarde, frente a frente, en la batalla más decisiva de las guerras civiles conocidas como Guerras de las Rosas. Y trajeron al campo de batalla a sus más veteranos capitanes y soldados, entre los cuales figuraban los protagonistas de este relato: los guerreros 16 y 25 de la batalla de Towton, cuyos nombres se han perdido para la posteridad, pero no el eco de sus hazañas guerreras.

Caras partidas en dos por golpes de espada

Dos veteranos que podían demostrar su experiencia, simplemente, exhibiendo con orgullo sus caras partidas en dos, seguramente por golpes de espada. Y debía ser todo un espectáculo verlos pasearse por cualquier población británica de esos días. Seguramente los acompañaría el apodo de Scarface, que significa cara cortada. Y en esos primeros días de 1461 se sentirían sin duda animados. Satisfechos con la perspectiva de que la guerra civil estaba cerca de terminar con la victoria a favor de su bando. No en vano acababan de derrotar a sus enemigos de la casa de York y había un matado a su jefe e hijos mayores.

Eran los hombres duros de Lancaster

La cabeza del jefe rival había sido clavada en una pica con una corona de papel, haciendo mofa de que jamás ciñó la de oro, porque nunca pudo pasar de Duque. Seguramente, estos hombres duros de Lancaster se estarían burlando de las perspectivas poco prometedoras del joven sucesor de la Casa de York y su recién derrotado ejército. Tampoco sabemos si irían a misa antes de entrar en combate en ese Domingo de Ramos de 1461, pero antes de seguir con su historia vamos a centrar un poco el asunto.

Los nobles se mataban entre sí, apoyando a distintos pretendientes al trono

Nos situamos en la época previa al imperio de los Reyes Católicos, cuando nuestro país estaba a punto de completar la unificación peninsular y descubrir un nuevo continente, la guerra civil corroía los reinos de Castilla y toda España. Los nobles se mataban entre sí, apoyando a distintos pretendientes al trono, o simplemente por disputas entre ellos mismos. Un panorama muy similar al que se vivía en Inglaterra por esas mismas fechas.

El arma más temida por escoceses, castellanos o franceses

La Guerra de los Cien Años entre los reyes de Inglaterra y de Francia había terminado con la victoria de éstos últimos, que se habían llevado grandes palizas al cabo del tiempo, pero que habían aprendido a ser tenaces y aprovechar las debilidades del ejército inglés. Sin duda el mejor de esa época final de la Edad Media gracias a su forma de combatir, basada en un arma simple, pero efectiva: el arco largo.

Con este arma simple, en manos de unos cuantos cientos de campesinos ingleses o galeses, podía derrotarse a una superioridad numérica y armamentística de guerreros profesionales. Así lo demostraron los ejércitos ingleses machacando, en el campo de batalla medieval, no sólo a los escoceses de William Wallace, sino también a los franceses o a los castellanos que perdieron en Aljubarrota. Y muchísimos nobles y hombres de armas de esas nacionalidades perdieron sus vidas a manos de estos ejércitos ingleses profesionales, pero de base muy popular.

Así empezaron las Guerras de las Rosas que han inspirado Juego de Tronos

Ejércitos comandados por nobles ingleses a los que no les hizo mucha gracia acabar perdiendo la guerra de los 100 años, lo que supuso liquidar todas las posesiones de Inglaterra en la costa francesa. Esto suscitó un violento debate entre los que apoyaban al débil rey Enrique VI, el clan de los Lancaster, y los nobles que apoyaban al duque de York. Y como no se pusieron de acuerdo, al final, decidieron solucionarlo por las bravas. Así empezaron las Guerras de las Rosas que han inspirado Juego de Tronos y otras obras literarias, como la Flecha Negra.

