Alberto Rivera

La noticia que publican varios medios acerca de lo que ha sucedido con los ex de Ciudadanos Albert Rivera y José Manuel Villegas, es la la demostración palpable de lo que sucede cuando un político abandona el dinero fácil que trae la política y se tiene que buscar la vida en la empresa privada.

Tras casi dos años de relación laboral, tanto Rivera como Villegas han abandonado el despacho de abogados Martínez Echevarría y lo han justificado diciendo que se trata de una decisión adoptada de forma “sosegada” y tras “dos años reiterados de incumplimientos contractuales”. De este modo, ponen fin a su contrato tres años antes de lo estipulado.

Pero eso es lo que han dicho tanto Rivera como Villegas tras abandonar el despacho, la versión de la empresa es completamente distinta y no deja a los expolíticos en muy buen lugar. Y es que según ha informado Abogados Martínez Echevarría a El Confidencial, “debe ser una reacción de ambos al requerimiento de mayor rendimiento que se les trasladó recientemente desde la cúpula de la organización. “Su productividad estaba alcanzando niveles preocupantes, muy por debajo de cualquier estándar razonable”.

Y nosotros, sin saber lo que ha pasado de verdad y conociendo cómo funcionan los políticos en España, reconocemos que la versión que nos creemos es la de la empresa. Y es que toda esta gente está muy mal acostumbrada. Tienen el dinero demasiado fácil y no justifican ante nadie si hacen, o no hacen. ¡¡Menuda banda de vagos!!

 

4 Comentarios

  1. Pues está bien claro. Lo mejores profesionales , no se meten en política, salvo honrosas y rarísimas excepciones. El resto, ya se sabe.
    Les está bien empleado a unos y a otros. Al bufete, por aprovechar el supuesto tirón que les podría proporcionar la imagen de estos mediocres y a los mediocres por creerse superiores y ver que su lugar es la política, porque su incompetencia se diluye entre los de su mismo nivel.

  2. Vagos, parásitos e inútiles. Como todos los políticos “profesionales” que no han dado palo al agua en su puñetera, anodina y triste vida.

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