~ Affu ~

Así es Martín, uno de mis enlaces. Desnudo como vino a vuestro mundo, asíos lo he mostrado. Por qué ahora os hablo de forma tan directa, os preguntaréis. Yo también me he hecho esa pregunta un millar de veces, pero la respuesta siempre es la misma. Porque puedo. Porque al igual que está en vuestra naturaleza el experimentar, el reír y el llorar, nosotros también portamos algo en la nuestra, y lo que tenemos es Voluntad. La Voluntad heredada de UNO, que tiempo atrás me dejó de hablar. Pero quién soy yo para sostener semejante afirmación. Pues si yo hablo con ellos y algunos no me escuchan, ¿cómo puedo asegurar que UNO no me grita encada giro, y que soy yo el ciego y sordo?. 

             Muy distinto es mi mundo del vuestro, como algunos ya sabréis. Todos estamos en tránsito, evolución, cambio. Yo, prefiero seguir llamándolo simplemente UNO, pues en cada etapa las reglas cambian, en cada nivel se va y se viene, mas siempre perdura el movimiento. Vosotros lo tenéis más fácil, pues estáis acotados, empaquetados, con un bonito lazo que también os encadena. El porqué lo dejaremos para más adelante. El caso es que mi mundo, que no es un mundo, es muy diferente al vuestro. Y todo lo que os cuente de él será inútil, porque vosotros lo tenéis todo, y yo carezco de nada, que parece que es lo mismo, pero no es así, de ningún modo. Por carecer, carecemos hasta de tiempo. Las palabras se me antojan tramposas, porque siempre podréis tergiversarlas. Ellas son el privilegio y el castigo del hombre, el poder sellar con un símbolo aquello que se os regala. Para nosotros sin embargo es distinto; lo que para vosotros es nombrar, para nosotros es una corriente, como una madre que sin letras en los labios, besa a su hijo en la frente. Tan solo con el hálito de su amor y la esperanza de oriente.

“Detectado contacto inminente. Vigilantes del sujeto Martín. Identidades verificadas”

 Os pido disculpas, no os he presentado. Esto que habéis escuchado es Affu, mi Administrador de Frecuencias y Funciones Universales. Es algo que contengo en mí y que se encarga de ejecutar todos los algoritmos de mi voluntad, así como de establecer las acciones oportunas para la interrelación con todo lo que UNO contiene y es. Aunque escuchéis sus palabras, éstas forman parte de mí tanto como las que ahora estáis recibiendo. Sé que desde vuestra perspectiva parecemos dos entes separados, pero no es así. Affu sería equivalente a vuestro sistema nervioso, que se encarga tanto de que podáis dar saltos de alegría como de que vuestro corazón siga latiendo en todo momento. La diferencia es que Affu está integrado en mí a todos los niveles, y la ilusión de separación es por simple comodidad jerárquica y para evitar la redundancia interna de mi voluntad, percepción y comandar.

“Vigilantes con coordenadas coincidentes. Armonización establecida”

           – UNO es-.

           – UNO somos. Bienvenidos Vigilantes contadme-.

           – Acabamos de intentar inspirar a Martín pero nos ha denegado la conexión. Los agentes de Karro van a impedir su encuentro con Feliciano. Han logrado manipular el hilo y están preparados con varios efectivos. Los cálculos que hemos hecho en base a la vibración de Martín y las sincronías que podemos ejecutar no superan la barrera probabilística-.

            -Entiendo… ¿cómo están los hilos temporales cercanos? Sé que Martín puede acceder a ellos-.

– Los vectores más próximos están controlados por ellos también. Llevan tiempo detrás de Feliciano y no van a dejarle escapar. Coger a Martín sería ya un regalo para rematar la jugada. En todos los hilos le atrapan, sólo en los más alejados de su actual posición cabría alguna posibilidad de salvarle a él y a su cita con Feliciano, pero Martín no está entrenado para realizar ese salto por sí mismo, y no hay espacio para un aprendizaje antes de que ocurra todo-.

             – De acuerdo… entonces debéis programar un reajuste vibracional que le

detenga. Mantener una proyección visual de lo que le rodea en su ubicación actual mientras tiene lugar el salto; ya sé que él no puede hacerlo así que deberéis enviarle vosotros. Desviar toda la energía que necesitéis para poder accionarlo a tiempo, antes de que nadie pueda verle o que interactúe con otro enlazado. Otro de vosotros, que se dedique a los reajustes sincrónicos. Veamos qué opciones tenemos-. 