Muchos de ellos se encontrarían allí obligados, pero tal no era el caso del guerrero número 16 de Towton

La guerra empezó de forma muy prometedora para la Casa de York, que consiguió capturar en la primera batalla al propio rey de Inglaterra, Enrique VI. Sin embargo, después de 6 años de guerra se mantenía un incómodo empate con sus rivales de Lancaster, a los cuales pertenecían los guerreros número 16 y 25, aunque éstos últimos se habían apuntado un tanto muy gordo al derrotar y matar al jefe enemigo, duque de York. Y entonces, ambos ejércitos se encontraron, en la carretera entre York y el sur de Inglaterra, con una pronunciada desventaja en hombres en contra de la Casa de York. Era en concreto el tramo entre Saxton y Towton y en ambos bandos circulaba la consigna de que no iba a haber prisioneros: la guerra venía durando ya demasiado y todos querían volver a casa y seguir con su vida normal, desde los más altos nobles a los últimos campesinos. Muchos de ellos se encontrarían allí obligados, pero tal no era el caso del guerrero número 16 de Towton o del 25: ellos estaban allí por su paga, por lealtad a su casa nobiliaria y porque no sabían hacer otra cosa en la vida.

Veteranos de las Guerras de las Rosas

Una nevada muy fuerte azotaba el campo de batalla en ese día, cuando los Lancaster se colocaron en filas sobre la carretera, estratégicamente protegidos por dos zonas pantanosas. Y ahí fue cuando llegaron los de York, con su casi adolescente líder, sediento de venganza, y tomaron la iniciativa lanzando la primera lluvia de flechas contra sus enemigos. Proyectiles que se vieron impulsados por el viento a su favor y que impidieron, por otra parte, que los Lancaster pudieran acertar con sus propias flechas. Es de suponer que nuestros amigos 16 y 25, veteranos de las Guerras de las Rosas, maldecirían en ese momento a los incapaces oficiales que les estaban dirigiendo tan mal. Todo ello bajo la protección de sus escudos y procurando no mirar mucho arriba para no quedarse sin ojos por culpa de un flechazo.

Los guerreros 16 y 25 de la batalla de Towton estarían cansados, pero su bando vería cercano el triunfo

Fue entonces cuando los Lancaster decidieron cargar con energía y aprovechar su número más fuerte. Y entonces empezó la batalla propiamente dicha, a base de alabardas, hachazos, martillazos y tajos de espada.

Durante horas estuvieron así, las filas compactas, esperando ambos bandos el momento en que el enemigo perdiera fuelle y sus líneas se desintegran. Y parecía que esto iba a pasar de un momento a otro con la Casa de York, pero estaban consiguiendo aguantar. En estos momentos, los guerreros 16 y 25 de la batalla de Towton estarían muy cansados, pero su bando Lancaster vería muy cercano el triunfo. Sin duda se animarían unos a otros a seguir una pelea que les era ventajosa.

¡Aguantad un poco más, por Inglaterra, que ya vienen los refuerzos!

Lo que no puedes ni imaginar era que estarán muy próximos los refuerzos de los York, cuyos comandantes animarían a sus soldados con esta promesa:

¡Aguantad un poco más, por Inglaterra, que ya vienen los refuerzos!

Y efectivamente llegaron, justo a tiempo, provocando una debacle en la moral de los Lancaster, que ya se veían ganadores. Ahora eran ellos los que retrocedían, empujados a golpes por los recién llegados al campo de batalla, que estaban frescos y sin heridas. Como podéis imaginar, no tardaron en quebrarse sus filas, emprendiendo cada uno la huida por donde mejor pudo. La batalla había terminado.

Sin embargo, entramos en una nueva fase, no menos sangrienta, cuando los derrotados Lancaster emprendieron la más desorganizada huida. Y, ¿os acordáis de que estaban protegidos por pantanos, a ambos lados de la carretera en la cual pelearon? Eso se convirtió en una ratonera auténtica a la hora de escapar, desprovistos de sus armaduras para poder correr mejor, con lo cual era un blanco idóneo para flechazos y golpes desde atrás. Y muchos se llegaron a hundir entre la nieve y la ciénaga que rodeaba esa carretera, pero los menos afortunados corrieron una peor suerte y fueron rodeados por los yorkistas.

