saldo

Todos, mejor dicho, aún hay creyentes que profesan una fe ciega en sus políticos, me refiero a los que votan, y supongo que, cuando votan a este o a aquel partido, sean de derechas o de izquierdas esa fe puede confundir a los votantes, puesto que se creen todo cuanto les dicen estos títeres de turno. Año, tras año, vemos los mismos sermones. Hablando de fe, sus sermoneos son igualitos que los de sus progenitores, por mucho que cambian de personas, la erre que erre de estos políticos de rebajas, parece clones, no traen nada nuevo. Sus expectativas siguen siendo nefastas, falsas, peores que las de sus antepasados.

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Por muy difícil de comprender las leyes, aún son más por lo acontecido estos últimos días en Congreso de los Diputados sobre la Reforma Laboral. No voy a entrar en la polémica de este asunto, y por más que he leído, incluso visto en la tele, sigo en la carencia de entenderlo: ya que, la manoseada mano de los partidos a la hora de votar la Reforma Laboral ha sido de los hermanos Marx.

Aquí, los movimientos de votos son el señuelo de rotación para que pasara algo, en vista de como estaba el circo, donde los payasos, las bailarinas, los acróbatas de turno y los tragafuegos, sin olvidar los que se tragan los sables, los malabaristas y la escapista de turno que hacía de presentadora de este gran circo de este mundo que, es el Congreso de los Diputados. Solamente me atrevo a decir, aunque se han dicho muchas palabras, unas de otras contradictorias y lo que se veía cómo estaba el patio, diré las quince palabras leídas en un periódico: “Batet autorizó el voto telemático del diputado del PP garantizando que sería comprobado por teléfono”.

Como elector que he sido en todas las votaciones que ha habido en esta Nación , no, no me he equivocado en el tipo de letra, es lo que se merece España, la Nación que me ha visto crecer, y viendo a estos diputados, enfrascados  y sumergidos en peleas y discusiones que aunque sean, a pesar de todo soluciones buenas o menos buenas, lo que se vio esa mañana, me ha dejado en blanco, me he visto en una Nación  que no era la mía. He  considerado que la poltrona de los sueldos de estos representantes de los españoles, valen  estos sueldos: desde los 55.800 a los 230.930 euros en bruto al año, según valía, como si no fueran todos iguales. Amén de dietas y otras zarandajas que, como los malabaristas y escapistas del circo, estos políticos de saldo, todos comen en las mismas ollas, todos son iguales, todos son marionetas.

Los pucherazos están a la orden del día, el turnismo de los dos partidos en discordia, del PP y del PSOE -aunque haya partidos metidos en el ajo- por la Reforma Laboral, está servida, por lo que se ve, hay mentiras soslayadas de los troyanos y los Aqueos disfrazados de políticos. La política de saldo está servida. Con el tiempo todo se descubre, las mentiras más ocultas, las razones más verdaderas y las personas falsas, pero viendo el cotarro y nunca dicho, el negocio, todo esto pasará a mejor vida, olvidada en el panel de la historia.

1 Comentario

  1. Si que da un poco de vértigo,más que de saldo es una política supersticiosa,donde hay que ser hábil,y dónde gana el más persuasivo.

    Podríamos comparalo a los fenómenos timo que hicieron furor en los 80,como las pulsera Rayma que forraron a los fabricantes mallorquinos.Ahora nos venden pulseras holográficas,mascarillas milagrosas o vacunas experimentales.

    Y por eso da vértigo por que juegan con la salud,con las esperanzas…y hacen la que ciencia pierda credibilidad.

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