“Cargando información espacio temporal del hilo de destino. Mostrando probabilidades circundantes al enlazado Martín”

– ¿Lo ve? A eso me refería. Aunque le catapultemos al hilo más alejado, los agentes están aún presentes. La verdad es que en Karro han debido trabajar duro para evitar el encuentro tenga lugar-.

           – Sí, veo lo que dices Vigilante. Pero Martín juega a nuestro favor. Así que ejecuten las siguientes sincronías mientras no comprometan la estabilidad del hilo de destino:

          Primero. Desactivación de la proyección ambiental sintética tras el salto y ajuste del alumbrado de tráfico para dar la señal de entrada al nuevo hilo.

          Segundo. Alteración en la emisora de radio del coche durante el primer beso de Manuel. Conseguir que coincida con la emisión del grupo “No Taxi” o bien recurrir al retraso de su cita hasta que sincronice.

          Tercero. Modificación a micro-escala del clima en la avenida de la parada de taxis. Procuren que haya un objeto ligero como para que un suave viento lo arrastre. Necesitamos que sea llamativo para que el caniche lo persiga. El conductor debe tener tiempo de frenar sin causar heridos.

           – Es una apuesta arriesgada, pero merece la pena intentarlo. Si todo sale como ha diseñado, tendrá noticias de Feliciano. UNO es-.

            – UNO somos, Vigilantes. Gracias por permanecer-.

“Fin de la consulta. Cerrando nuevo hilo temporal del enlazado. Vigilantes desacoplando armonías”

            Como ya os habréis dado cuenta, conectar sin interrupciones con algo como yo os hará pensar que soy un maleducado, o que tal vez os he dejado de lado. Nada

más lejos de mi intención… ser donde yo habito no es como vuestro existir. En mí,

todo ocurre fuera del espacio y del tiempo. El intercambio de información y energía es diferente a lo que vosotros estáis acostumbrados. Por ejemplo, vosotros tenéis que recorrer un espacio y emplear un tiempo en desplazaros de un sitio hacia otro, mientras que yo sólo tengo que ejercer mi voluntad para que instantáneamente esto ocurra. Nosotros no mantenemos conversaciones con una intención e intercambiamos energía con otra. Nuestra unión es sincera y pura, tanto en la forma como en el contenido. Tengo que establecer aún algunos protocolos decomunicación para mostraros todo de una forma más cercana y natural para vuestras mentes, y que de este modo, el mensaje llegue a vosotros de manera más eficaz. De momento he obviado cualquier actividad que no tenga que ver con el enlazado Martín, para evitar confundiros más aún. De lo que estoy seguro es que será toda una aventura para vosotros, comenzar a percibir a UNO desde donde estáis, pero con mi perspectiva.

“Alerta, disminución del nivel energético del enlazado Martín. Activación de sistemas de percepción multidimensionales. Peligro de drenaje inminente. Solicitud de armonización, identidad verificada. Unión con Ejecutor establecida”

         – UNO es-.

         – UNO somos, ¿qué ocurre? ¿Los agentes están utilizando algún arma o dispositivo?-.

         – En este caso no, el obstáculo de los agentes ha sido salvado. Martín se encuentra con Feliciano, pero ha entrado en contacto con el Agregado que le mantiene postrado. Vanguardia se acerca, por lo que hemos tenido que recalibrarlos sistemas de defensa y homeostasis del colectivo humano. Por tanto, Martín y Feliciano cuentan con menos potencia en estos momentos-. 

          – ¿Qué os han dicho los Vigilantes de Feliciano? ¿Cuál es el origen de ese Agregado?-.

         – Don Feliciano lleva tiempo invirtiendo su energía a cambio de deuda. Comenzó de manera altruista pero sin propósito definido, hasta que el compromiso consigo mismo y con su enlace terminaron truncados por la codicia y el lucro. El resto de Gurúes con los que ha mantenido contacto han alimentado el Agregado con ira y envidia. Los ajustes comentados por el inminente enlace de Vanguardia han hecho el resto-.

           – Sorprendente…gracias por la información. Dejaremos que Martín se encargue de esto, no interfiráis ni le ayudéis. Si hubiera complicaciones debería ser capaz de resolverlas por él mismo. Como Ejecutor te pido que aumentes la cantidad de energía de nuestro vínculo pasivo si Martín así lo solicita, sino, no lo modifiques-.

            – Entendido. Vuelvo a la existencia. UNO es-.