Los guerreros 16 y 25 de Towton, situados en el bando perdedor

¿Recordáis la consigna de que no iban a hacer prisioneros? Para los guerreros 16 y 25 de Towton, situados en el bando perdedor, esta promesa se convertía ahora en una condena a muerte casi inevitable. Estos dos caras marcadas o Scarface, que llevaban tatuada en su rostro la marca de la muerte, en forma de tremendas heridas de espada que habían conseguido sanar, ya habían conocido antes lo que era enfrentarse cara a cara con la muerte. Sin embargo, pese a su larguísima carrera de armas en una guerra civil, nunca antes estuvieron tan cerca de la muerte.

Sus enemigos de York les obligaron a desarmarse

Sus enemigos de York les obligaron a desarmarse y quitarse las armaduras, si es que aún las tenían puestas, cosa probable si estamos hablando de una huida precipitada. También tuvieron que despojarse de su ropa y sus botas, con lo que esto significaba en medio de una jornada glacial. Y el capítulo final fue comienzo puro y duro de su ejecución, a golpes y tajos, ante lo cual es probable que 16 y 25 se resistieran como pudieron. No les sirvió de mucho. Antes bien, por la furia de la pelea y de todas las afrentas que habían sufrido a manos de los Lancaster, en batallas anteriores, sus cráneos fueron reventados a golpes. No hubo ninguna piedad. Y tal vez la resistencia que plantearon en un último momento, a sabiendas de que era inútil, excitó aún más la ira de sus captores, lo que explicaría lasaña con la que golpearon esas cabezas. La media de golpes es de una decena por cráneo y luego los tiraron, todos juntos, a esa ciénaga en la cual quedaron cubiertos de barro y nieve. Y así se perdió su rastro en la historia.

Qué había pasado con los guerreros 16 y 25 de Towton

Es muy probable que sus viudas e hijos, pues eran hombres ya maduros, no recibirían ninguna noticia directa sobre lo que había pasado con los guerreros 16 y 25 de Towton. Simplemente tendrían constancia de la batalla y la masacre posterior y asumirían lo peor al ver que no regresaban a casa. Es muy probable que fueran hombres del Norte de Inglaterra o incluso escoceses, puesto que la Casa de Lancaster se nutría sobre todo de hombres de esas regiones. Y aunque eran hombres que tenían un nombre y apellidos, siendo además hombres de armas profesionales, éstos se han perdido para siempre y sólo se guarda constancia de la identidad de los nobles presentes. Nobles que eran casi siempre apresados, por el valor que implicaba su rescate, pero los soldados rasos o sargentos no contaban para mucho. Y había prisa por terminar la guerra civil.

Todo son misterios en torno a la figura de estos dos guerreros profesionales, que lo fueron, como atestiguan las marcas de golpes de espada en su rostro. El número 16 era un individuo especialmente muscular y grande, tal vez desarrollado así y por el entrenamiento constante desde adolescente. O tal vez elegido para el servicio militar profesional por esas cualidades físicas tan impresionantes.

¿Eran caballeros y, por tanto, miembros de la más baja nobleza?

¿Eran caballeros y, por tanto, miembros de la más baja nobleza? ¿Se trataba de escuderos que aspiraban a una jubilación, ya próxima por sus edades, en base a unos ahorros conseguidos en batalla?

Lo que mejor sabemos es que eran hombres que pasaban la treintena y que habían tenido unos antecedentes clarísimos de combate de altísima intensidad, como demuestran esos tajos de espada que les partieron literalmente la cara. Y sabemos que volvieron a entrar en batalla a pesar del trauma físico y psicológico que supondrían tales heridas y su recuperación. Sin duda eran hombres muy valientes, que habían aceptado su muerte hacía largo tiempo, y también resulta evidente que pertenecían a la Casa de Lancaster: las evidencias arqueológicas de sus cadáveres no dejan lugar a la duda sobre que fueron asesinados. No derribados en combate.

