Dos mundos

Uno, el mundo “progre”, el de las ideas políticamente correctas, abusivas y degeneradas, cultura de muerte y omnímodo poder.  Mundo cerrado, sectario, impositivo, aherrojado por grupos de poder foráneos que penalizan toda libertad fuera de su obtuso pensamiento único, su ideología de género deshumanizadora y su agenda 2030 precursora del NOM.

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Dos, el mundo de la gente libre, políticamente incorrecta. Pensamiento abierto a la naturaleza, la tradición, la historia (sin pérfida memoria), la cultura, la trascendencia, a todo lo humano en su más genuino sentido de solidaridad, respeto, amor y servicio. Mundo de principios y valores con arraigo y fundamento, defensor de la vida, la familia y la libertad como cimientos de la sociedad. Patria, democracia y unidad como formas de asociación, libertad, convivencia y desarrollo.

El mundo “progre” regresa rápido avasallando, aplastando todo y a todos los que no aceptan sus planteamientos (no pensamientos, que no los tiene). Van a lo suyo, y lo suyo es cultura de muerte; lo suyo es el descarte, incluido el infanticidio, eliminar deficientes e implantar eugenesia; también la pederastia que viene pisando fuerte para ser legal. Cultura de género epiceno, con el insulto y la amenaza como armas permanentes.

Mundo “progre” del humanicidio: no maternidad, no familia, no compromiso ni crianza… Cultura del disfrute, el gusto del momento, irresponsable, ni cargas ni prójimo, pero sí colegas. Cultura estatalista, estilo comunista: Papá Estado controla todo, maneja todo, impone todo; los súbditos son eso, súbditos-rebaño pastando en las praderas estatales regadas con deuda pública para mayor supeditación a lobbies y proto-estados de los que dependen con servilismo, limosneo, subsidiarios de la explotación y el abuso de plutócratas desalmados que ¡¡exigen porque pagan y a callar!!

Es lo “progre”, cuyo culmen está en la implantación forzada y forzosa de la ideología de género –nacida ayer de mentes desnortadas y revanchistas, inventores de la pólvora incendiaria de cuerpos y espíritus pusilánimes; excrecencia del marxismo fracasado que renace en la nueva lucha, ahora de sexos, para eliminar cualquier vestigio de naturaleza, ciencia y humanismo –.

En países donde antes, y más que en España, ha progresado tal ideología, ya vislumbran le necesidad de dar el vuelco a la situación, ellos están de vuelta, nosotros estamos en plena la vorágine. Experimentamos ya el máximo desastre con la desorientación de nivel nacional, exacerbado en niños y adolescentes cebados en escuelas con la ideología que les desquicia por la inseguridad y la indefensión confusas a que son sometidos; carentes de identidad y seguridad, justamente lo más necesario en edades pre y adolescentes.

Los efectos de tales situaciones son, sencillamente demenciales; a ellos nos llevan los “progres”. Para ellos todo eso es el progreso que, en aras de una chusca reivindicación LGTBIQ+, destruyen infancia y juventud. Lo que quede será tierra quemada, fértil para el NOM que viene con su agenda 2030.

Otros, los que podemos mantener el mundo de los LIBRES. Libres de los fanatismos de la corrección política; libres de cultura de muerte; libres de ideología anti-natura. Mundo que navega en la barca de la historia, que tiene memoria a largo plazo, con cultura que fluye desde unas bases judeo-cristianas con filosofía griega y derecho romano, con 25 siglos de humanismo y con apoyo en tres valores inmutables –verdad, belleza y bondad — de los que emanan otros muchos valores cultivados por los mejores de entre los muchos pueblos y grupos que nos han traído hasta aquí.

Libres para ser y crear. Este mundo entiende los muchos errores y fallos que su larga historia ha tenido y, a la vez, lo fecunda y valerosa humanidad que ha producido. Consciente del momento, quiere construir, mejorar, avanzar, vivificar y re-humanizar. Se rebela y se levanta para ello contra esa cultura de muerte, de selección destructiva, de venganza anti-natura, de ideología pudre-todo.

Es preciso elegir, por supervivencia y por imperativo natural:

– Cultura de muerte o cultura de vida. – Género fluctuante o sexo natural.

– Cancelación o derecho a la vida. – Confusión o fundamentos naturales

– Progresismo o desarrollo racional. – Sometimiento o liberación.

Nos lo han puesto así y nos alzamos para elegir. Una sociedad que se precie, una democracia de verdad, nunca construirá sus leyes y sus normas de convivencia sobre la mentira, contra la naturaleza, contra la ciencia, y coronándolas con la cultura de la muerte y la destrucción de su infancia y juventud sagradas.

La sociedad no puede ser una marioneta en manos del último arlequín titiritero y de la horda de la moción fallida. Luchamos y votamos por una sociedad LIBRE del social-comunismo “progre”.

5 Comentarios

  1. Excelente artículo.

    Yo hace ya muchos años que pienso que si hay que buscar una palabra para definir al mundo progre, esta es “DESTRUCCIÓN”, puesto que allí donde imperan sus “políticas” todo lo destruyen, la economía, la convivencia, la familia, la libertad, la moral, la vida, la paz… aunque ellos se empeñen en mentir (todo lo basan en mentiras malintencionadas) y nos digan, como dijo esa nefasta, sectaria e incompetente ministra que nos toca sufrir en España, que hacen cosas “chulísimas”.

  2. Acertado análisis. La cuestión es cómo armonizar esas dos realidades, algo que requiere que ambas partes suban un peldaño; estar dispuestos a aprender y perdonar… Uff

  3. Muy buen artículo . Solo añadir que , justicia, médicos y una parte de la población, son mala gente no encuentro nada más suave. Dicen que un loco vuelve a cien y de ahí a un” Corredor sin retorno” ya ni un paso. Si el mundo sigue destruyéndose , los que ya no comulgamos con ruedas más que de molino de carros blindados tendremos que crear cooperativas, de enseñanza, de salud, de todo o estamos bajo el yugo para siempre de unos ENFERMOS MENTALES SIN RETORNO Y LO PAGARAN LOS NIÑOS QUE YA LLEVAN SU CUOTA DE HORROR¡

  4. Estoy totalmente de acuerdo contigo, tendremos que crear comunidades para vivir libres aparte del mundo progre totalitario. Un saludo.

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