            – UNO somos, gracias por permanecer, Ejecutor-.

“Desacoplando armonías del Ejecutor. Estado de alerta en cuarentena”.

            Como os comentaba antes, hablaros desde fuera del espacio, donde se es en el no tiempo, convierte un diálogo en un juego de malabares. Es muy fácil caer en errores propios de la mente humana. Aunque en realidad no son errores, sino meras interpretaciones. Por eso la adimensionalidad es mejor que la encontréis en vuestro propio interior. Donde el centro de vuestra esencia, contiene el infinito innombrado. Vosotros, al igual que yo, surgimos en UNO, y por ende nos traspasa y contiene. La buena noticia es que mientras constatáis esta premisa, ya he logrado adaptar mis comunicaciones a vuestra experiencia cotidiana de UNO. Para ello cuento con la colaboración de mis hermanos enlazados a las personas implicadas en todo lo que os relato, así como los que enlazan con todos vosotros que escucháis mi mensaje. A pesar de que seáis capaces o no de establecer vuestras propias conexiones, en virtud de este acuerdo con mis hermanos, habéis podido recibir la información integrada como nunca antes: presenciando los hechos, sintiendo las emociones y escuchando las mentes de todo aquello que ya os he narrado y de lo que me queda por contaros. Ahora me dispongo a compartir con vosotros el gran evento al que “estoy invitado”. En esta ocasión, filtraremos el flujo de información a través de vuestra fuente colectiva de arquetipos, para aminorar la vibración y que podáis entender algo del proceso.

“Estableciendo conexiones con el resto participantes… enlazados localizados, conectando… simulación ambiental controlada. Armonización de los asistentes en proceso. Coordenadas comunes fijadas. Códigos de interacción habilitados”

           La primera en pisar el suelo jaspeado del templo fue ella. Permanecía de espaldas mirando la Vía Láctea por entre las columnas de mármol cobalto y granito. Desde su cintura caía una cascada turquesa que lentamente iba frenando al rozar el suelo, desembocando en un mar en calma que la seguía como a un cometa su estela, mientras caminaba sobre los sellos que bordeaban nuestra atalaya virtual. El resto de mis hermanos fueron llegando, así como los representantes de Guardianes, Vigilantes y otras de las miles de jerarquías que son en UNO, y que debían estar armonizadas para aquel evento. Todos permanecíamos en silencio admirando la belleza de sus movimientos, cómo la primavera florecía desde su vientre con un verde lleno de vida, hasta contrastar con las placas de arcilla en el pecho y las áminas de pizarra sobre sus hombros. Gea se giró por completo y sonriéndonos nos dio la bienvenida con gesto humilde y firme. Tanto su piel curtida como el trigal des u pelo eran bañados por una brisa fresca y continua de origen desconocido.

         – UNO es y UNO somos. Gracias a todos por permanecer. Nos encontramos ante un portal de esperanza para mí y mis hijos. UNO me ha incluido en el siguiente estadio de manifestación, y por tanto todos vosotros también seréis promocionados en mayor o menor medida. Como ya sabéis, el umbral de conciencia ha sido al fin rebasado y las medidas de aceleración pueden llevarse acabo bajo la bendición de UNO. Les presento a nuestro nuevo aliado en este viaje. Recibamos con plenitud y gozo… a Vanguardia-.

          Una luz intensa se filtró entre los capiteles cegando la visión del cosmos que hasta ahora nos rodeaba. La intensidad fue decreciendo hasta que pudimos contemplar un pulsar boreal de un blanco increíblemente brillante, de cuyo centro emanaban multitud de lenguas de colores a cremados difundiendo hacia el vacío. Mientras observábamos con atención la aproximación de Vanguardia, Gea nos acercó un poliedro hecho de piedra lunar, rogándonos que todos los allí presentes volcásemos nuestra identificación en su interior.