Crimen de guerra de la Edad Media

Lo suyo fue un auténtico crimen de guerra de la Edad Media, que ya por entonces se diferenciaba perfectamente de lo que era caer en la batalla. Los mataron a sangre fría para evitar que pudieran volver a verlos, en la próxima batalla, y porque no tenían las armaduras y otras pruebas que atestiguasen su nobleza: no tenían nada que darles ni ofrecerles a sus captores y éstos se apropiaron de todo lo que pudieron, lo que llevaban encima, que eran sus ropas y las armas con las cuales hubieran huido. Y sus nombres fueron sustituidos por los números que los arqueólogos fueron asignando a cada esqueleto que aparecía en esa fosa común.

La batalla de Towton significó el fin de la Casa de Lancaster como tal

La batalla de Towton significó el fin de la Casa de Lancaster como tal, por la tremenda masacre que sufrieron y de la cual nunca se recuperaron del todo. También significó el fin de la Edad Media y el Renacimiento en Gran Bretaña, con el breve reinado de la Casa de York, que por fin se hacía con el trono. No les duró tanto tiempo. El último gran noble de la Casa de Lancaster, iniciador de la casa de Tudor, desembarcó años después en la costa británica para reiniciar las hostilidades. Esta vez, consiguieron matar al rey de la casa de York, Ricardo III, último jefe de Estado británico en caer en el campo de batalla. Su cadáver también ha sido recientemente recuperado, confirmándose lo que se decía en las crónicas y las obras de Shakespeare sobre su cuerpo, un tanto deforme. Y entonces sí se lograría una reconciliación, aunque dificultosa, y una verdadera paz que llegaba más de 20 años tarde para los guerreros número 16 y 25 de la batalla de Towton.

Los guerreros 16 y 25 de la batalla de Towton fueron para siempre víctimas de su propio destino

A veces fueron ganadores. A veces tuvieron que huir. Ambos estuvieron a un centímetro de la muerte en batallas pasadas. Lo que está claro es que los guerreros 16 y 25 de la batalla de Towton fueron para siempre víctimas de su propio destino. Sus rostros desfigurados, ya antes de su último combate, reflejan la verdadera cara de toda batalla y toda guerra, habiendo sufrido en sus carnes lo peor que un ser humano puede hacer a otro. Descansen en paz.

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Miguel de Cervera
Economista e historiador, con una vocación especial por contar la Historia como es, por encima de los mitos creados y no como les gustaría a algunos: más datos y menos opinión. Es especialista en posicionamiento web y tiene varias publicaciones de Historia de España.

2 Comentarios

  1. Honestamente nos importa un carajo la historia de Inglaterra y la de sus asquerosos piratas gobernados por la cochina Reina de Inglaterra.

    Si se manejaba adecuadamente, no había absolutamente ninguna razón por la que la situación que está sucediendo actualmente en Ucrania debería haber sucedido en absoluto. Conozco muy bien a Vladimir Putin, y nunca habría hecho durante la Administración Trump lo que está haciendo ahora, ¡de ninguna manera!”

    Continuando con su aplastamiento de la debilidad de Biden y la falta de previsión estratégica, Trump dijo que “Rusia se ha vuelto muy muy rica durante la Administración Biden, con los precios del petróleo duplicándose y pronto triplicándose y cuadruplicándose. Las débiles sanciones son insignificantes en relación con la toma de control de un país y un pedazo masivo de tierra estratégicamente ubicada”.

    Al terminar la declaración, Trump dijo: “Ahora que ha comenzado, los precios del petróleo están subiendo cada vez más, y Putin no solo está obteniendo lo que siempre quiso, sino que, debido al aumento del petróleo y el gas, se está volviendo cada vez más rico. Estados Unidos era independiente de la energía bajo la Administración Trump, una independencia que nunca antes habíamos obtenido, y los precios del petróleo se habrían mantenido bajos. Ahora, ¡qué lío está nuestro país!”.

    La clave de la declaración de Trump es la idea de que Putin no habría invadido Ucrania si todavía fuera presidente. Eso es probablemente correcto.

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