Cuatro gatos

Dicen que los negacionistas, los que nos negamos a vivir al dictado de la tele, somos cuatro gatos. Lo dicen los de la tele, pese a tener datos fresquitos (De este mes pasado), que indican que han batido todos los récords de pérdida de audiencia. ¡Ya no los ve ni el Tato!

[Sale A La Luz El Nombre Del Político Al Que, Supuestamente, Dejó Cristina De Borbón Por Urdangarin]

Dicen que somos cuatro gatos, a pesar de que un representante de la Asociación de Hosteleros se queja de haber perdido hasta el 90% de facturación. Igual si los hosteleros, en general, fueran un poquito menos serviles y un poquito más serviciales, no tendrían ese problema. (Conozco a un negacionista que le alquiló un local a un hostelero. El inquilino le pidió la condonación de unos meses de alquiler alegando que la campaña de Navidad fue catastrófica. El arrendador le dijo -De acuerdo, pero con la condición de que pongas un cartel que deje bien claro que aceptas a todo el mundo, que no discriminas a nadie. ¡A ver por qué tengo que pagar yo por tu mala cabeza!-).

Desde la tele insisten en que somos cuatro gatos, a pesar de que la tercera dosis solo se la han podido inyectar al 13% de la población. ¡Ya no la quiere ni el Tato! ¿Cuántos conservarán pues su pasaporte a la borrachera?  Y quieren ponernos a luchar contra un rebaño de corderos. ¡Los corderos no luchan! ¡Ya lo hemos visto! ¡No luchan ni por su vida! ¿Gatos contra borregos? ¡Hagan sus apuestas!

Los vietnamitas eran cuatro gatos, según decía la tele, pero vencieron a las fuerzas imperiales. Luchar por la libertad da mucha energía y luchar por la esclavitud da muy poca, De hecho quita pues ¿Quién puede luchar, con ganas, a favor del que pretende esclavizarlo? Los negacionistas sabemos lo que está en juego. Sabemos que cuando uno se acostumbra a salir, con bozal, a pasear a un perro sin bozal, se acostumbra a ser menos que un perro. ¡Y pierde su dignidad humana!

La dignidad es una cualidad del espíritu que los materialistas no valoran. No le dan importancia porque “La dignidad no se come”. Ellos la venden por un plato de lentejas y una caña. Valorar la dignidad es valorar el espíritu, es ser espiritual. Aquellos primeros cristianos que lucharon contra el Imperio Romano valoraban la dignidad y la libertad: cualidades del alma que los materialistas no comprenden (De ahí que se comporten como desalmados). Los negacionstas sabemos que ésta, más que ninguna, es una guerra espiritual.

Desconozco si, como dice la tele, “la historia siempre se repite”. Supongo que depende de los sucesos en los que te fijes. Yo sé que vamos a ganar por la sencilla razón de que llevamos dos años ganando pues ni han podido imponernos sus estúpidas normas ni han logrado que les temamos. Los negacionistas llevamos dos años riendo, bailando, abrazando, cuando ellos nos querían solitarios y aterrados. ¿Quién nos puede quitar lo “bailao”? ¿Quién les puede quitar, a los televidentes, lo sufrido!

Cuatro gatos, puede, ¡Pero con más dignidad que un rey! ¿O llevar un bozal que no protege contra los virus no es una solemne estupidez que lo convierte en estúpido? Él publicita una “Agenda” que dice querer acabar con el hambre en unos años. Miente descaradamente, pues si él y sus amigos de la “Agenda” dedicaran al hambre los medios económicos y logísticos que han dedicado al “pandemónium”, el hambre acabaría, no en años sino en días (La enfermedad que más muertes causa y la más sencilla de curar). ¿Por qué nos pretende engañar el rey? Obviamente, porque  perdió la dignidad. ¿Y qué es un rey sin dignidad? ¡Distribuid alimentos entre los hambrientos igual que habéis distribuido las inyecciones, farsantes globalistas!