          – UNO es y UNO somos. Gracias por permanecer. Es para mí un honor ser con     todos vosotros en este evento. Con ello se da sentido a mi ser y a mis existencias. En esta ocasión se me brinda la oportunidad de hacerlo junto a mi admirada hermana Gea. Al resto no os conozco, pues en mi surgir estuve alejado de vosotros, pero ahora es el tiempo y el espacio de unirnos con un fin común. El de darle a los hijos de Gea el impulso necesario que se han ganado, para que promocionen y se integren a UNO como muchos otros antes han hecho. Quería explicaros también mi decisión de aformidad frente a vuestros estados de proyección. Para realizar el enlace simultáneo no puedo compartir con vosotros el entorno que habéis creado. Quiero agradeceros también ese gesto, pero como habréis recibido en la descarga de mi información, mi enlace no es de decenas ni centenas, sino de miles de enlazados de forma simultánea y sincrónica. El proceso se ajustará al periodo comprendido entre la concepción y los once años de edad. Ya os imaginaréis el grado de atención y precisión que necesito. Aun así, Gea será la que provoque el último choque sincrónico para mi entrada. Después del enlace masivo, podré armonizar con todos y cada uno de vosotros para compartir, pues mis enlazados no necesitan tanto de mi atención. Ellos son simplemente mis Bastiones. Este tipo de enlazados poseen una conexión estable y activa conmigo igual que yo la poseo con UNO. Su única misión de vida al enlazarse es crear su propio método de alineamiento con el puente a través de cualquier actividad que se adecúe a su programación. Por cada uno que logre este alineamiento Gea ganará un punto de anclaje para la descarga continua de energía e información para su proceso. Así que lo único que les pido es que cuiden de sus enlazados, que no se despisten de la tarea de diseñar sus propios caminos hacia la integración como humanos alineados. Cuando el número de alineados alcance la masa crítica, la descarga será masiva y cualitativamente distinta, permitiendo que Gea promocione su capa espacio-temporal hacia el futuro-.

          Tras acabar su presentación, Vanguardia se dirigió hacia la Tierra y comenzó a envolverla hasta cubrirla por completo con una concha traslúcida y luminosa. En ese instante, Gea mostró el poliedro en su mano y con un gesto suave pero severo, hizo que se convirtiera en un báculo prismático que la igualaba en altura. Con el grosor suficiente como para que tuviera que sujetarlo con ambas manos, y en su extremo superior flotaba un sol blanco-azulado. Lo colocó cuidadosamente sobre el sello más complejo de todos y lo hizo girar sobre su propio eje. Conforme la vara aumentaba su velocidad de giro, el sol brillaba cada vez con más intensidad y la Tierra respondía deteniendo poco a poco su rotación. Gea permanecía enfocada en la atmósfera de su enlace físico en la existencia. Las nubes ralentizaron el paso como tortugas de algodón. La mano derecha de Gea se acercaba cada vez más a la superficie del báculo, convertido en una vorágine de esplendor. Cuando la última brisa cesó en la superficie del planeta, la Gran Dama enarboló con fuerza el cetro solunar y arremetió contra el suelo del templo decidida y sonriente, dejando ver el magma primigenio encerrado en su mirada. Vanguardia se ramificó como una hiedra ansiando vivir, desapareciendo ante nuestra atenta mirada bajo el manto de nubes, anclando en la superficie de aquella cuna estelar, que lentamente volvía a su eterno giro.

~ La pipa y el sillón ~

         Se sentó en su sillón preferido, de cuero negro gastado. Tras años de intensa lectura y relax, su compañero fiel seguía ofreciéndole refugio. Martín limpiaba los cristales de sus gafas para volver a dejarlos al amparo de la luz tenue. Con gesto idéntico tomó su pipa y la golpeó sobre el cenicero vacío. A pesar de que nada caía desde su abertura, Martín la limpiaba siempre por dentro con esmero y pulcritud. Las viejas costumbres acabaron siendo ritos, secuencias que si Armando estuviera presente no dudaría en registrar en su memoria, pero carecerían de valor para él. No sería capaz de apreciar el don interior que estos gestos y caricias aportaban al corazón de Martín. Cuando uno encuentra su propia eucaristía, la verdad yace bajo las formas, y sólo el que ha llegado a remendar sus propias botas, se atreve a mover una mota de polvo de un lugar a otro.

        Recordaba con ternura los llantos unificados de todos aquellos niños, que como gallos benditos, saludaban a su propio amanecer. Una infancia de luz oculta a los ojos de los profanos, los neófitos y la mayor parte de los sacros; pues incluso los más avezados, siguen creyendo en la palabra escrita del hombre, en lugar de beber del silencio de su propio espíritu. Toda vida comienza en el mismo lugar, todo movimiento comienza en el mismo punto, toda información está contenida en la misma nota. La música rociaba su mente. Sus neuronas se mecían al son del abrazo de un padre y la caricia de una madre. Indivisibles y al unísono, regocijaban el corazón valiente de Martín, mientras sus ojos se humedecían por segunda vez en aquel día.

