La eutanasia
Jeringuilla (Pixabay)

Para las personas bien informadas, como se supone a los lectores de este medio, aceptar estas mal llamadas vacunas, no es alternativa. Como no lo sería jugar a la ruleta rusa por mantener un trabajo. En realidad hay muy poca diferencia.

Quien sufra grandes presiones para vacunarse, debe pedir que se lo requieran por escrito. Y como no lo harán, debe mandar un burofax a la persona o entidad que lo presiona (si es un organismo público una instancia por registro), explicando que lo están requiriendo verbalmente para la vacunación (bajo amenaza de… -si es el caso-) y exigiendo que se le haga ese mismo requerimiento de vacunación por escrito, al tiempo que exige, como conditio sine qua non para negociarlo, la prescripción facultativa (art. 19.2 RDL 1/2015 del Medicamento) y el consentimiento informado escrito (art. 8.2 Ley de Autonomía del Paciente). 

Normalmente, con esto bastará. Y además, gracias al burofax, tendremos munición de alto explosivo, por si llega el caso de un despido o sanción y no llegan a responder por escrito. La ley, en España, protege al trabajador díscolo y denunciante. Si consigue demostrar la represalia –y para eso es el burofax-, su despido es nulo. Reingreso sin opción a indemnización.

También puede ser útil alegar una probable alergia al producto. De hecho no hay ser humano que no lo sea a la proteína spike y al grafeno.

Si consultamos estas vacunas en la página de la Agencia Española de Medicamentos, encontramos que todas ellas exigen la prescripción facultativa: https://cima.aemps.es/cima/publico/lista.html

Sin embargo, ningún médico se ha atrevido ni se atreverá a nunca a firmar la prescripción

¿Por qué?

En primer lugar, porque el seguro de responsabilidad civil de ese médico, no asume los daños producidos por esas “vacunas”, y si se producen estos daños habiendo prescripción, los deberá pagar el propio médico. 

A mediados de diciembre 2021 ya había registrados en la Agencia Europea del Medicamento más de 32.000 muertos y 3.000.000 de efectos adversos, por estas vacunas. 

Y en segundo lugar, porque de la propia lectura de las fichas técnicas, elaboradas por las propias empresas fabricantes, se ve claramente que son sustancias tan inútiles como peligrosas. 

Por ejemplo, en la ficha técnica de Pfizer, se encuentran joyas como estas:

No se ha establecido la intercambiabilidad de Comirnaty con vacunas frente a la covid-19 de otros fabricantes. Justo lo contrario de lo que nos están diciendo políticos y periodistas.

-Contraindicaciones: hipersensibilidad al principio activo o alguno de sus excipientes. ¿A alguien, antes de inoculársela, le han dicho cuáles son estos productos y le han preguntado si es alérgico?

Se han observado casos de miocarditis y pericarditis tras la vacunación con Comirnaty, con mayor frecuencia tras la segunda dosis y con mayor frecuencia en varones jóvenes. Los diarios están llenos, últimamente, de muertes repentinas de personas jóvenes. ¡Qué casualidad!

Se desconoce la duración de la protección proporcionada por la vacuna. Es decir, que puede ser de 1 año, 1 mes, 1 día… o ninguno.

La experiencia con el uso de Comirnaty en mujeres embarazadas es limitada. Es decir, que no se sabe los efectos que puede producir, pero mejor que se la pongan.

No se han realizado estudios de genotoxicidad ni de carcinogenicidad. O sea, que si nos morimos todos de cáncer o sufrimos mutaciones genéticas graves, la empresa se lava las manos. Y los políticos y periodistas que la recomiendan o exigen, también.

Si un progenitor no quiere que el otro vacune a sus hijos, le mandará un burofax, indicándole su negativa y exigiéndole, como pasos previos a cualquier negociación, la prescripción facultativa y el consentimiento informado, y advirtiendo de la adopción de medidas legales en caso contrario. También conviene mandar una instancia por registro a la Consejería de Salud de la Comunidad Autónoma, en similares términos.

La guerra ha terminado. Como queda dicho, la prescripción es una exigencia legal, al tiempo que un imposible metafísico.

Quien precise más información puede consultar en la página de www.liberumasociacion.org, especialmente en las secciones “acciones legales”, “información científica” e “información legal”.

Todo esto, mejor hoy que mañana. Mañana puede ser tarde. 

Y por favor, difúndanlo.

¡Mucho ánimo! Y un fuerte abrazo a todos los negacionistas. 

La victoria es nuestra.

 

3 Comentarios

  1. Al menos (de momento) existe un amparo legal. Yo hice la prueba con mi médico de cabecera, solicitando la receta, la prescripción médica y obviamente se negó rotundamente a dármela y me comentó que, efectivamente, aquí nadie se hace responsable de las posibles consecuencias. Para que veamos lo que es ésto. No es solo un experimento, es veneno puro en algunos viales, en otros placebo, una auténtica ruleta rusa.
    La obligatoriedad la intentan imponer de forma indirecta, haciéndole la vida imposible al que no se somete, pero están tensando demasiado la cuerda y va a acabar por romperse. Es muy evidente a día de hoy que esto no tiene nada de sanitario y sí de control y represión, no nos van a dejar en paz hasta que un 60% de la población (yo calculo que ahora seremos alrededor del 25-30%) diga basta.

  2. Muy sencillo acercandote a ponertelo y segun venga clavarle la jeringuilla a el y asi en masa se acaba la tonteria.

  3. Señores abogados. Muy bien por los consejos, pero:

    ¿Algún español ha dado autorización para la propagación del virus en España a gente inocente de ese virus y su creación?
    ¿Alguien ha dado permiso a la OMS, a la UE, al gobierno, a las autoridades, a permitir la difusión del virus chino y a la posibilidad de contagiarnos sin tener culpa de nada?
    ¿Por qué no se atajó este virus chino como se hizo con el ébola hace unos pocos años?

    Las personas sensatas NO dan su autorización a ser inoculados como NO dan autorización a ser contagiados. Tienen derecho a exigir salud pública a sus autoridades, pues para ello pagan impuestos para su sustento. Por tanto, si hay un culpable de lo que ocurre, ese son las autoridades que han permitido la propagación de la peste vírica presente, y no las víctimas o potenciales víctimas, que ninguna responsabilidad ha de serle imputada con chantaje y terror inoculador. Tenían que haber impedido el contagio con controles en las fronteras desde hace ya dos años. Las autoridades son responsables de genocidio en grado de complicidad. Y ahora de terror y chantaje sobre la población inocente.

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