monos sabios

Dedicado los nuevos “dudacionistas”, pero especialmente a R.S. , un querido comerciante de mi barrio“doblemente pinchado” que acaba de despertar pese a la oposición de parte de su familia y entorno. Ávido de información y dispuesto a la lucha. Sé que hay muchos como él que aún no se atreven, pero su mérito está en la humildad de ser consciente de haber sido engañado. A esa humildad y fuerza apelo mediante este simple alegato. Necesitamos muchos como él. Es hora de que nos integremos en un solo puño.

Metamorfósis del miedo

“El amor se hace más grande y noble en la calamidad.”
Gabriel García Marquez

No importa la razón por la que te dejaste “inoculear”; desinformación, presión familiar o social, o cualesquiera que sea la razón final, la razón primigenia es el MIEDO. No se es miedoso por tener miedo alguna vez. El miedo es un sentimiento normal y el más potente en contraposición al AMOR. Se puede pensar que es el odio el opuesto al amor; pero yo creo que el miedo lo supera al punto de que hay que ser muy valiente para vivir en el amor, pues el amor es una rosa con espinas y quien ama coge la rosa entera. Parafraseando a Jean de La Fontaine, nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas.

Estar contigo en una manifestación oponiéndote al perverso pasaporte de la vergüenza y a la experimentación en niños no pudo menos que emocionarme. Pues vi en tu actitud la semilla de el verdadero despertar social que se acerca INEXORABLEMENTE, más tarde o más temprano. Eres un valiente, y tu presencia en las reivindicaciones solo muestra tu amor por los demás. Por tus vecinos y por tu pueblo. Por aquellos que aún no pudieron superar la barrera que separa el miedo del amor. Podrías haber decidido no volver a inocularte (que tienes claro que no lo harás) y quedarte en tu casa lloriqueando y maldiciéndote por las dos “banderillas” ya puestas. Pero elegiste dar la cara y unirte a aquellos a los que te quieren convencer que son “tus enemigos”, peligrosos super-contagiadores de fe y de esperanza.

Te encontraste de golpe con (aunque seamos minoría) una concentración de gente que siente lo que tu sientes y te diste cuenta cual es tu lugar en un mundo de la búsqueda de la verdad. Pues la “verdad” que día y noche escuchas y lees en los medios te chirría. Escuchaste a biólogos, médicos y abogados y ese día se produjo el milagro. Hoy eres consciente de una realidad, que aunque dura, es la que tenemos y nos somete.

La valentía de querer saber

Es tal la chapuza de los Ristos, Revillas, Grissos, JorgeJavieres y sus tertulianos…es tal la cara de resignación que deben poner los comunicadores de los telediarios leyendo “el parte de guerra”, es tal la vergüenza ajena que dan TODOS los políticos, es tal la desesperación por imponer el relato que en vez de ser menos, cada vez somos más los que vamos venciendo al miedo. Y ahora ya no somos solamente los que no sucumbimos ante la batalla inicial, se van agregando poco a poco nuestros heridos, los que recibieron un balazo, los que recibieron dos, y cada vez menos llegarán a tres. Y no digo más de tres, pues las pócimas vencen a fin de año, razón por la cual habrá que comenzar a contar de nuevo a principios del 2022 con las nuevas fórmulas preparadas para la peligrosa Ómicron, variante esta que en Reino Unido confesaron las autoridades que desconocían si había alguien hospitalizado por ella.

Y es que eso se puede ver en las cantidades de manifestantes en todo el territorio de España. Esto no hay quien lo pare, pues se subestimó demasiado la capacidad de percepción social.

No sé si este entusiasmo se debe a ver el despertar de una buena persona que conozco hace muchos años, quizás esté sobre-estimando el fenómeno, quizás son mis ganas de que suceda. Pero lo cierto, es que gota a gota, el vaso se está llenando. 

Gracias, nuevos guerreros !

 

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1 Comentario

  1. Orgulloso de haber estado el pasado sábado 11 en la de Madrid, junto a más de 15000 personas. Esto es imparable y a los sacos de mierda genocidas se les acaba el tiempo para seguir mintiendo. Como dijo un andrajoso : “tic tac, tic tac”.

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