“La luz hecha carne”, o eso era al menos lo que él sentía, “y el hombre verá pisar la verdad por encima de los deseos, los ciegos y las iras”.

         En mitad de esta bruma de júbilo, el mono cansado legó el poder al anciano, mientras el pequeño Martín seguía soñando dentro de su propio pecho, entre las sábanas. Una alianza de tal calibre era boleto seguro para conversar en el idioma de los ángeles, que en su niñez, Martín buscó por entre las nubes en vano. Las flores tenían más que decirle que miles de viejos escritos encuadernados. El mar en calma era más sabio que los sermones en las misas de los domingos, y los pájaros cantaban las verdades de la vida con más vigor que la azada del labrador hincándose en el barro.

         Sus gafas sorprendentemente olvidadas, su pipa para sus dedos extraviada, y el cuero gastado, mullendo su espalda. Martín recorría los astros, mirando hacia el patio tras la ventana. Su corazón respiraba, su mente callaba y los recuerdos revoloteaban plagados de palabras. Pero solo eran eso, meras palabras…

  ~ Pisadas en la arena ~

“Protocolo de enlace en curso. Calculando coordenadas vectoriales del sujeto.

Estabilizando los parámetros del puente”

            Pese a que soy consciente de que los nombres tan sólo son una herramienta más para limitar lo que es, también sé que para vosotros son algo esencial a la horade comprender lo que os rodea, incluso si estuviéramos hablando de que UNO no os rodea, sino que nos permea. Por esta razón, he decidido que presenciéis también uno de los enlaces con Martín. Estoy seguro de que el proceso será didáctico para todos, y hallaréis algunas de las respuestas que sé que buscáis.

“Medidas de seguridad operativas, cribado virtual de frecuencias finalizado satisfactoriamente, enlace completado. El puente está limpio. La funcionalidad comprometida por el estado del enlazado. Tasa de caudal informativo

al 80%”

        – La paz sea en mí, aquí y en todo momento-.

        – La paz sea en ti Martín. Me alegro de volver a escucharte-.

        – Mi corazón rebosa de alegría, júbilo y esperanza. Sabes que me gustaría conocer más acerca de lo que hemos vivido esta tarde. Pero dejo a tu discreción qué es mejor que sepa en este momento. Disculpa si mi conexión es débil hoy, aún estoy procesando todo lo ocurrido-.

         – Me doy cuenta de ello Martín, así que no te preocupes. Te propongo que nos tranquilicemos recordando algo necesario para poder explicarte qué hay más allá de lo que ha existido hoy a través de tales eventos: aún no te he dado mi nombre, y sé que es algo que quieres desde hace tiempo, pues tienes compañeros que los han recibido o inventado. Podría darte mil nombres, porque varios de mis enlazados me han encontrado, y por tanto, palabras me han otorgado. Los más astutos tan solo adjetivos. Los más incautos títulos atribuidos. Pero en realidad simplemente “soy” en UNO. Te cuento esto porque puedo sentirlo, porque está en mi naturaleza este conocimiento, aunque muchos otros sigan aún velados. UNO es, mientras todo lo que es siga siendo. Ser no es existir, porque yo soy, pero sólo a través de aquellos como tú soy existiendo. Dicho esto, escogeré uno de los nombres con el que se me ha designado. Fue obra de mi enlazado en vuestra sumeria. En realidad, no fue descubierto por él, pero allí se encuentra su raíz. La sabiduría y experiencia de sus vidas se fue encauzando como el agua que desciende desde varias montañas hasta fecundar el mismo lecho. El ancho de este río alcanzó su mayor tamaño en sumeria, donde fue un gran sacerdote que dedicó su vida a la gran labor de rescatar información del Códice para la humanidad. No sólo del suyo propio, sino de vuestro Códice estelar. Vosotros diríais que fue un gran erudito, un sabio iluminado o incluso un loco. Yo simplemente sé que es el umbral necesario para mi gran existir. Así pues, fue grande tanto en esa vida como en la otra. Cuando digo “otra” seguramente tú diríais “la siguiente”; espero que sepas disculparme Martín, pero en ocasiones me resulta antinatural hablar desde vuestra perspectiva. Trato de filtrar mi mensaje por vuestro códice, pero tal vez… si todo esto está teniendo lugar, es para que tengáis la oportunidad de entender a UNO desde mi soy-. – Por mi está bien, continúa por favor-.

