Fin de semana

Fin de semana pasado trampantojo, sol que enmascaraba frio invernal en sus últimos estertores. Así que lo he dedicado a leer, releer, dos libros de dos buenos amigos, sábado para EL PALOMAR de Ramón Rodil Gavala y domingo para EL EFECTO TINDALL de Javier Rodríguez Álvarez, dejando las últimas horas del día para ver los Premios Goya y el resultado de las elecciones a la comunidad Autónoma de Castilla-León.

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Desde un inicio en el que desafinaron a tres voces una versión de LIBRE de Nino Bravo, del año 1972, una canción escrita contra el comunismo que fue usada en el acto sin conocimiento de causa, hasta el vuelo de una crisálida que confundía sexo con género, la entrega de los premios Goya fue un espectáculo plomizo del que se salvó Leyva y Joaquín Sabina, aunque este último dejó traslucir que el ascensor está bajando ya del cénit. Y dos personas que brillaron muy por encima del resto: La elegancia, el respeto al público y el buen hacer de Antonio Banderas y un magnífico, sentido, conciso, conmovedor y sincero discurso del Goya de Honor, un grande de la pantalla, José Sacristán.

Y detalles, malolientes, de por dónde marcha la cosa política, la cobardía de los subvencionados que otros años han reclamado y reivindicado ayudas al cine para películas que han costado un millón de euros y recaudado únicamente diez mil euros, hasta el “No a la guerra”, y que este año no han abierto la boca sobre el envío de tropas a Ucrania, el exagerado aumento del precio de la luz y del gas, el recorte real del poder adquisitivo de las pensiones o el retraso de España en la recuperación económica en relación al resto de países europeos.

Y como viene siendo habitual en los últimos tiempos, premios de escuadra y cartabón, tema OPEN ARMS de consolación y vitrina grande para un independentista catalán, que solicitó ayudas para rescatar del default su empresa de medios de comunicación al Estado Español al que tanto odia: “Podría hacer un chiste sobre Catalunya y el 75 y el 25% y por tanto, me voy a tomar un 25% en catalán”, en referencia a la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya declarando firme la sentencia que obliga a impartir en las escuelas catalanas el 25% de las clases en castellano, cambiando su discurso al catalán para decir que “la muestra de que el cine es nuestra casa, y ahora estoy hablando de Catalunya, de mi pequeño país, tiene todas las posibilidades del mundo, sobre todo si tenemos ambición y proyectos”. Ni que decir tiene que está en su perfecto derecho de hablar catalán, pero no sé si era el momento, salvo que el tiro fuera dirigido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, allí presente. Al menos ganó otro grande, Fernando León de Aranoa, con una película que presenta un trasfondo social entre empresario y trabajadores.

Domingo de elecciones en Castilla-León, con el siguiente resultado: 31 del Partido Popular; 28 del PSOE; 13 de VOX; 3 de VP León; 3 de trágalas locales de Soria (tipo Teruel existe); 1 de igual concepción por Ávila; 1 Podemos y 1 CD; total 81 parlamentarios, allí llamados Procuradores.

Empecemos por orden inversos a los escaños obtenidos:  Sobre los de Soria y Ávila, ya he dejado mi comentario, oportunistas que bajo la fachada de “España vaciada” van a aprovechar las dádivas generales para uso y esplendor momentáneo local; VP León es la vieja aspiración de secesión leonesa de Castilla, recuperando el antiguo reino de León: Más prebostes con coche y chofer a su servicio. Defunción de Ciudadanos, todo el mundo es centrista, pero nadie le vota. Invento de un empleado de banca defenestrado por Bilderberg por no seguir sus instrucciones, que ha demostrado no sabe ganarse la vida como líder en la empresa privada, al que sustituyó “la novia de España”, caída en el pozo de la indiferencia ciudadana.

Podemos y su leninismo-comunismo desaparecen del mapa. Un solo procurador es la cuota real de los que verdaderamente se sienten comunistas en este país, rescoldo de nostálgicos, unos pocos por convicción, otros por cabezonería y con desencanto en los jóvenes, con unos líderes que se han hecho ricos en poco tiempo a costa del voto de los pobres.

Y quedan los que se han convertido en los tres partidos mayoritarios en toda España, haciendo abstracción de independentismos vascos y catalanes.

El triunfo del Partido Popular, en realidad, no ha sido tal, porque ha obtenido prácticamente los mismos votos que en las autonómicas pasadas, en las que ganó el PSOE. Lo que es lo mismo, más que un triunfo de los populares ha sido una derrota de los socialistas, perjudicados por su alianza con los comunistas de Podemos y sus políticas de incremento desmesurado del gasto para tener contentos a quienes no aportan nada, o tendente a nada, a la sociedad española.

Porque el verdadero triunfador y quien tiene la llave de la gobernabilidad es VOX, que ha obtenido 13 parlamentarios.

El mismo día que se celebraron las elecciones, la exvicepresidenta Carmen Calvo exigió al Partido Popular que aclarase si va a sentar en el gobierno de la Junta a los “fascistas españoles”, refiriéndose a VOX. A partir del mismo momento del recuento de votos, han surgido miles de twitters y whatsapp llamando de todo, menos bonito, a los votantes castellanos leoneses, con frases, comentarios y epítetos que no procede reflejar en este escrito, protagonizados por los mismos que han aceptado sin el más mínimo repudio, incluida la Sra Calvo, a coaliciones de poder con formaciones de espíritu golpista, con asesinos de guardias civiles, militares y afiliados socialistas, entre otros, con quienes blanquean delincuentes convictos y confesos, con quienes se niegan a investigar presuntas financiaciones de países comunistas opacas a la fiscalidad mundial, con quienes son herederos de un comunismo que asesinó a más de cien millones de personas en el siglo XX, con quienes no quieren investigar presuntos abusos sexuales a menores protegidos por diferentes comunidades autónomas, con quienes miran para otro lado con el reparto clientelar de los fondos de la Unión Europea, con quienes ignoran el Expediente Royuela, con quienes mantienen un nivel de vida muy superior a los ingresos públicos conocidos, con quienes quieren acabar con la solvencia profesional del INE y del Banco de España por decir la verdad sobre la economía española, por el ordeno y mando en la Ley de Educación, por el récord de empleo público que enmascara la creación de riqueza por parte de los empresarios, por quienes quieren acabar con la Constitución y el espíritu de perdón que nos dimos todos los españoles en la Transición, por la mentira constante en la que nos han instalado.

Todo esto me hace pensar que va a ser muy difícil que la ultraizquierda comunista, incluso la izquierda que ve peligrar sus canonjías, acepte una derrota en las urnas, haciendo buenas algunas frases del mayor bolchevique español por excelencia, Largo Caballero:

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”. (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

“La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.

Supongo que VOX dejará aparcada en vía muerta ciertas teorías populistas cuando llegue al poder en Castilla-León, en dónde ya ha dicho que quiere participar en el Gobierno en una coalición seria y de permanente colaboración, haciéndose solidario con las decisiones que se tomen a la vez que controlador de su programa de remuneración por el trabajo y el esfuerzo.

En cualquier caso, al Sr. Mañueco le ha salido un grano en las posaderas, antes llamadas culo, de cuya operación va a estar pendiente toda España y, en especial, Pablo Casado, que se va a tener que tragar sus propias palabras, VOX o pasante de un bufete de abogados de tercera categoría para quien no ha trabajado en la empresa privada en toda su vida.

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Antonio Campos
Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías. Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.