Se ha impuesto una extraña costumbre entre una gran parte de la sociedad española que es la de preguntar a los demás, incluso a gente a la que conocen muy poco, sobre asuntos privados, personales y que forman parte de la libertad individual de cada persona. Y todo esto se está dando, sobre todo, cuando esa persona está enferma o incluso a la familia cuando la esa persona fallece: ¿Está vacunado?

Hace unas semanas publicábamos un artículo de uno de nuestros colaboradores, Peter Finch, en el que relataba su experiencia personal cuando era preguntado sobre este mismo asunto: “¿Te masturbas mucho?” Ante esta pregunta solo hay dos opciones de respuesta, bajo nuestro punto de vista. La una es tan maleducada como la propia pregunta ya que habría que contestar un “¿y a ti qué te importa?”. La segunda es, sencillamente, mentir para evitar la discusión.

Y es que, además de ser una pregunta totalmente inapropiada e inaceptable, se hace en un momento especialmente delicado puesto que en ese momento nos estamos encontrando con un familiar enfermo o incluso fallecido.

Llegados a este punto, ya no se sabe si quien hace ese tipo de preguntas ha sido imbécil toda la vida y nos hemos dado cuenta ahora de eso, o si ha sido la propia inoculación la que le ha vuelto así de idiota. Pero sea una cosa o la otra, lo que nosotros creemos que se está produciendo, en realidad, es una constatación evidente de sus propias inseguridades y simplezas.

Simplemente nunca ha estado seguro de lo que ha hecho y en su cerebro se ha instalado el conformismo del “mal de muchos, consuelo de tontos”. La gente se pasa de frenada con las personas y lo peor es que no se enteran. Y lo peor de todo esto es cuando esa circunstancia se da en el ámbito familiar. Descubrir a tontos infiltrados dentro de la propia familia es una auténtica pena y una gran decepción cuando ese familiar ha sido siempre querido y respetado.

Es decepcionante darse cuenta que en “borregolandia” todo el mundo se siente orgulloso de formar parte de una sociedad lanar y gregaria que desprecia al que pregunta y duda.

 

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL

3 Comentarios

  1. Esa es una visión errónea, de ser cierta el “poder” no andaría censurando, acallando y persiguiendo a quien discrepa.

    Yo tuve claro desde el principio que un tercio no se creería el cuento, ayer me llevé una agradable sorpresa leyendo el Apocalipsis de San Juan, dice lo mismo. Me alegro que el mundo no haya cambiado desde entonces.

    El que quiera ganar las próximas elecciones ya sabe lo que tiene que hacer, aglutinar al tercio discrepante, el resto estará entretenido con las ideologías, ñas vacunas y las restricciones totalitarias.

    Procura no pagar impuestos, no contribuyas al mal.

  2. Si me sorprendió los tercios en los que San Juan divide la sociedad en el Apocalipsis es porque sin saberlo siempre he dividido sociológica, sicológica y políticamente la sociedad en tercios para realizar cualquier análisis y conocer de antemano las diferentes reacciones de la sociedad ante una situación política o económica.

    También he comprobado que los tercios idiotas necesitan unos tres años para ser conscientes de la realidad en la que viven.

    Lo digo por si le sirve a alguien.

Comments are closed.