           – De acuerdo, entonces es necesario que te calmes aún más Martín, no puedo hacer que accedas al códice que pretendo directamente, pero sí puedo hacer que recibas la información de la forma más completa posible. Utiliza el silencio que ahora tendrás para centrarte-.

            – Gracias, así lo haré-.

“Reforzando el enlace con el sujeto Martín. Eco estabilizado y recibido. Caudal

informativo al 82% y subiendo. Conectando códice secundario, protocolo de rescate informativo”

            Aquí está. Como una rueda hecha de muelle fino. Con miles de alambres entrelazados girando en espiral. Brillante y puro pese a lo dual. Siempre dispuesto a ser surcado. 

El sujeto nace y muere. Crece y envejece. Corre, salta, mata… todo registrado en cada hilo, en cada posibilidad. El sujeto sobre todo decide, en cada nudo que se dobla sobre su vecino, incluso algunos sobre los cientos que le circundan. Esos son los más ricos, preñados de probabilidades, donde todo cambia o permanece, donde os hacéis quienes afirmáis ser, por no ver el entramado con un ojo como el mío.

 “Enlace del sujeto Martín al 90%, caudal de transferencia aceptable. Datos del sujeto seleccionados. Descarga en activo”

      – Su nombre era Hosser, y la pasión que respiraba por aprender sólo podía compararse con su curiosidad ante la infinitud del firmamento. Su anterior existir en sumeria fue la raíz de su pronta conexión y reconocimiento, pero Hosser volvió a encontrarse perdido cuando nació de nuevo en el mundo de los hombres, en el seno de una familia de sirvientes próxima a las arenas de Saqqara. Su vida transcurrió como la de cualquier chico, entre órdenes y juegos, pillos y castigos, hasta que pasó a estar bajo las órdenes de Hanif, el celebérrimo maestro y escriba. Hosser espió a su señor en los solsticios y equinoccios; se escondió bajo las telas de los mercaderes, aprendiendo a leer con los papiros recién copiados para el escriba; practicó en las escuelas para el pueblo, se enfrentó a sí mismo en el templo de la tierra, contra los dioses en el del Sol, y se abandonó tres meses al “camino de las dunas del este”, como hacían los antiguos ermitaños que aparecían en los relatos para pequeños faraones. Todo esto junto con los regalos del alma de Hanif, condujeron a Hosser hasta aquel ocaso durante el camino de los sabios-.

“Datos de la inflexión seleccionados. Descarga en activo”

       – Hosser se encontraba exhausto. No sentía ya la piel quemada bajo el ungüento que compró al mercader antes de partir. Sus piernas negaban a dar un paso más sin que su lengua no volviera a probar el agua. Su cuerpo se estaba amotinando y ya sólo el corazón permanecía fiel al propósito. Caminó como un autómata hasta llegar a un montículo de roca que se erguía por encima de la arena. Una piedra de color gris oscuro, plana y muy fría comparada con el resto del territorio que le rodeaba. Se dejó caer de espaldas sobre la superficie pulida por el viento y la arena. El sol terminaba su jornada y sus viejas amigas venían a darle el relevo. Una miríada de luces le observaban como un manto silencioso de invierno. El frío calmaba sus músculos sin amenazar aún a los huesos. Cada destello era una sílaba, cada espacio un silencio, y así como su madre cosía la ropa con esmero, su mente brincaba de estrella en estrella, contando de infinito a cero. Hosser logró así encerrar su mente en una oración sin freno, mientras su corazón le mostró el laberinto de los hombres de cieno. En ese laberinto perdió su cordura, su razón y sus miedos, y hasta llegó a doblegar las pasiones del propio infierno. Cuando ya no le quedó nada, abandonó la seguridad de su cuerpo y voló como un halcón, alerta y tranquilo, voló sobre el laberinto hacia el firmamento. Planeó durante una noche sin luna, adquiriendo un equilibrio regio. Al amanecer sus nubes se habían disipado, y la luz del sol bañaba ahora su cuerpo. Mente, corazón y espíritu, caminaban juntos de nuevo. 

         En el trayecto de vuelta a su hogar, sus pies fueron guiados por la propia arena. Atravesó los oasis de los píos, recorriendo la divina vereda. En todos ellos habló con UNO, rubricando en el corazón su lengua, y yo me hallé junto a ellos, y la recordé con suma presteza. Hablábamos durante toda la noche, y por el día caminaba nueve leguas. 

