Parece que el asunto de los famosos PCR no es tan inocente como se nos ha querido hacer ver y parece que hay muchas cosas extrañas en esos supuestos análisis inofensivos. Debido a la actual farsa que estamos viviendo, el número de personas que rechazan las inoculaciones es cada vez mayor y eso ha alertado a los mafiosos de la OMS que deben ver que el negocio se les puede ir al traste.

De hecho, en enero de 2019, la OMS definió el creciente número de críticos de la vacunación como una de las diez principales amenazas para la salud mundial. Ya en noviembre de 2020, Patricio Smith publicaba un artículo en la web de la Universidad Johns Hopkins que titulaba: “Los investigadores de Johns Hopkins se inspiran en el trabajo parasitario para la administración de medicamentos”.

En ese artículo decía que “inspirándose en un gusano parásito que clava sus dientes afilados en los intestinos de su huésped, los investigadores de Johns Hopkins han diseñado pequeños microdispositivos en forma de estrella que pueden adherirse a la mucosa intestinal y liberar fármacos en el cuerpo”. Y mostraba imágenes como estas.

Por otro lado, el periodista John O’Sullivan advertía en un artículo que titulaba “¿Son Las Pruebas PCR Vacunas Secretas?” y que publicaba en diciembre de 2020, decía que “crece la preocupación de que un innovador dispositivo de nanotecnología desarrollado en la Universidad Johns Hopkins pueda usarse para administrar en secreto la vacuna COVID19 a aquellas personas que vacilan en vacunarse” y denuncia que “incluso los inventores de esta microtecnología admiten que potencialmente puede transportar cualquier fármaco y liberarlo gradualmente en su cuerpo y ni siquiera sabrá nada al respecto”.

Estos pequeños dispositivos, conocidos como “Theragrippers”, están hechos de metal y una película delgada que cambia de forma. Están cubiertos con cera de queroseno sensible al calor y cada uno no es más grande que una partícula de polvo. Cuando la capa de queroseno del Theragripper alcanza la temperatura corporal, los dispositivos se cierran de forma autónoma y se sujetan a la pared del colon. Debido a la acción de sellado, los diminutos dispositivos de seis puntas penetran en la mucosa y se adhieren al colon, donde se sujetan y liberan gradualmente su carga de fármaco al cuerpo. Eventualmente, Theragripper pierde su control sobre el tejido y se extrae del colon a través de la función muscular gastrointestinal normal.

Según la Universidad Johns Hopkins, los Theragrippers en realidad se administran con un hisopo de algodón. ¿Entienden ahora por qué se les ocurrió a los chinos aquello del PCR anal?

Pueden encontrar información más detallada con todo tipo de enlaces a las fuentes en las que se basa , haciendo clic en este enlace.

 

5 Comentarios

  1. Desde luego que en España el chino iris es incurable y dura más que las pilas de duracell,aunque te vacunes da lo mismo…tiene peso la idea de que hay algo en el hisopo del PCR,que ya sólo hacen en unos pocos países.

    La plataforma Hazte oír recoge firmas contra el proyecto de Sánchez de vacunación forzosa.

  2. Si nos administran algo sin nuestro conocimiento, sin consentimiento informado, están cometiendo un delito, y deberán responder ante los tribunales en caso de los posibles efectos adversos.

  3. A mí lo que me hace gracia es que la gente incluidos ciertos supuestos disidentes se rían de las cantidades de grafeno halladas en los viales -cuando llegan a reconocer a regañadientes que está ahí- o de la homeopatía, y digan que es imposible que una cantidad así tenga efecto de ningún tipo, y sin embargo sí crean en los efectos contundentes y prodigiosos de las nanocantidades de sus vacunitas milagrosas.

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