Puede que seamos cuatro gatos, pero estamos por encima del rey. ¿Nos convierte eso en aristogatos? Más aún, estamos por encima de un imperio que se está derrumbando, por su mala cabeza. Es de prever que los de la tele nos sigan censurando, demostrando con ello el miedo que nos tienen. Nosotros seguiremos haciendo lo contrario: exhibir su falsedad y su estupidez. Hagan lo que hagan, les ganaremos de nuevo, pues tenemos dignidad y valoramos la libertad, y eso da mucha energía. Esperemos que no vengan luego los sacerdotes y lo fastidien, con su mala cabeza, como hicieron la otra vez.

4 Comentarios

  1. Yo nunca me he creído el porcentaje de vacunados oficiales, quizás esté equivocado,.pero lo dudo.

    En un país donde todos los datos y cuentas están falsificados creerse los datos oficiales es negar la realidad. ¿Que son mil millones, Chiqui? Cojemos de allí, quitamos allá, ponemos aquí, y… “voila”

    Supongo que en un primer momento se aumentó el porcentaje de vacunados para hacer creer que era una minoría y forzar la vacunación por exclusión, también para presumir de efectividad ante los sicópatas asesinos globalistas 20-30 que enviaban las órdenes de trabajo, esquemas y consignas que se repetirán por todos los imbéciles cara anchoa a sueldo y sumisión en los distintos gobiernos del mundo.

    Hay momentos en la vida en que uno sabe que tiene que mantenerse firme e impasible, si comprender es casi todo, hacerlo con dignidad es Todo.

    A mi me resultó bastante sencillo, desde dos años antes ya había indicios de que algo iba a suceder, no sabía exactamente el qué, aunque me temía como así se conformó después ataques por varios frentes, virus, guerras, quiebras, enfrentamiento social, hambre, miseria, caos energético y distribución, todo se veía venir, pero era difícil saber por dónde empezarían. Wuhan fue el pistoletazo oficial, ahora toca Ucrania. Alguien se ha preguntado que esto es una guerra para benéfico de EEUU, Inglaterra y Rusia y que el reparto puede estar hecho de antemano, el reparto de Europa.

    Esto es un plan de guerra estudiado y trazado a conciencia durante mucho tiempo, yo prefiero no imaginar el plan, tengo mucha imaginación y no me gusta sufrir, prefiero el “Veni, vidi, vici” o aplicar la espada al nudo gordiano, el que me vacune, muere.

    No, no somos minoría, somos los que tenemos que ser, ni mas ni menos.

    La sociedad se divide en tercios, y no porque lo diga “El Apocalipsis” sino porque hay un orden superior que nos ordena a todos y del cual no podemos distraernos.
    Imaginemos que llega el flautista de Hamelin con un virus y una flauta vacuna, el Orden tiene sus contrapesos y el Bien siempre vence al Mal aunque a veces parezca lo contario.

    Los países más vacunados no pasan del 70%, en todo el mundo el porcentaje es muy inferior,

    Esto es un juego, nada más, un juego de muerte, cierto, pero un simple juego en el que basta no jugar para ganar.

    Bastaba no comprar mascarillas, no hacerse ningún test y no vacunarse para echar abajo todo el “Plan” en unas horas.

    Veni, vidi, vici. Sin darle crédito nada sucederá.

  2. Buenos días -tardes Grafeno. No se si estarás al corriente de las declaraciones de la corrupta Ursula.
    Está muy preocupada porque “dice” que, en Europa hay 150 millones de no kakunados. Cuándo esta tiparraca, que debiera ser destituida por conflicto de intereses, afirma tal cantidad, es porque la realidad es muy superior a sus datos, como han estado haciendo con todo, porque los números se manipulan , pero la realidad no, por mucho que quieran esconderla.

  3. Los perros asesinos de las televisiones van a enterarse de lo que somos capaces de hacer los “cuatro gatos” que luchamos por la libertad y la dignidad del ser humano.
    Los perros asesinos de las televisiones que echen un vistazo a USA, Canadá y también a Europa, para ver lo que estamos haciendo cuatro gatos (unos 100 millones de europeos, 150 millones de estadounidenses, y sigue sumando).
    Los perros asesinos de las televisiones no van a saber donde esconderse por culpa de cuatro gatos. Va a ser de traca.

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