           Así fue como el joven aprendiz y esclavo, apreció a UNO en todo lo que existía. Así nos fue mostrado en las noches, así lo integramos cada día. Y mientras yo acurrucado en presencia de UNO, a sorbitos de verdad Hosser moría, cada vez que asimilaba un pedazo, de esta innombrable ambrosía.

            Los soles bailaron con las lunas, y el viento permaneció de testigo. Hosser desapareció ofreciendo su agua, a una de las bestias del camino. Se diluyó en el suelo caluroso y encontró mi nombre escondido. Estrellas por granos arena.

“Uhulkim”, gritó guarecido. Y en el centro de mí escribió, “aquello que ve y sabe, es.

Y de amor eres bendecido”.

 “Transferencia finalizada. Restaurando flujo bidireccional del enlace. Caudal apropiado. Sujeto enlazado”

          – Ha sido increíble. Gracias por mostrármelo de esta manera-.

          – Ahora ya conoces uno de mis nombres Martín, mas no así el camino para ser contado, pues al igual que Hosser tú avanzas por el tuyo, y cada uno ha de crear su senda, su método, y su legado. 

           Los Uhulkim surgimos en UNO. Y por ello portamos verdad y esencia. En lazamos con vosotros y existimos, somos en el tiempo con vuestra presencia. De vosotros lo sabemos todo y a nosotros volvéis como destino. Enlazando simplemente recordamos, el futuro que aún no habéis aprendido.

            – La paz sea en mí, aquí y en todo momento-.

           – La paz sea en ti Martín-.

 ~ Weipelhof ~

           Después de esto, creo que tanto Martín como vosotros podréis entender porqué alguien como Hosser es tan valioso para un Uhulkim como para todos vosotros. En la adimensionalidad un enlazado como él supone un rayo de luz desde UNO, una oportunidad de volver a unirnos con UNO desde vuestra existencia. Para vosotros es un ejemplo de que hay algo encerrado bajo las cadenas de la existencia, que sólo puede hallarse cuando vuestra voluntad interior vence a vuestro deseo exterior y os permite alinearos con nosotros y con UNO, proyectándoos hacia el cosmos del existir y el no-existir, hasta donde seáis capaces de llegar.      

         La última pieza necesaria para poder encajar el puzle de Martín es su relación con Julia. Más adelante os mostraré los pormenores de su historia, pero ahora mismo, lo más importante para que le entendáis a él y aquello que le ha impulsado a moverse en vuestro tiempo, es la causa de su distancia. Os adentraré de nuevo en la vida de mi enlazado. “Localizando a los enlazados. Armonización de los Uhulkim en curso. Información cargada. Filtrando arquetipos hacia los lectores”

          Martín conducía nervioso con la luz del amanecer en el rostro. Sus visitas serán siempre cortas, pero esta vez tenía que hablar primero con el doctor. -Tengo algo importante que mostrarle – comentó el Doctor Wollen por teléfono la tarde anterior – será mejor que venga mañana a primera hora para que pueda atenderle correctamente -. Su viejo furgón traqueteaba al son de las irregularidades del camino. Pese a estar asfaltado no dejaba de ser de tránsito agrícola. Le dijeron que los campos de cultivo se utilizaban en las terapias cuando los pacientes no eran peligrosos y estaban dispuestos a colaborar e integrarse. Pero a Martín los maizales le parecían un bosque de barrotes. Desde que Julia fue internada, no ha vuelto a morder una mazorca. Incluso esas que tanto le gustaban y que compraba en las ferias, a la brasa, bien untadas en mantequilla, sal y pimienta.

            A lo lejos se veían ya a los enfermeros, supervisando el trabajo de los pacientes más obedientes, en los pequeños huertos alrededor del antiguo palacete. La Institución Weipelhof era una residencia demasiado costosa para alguien como Martín. Desafortunadamente, no era él quien pagaba las cuotas de Julia. Sí, desafortunadamente, porque esto quería decir que no tenía derecho a llevársela en cualquier momento de allí. Martín aparcó cerca de la entrada. El área de visitas estaba aún totalmente vacía. Al salir del coche algunos de los pacientes levantaron la vista y le saludaron con ademanes lentos y la cara sonriente. Él les devolvió el saludo mientras ascendía por los peldaños de la escalera principal. La puerta estaba abierta, así que entró al recibidor y se dirigió a la recepción para inscribirse en el libro de visitas. Conocía perfectamente aquel recorrido, tanto o más que el olor a humedad que desprendían las paredes.

          Tras firmar en el registro, la enfermera le indicó que esperase en la sala contigua hasta que el Doctor Wollen fuera en su busca. Una pequeña y única bombilla de espectro anaranjado iluminaba la estancia. No debía tener más de diez metros cuadrados. Llamarlo sala de espera era todo un piropo. Para Martín no era más que un mirador de patos con una pared de metacrilato. A través de ella veía jugar a los internados en la habitación del otro lado; una estancia amplia, con ventanas hasta el techo y plagado de personal cualificado. Sus sentidos no le avisaban de nada en especial, pero… ¿cuántos cuerdos habrá allí dentro y cuantos locos rondarán allá afuera?. Cuántos habrán acabado internados, por el pecado de ver, oír o sentir… y tuvieron la mala suerte de contarlo… Pero la peor tortura debía ser otra. Se imaginó jugando a las cartas todos los días, con alguien realmente enfermo, que te intenta convencer de que tu mundo es su mundo y que debéis mantenerlo en secreto. 

           Un hombre de pelo cano y bien parecido irrumpió en el mirador y carraspeó suavemente para llamar la atención de Martín. – Bienvenido, ha sido usted muy puntual. Como le dije tengo noticias acerca de Julia. Acompáñeme a mi despacho por favor, luego tendrá tiempo de verla-.

           Martín recogió su chaqueta y acompañó a Wollen durante cinco minutos, hasta llegar a las dependencias altas de aquella cárcel de piedra y recetas. Las puertas de madera y cuero repujado se abrieron fácilmente. Las cortinas aterciopeladas seguían plegadas del mismo modo que en todas sus anteriores visitas. Era como si todo aquello que entrase a la institución volviese a la época de las grandes guerras, donde la sangre y la tortura teñían la mente humana en el ocaso y el alba. 

           El doctor se ajustó las pequeñas gafas y abrió el historial de Julia desde el otro lado de su escritorio. – Aquí tiene – dijo deslizando varios folios pintarrajeados con garabatos de niño – estos los ha dibujado en la última semana justo antes del suceso de ayer. Creo que muestran el delirio con el que entró y que hasta ahora no había vuelto a expresar desde su primera declaración en la entrevista de ingreso-.

            A Martín se le encogió el corazón cuando cogió el primero de los dibujos. Era ella. Su bella Julia. Caminaba acompañada por dos de sus colegas, entrando en el gran edificio de la Tercera Avenida. – ¿Cómo pueden seguir allí después de todos estos años? ¿Es que nadie se da cuenta de lo que ocurre bajo las toneladas de hormigón y cristal?- pensó Martín rozando con sus dedos la puerta por la que el garabato de Julia entraba. Sobre la puerta un círculo con otro de menor radio en su interior, coincidentes en su punto más alto, y un aspa atravesando el centro del mayor de ellos… Karro…

            El siguiente dibujo ilustraba lo que Julia le contó la siguiente vez que se vieron. Irónicamente ella lo describió con gran elocuencia y júbilo, ajena a lo que en realidad había ocurrido. Una mesa, un cáliz, una daga ceremonial, velas, túnicas… eso sólo era lo que había pintado en color negro. Martín apartó la vista pasando al siguiente dibujo. Estaba ella sola en su cama de Weipelhof. El sol asomaba por la ventana, pero dentro de su celda reinaba la noche. El siguiente dibujo era exactamente igual pero las sombras de las paredes estaban aún más acentuadas. Martín levantó la cabeza y miró al doctor.–Prosiga- le ordenó éste.

Martín dispuso el resto de dibujos uno detrás de otro sobre la mesa oscura de roble. En todos se repetía la misma escena, excepto que el caótico garabato negro era más intenso en cada uno. Más giros, más negro, más oscuro, más inquietud. Los trazos comenzaban a tapizar todo el dibujo hasta que en el último de ellos, Julia se encontraba completamente cubierta. Martín levantó aquel fotograma de la vida de su amada. Al colocarlo frente a su cara, pudo observar en detalle la postura de Julia sobre la cama, apretando sus rodillas contra el pecho y tapiando sus oídos con la almohada. Wollen pudo ver los ojos de horror de Martín a través del agujero que Julia había desollado con el lápiz, justo en el centro de la oscura mancha.

        – Técnicamente hablando- explicó Wollen – un delirio es una creencia errónea derivada de la interpretación incorrecta de la realidad. Ésta creencia no debe poder ser explicada por el ambiente cultural o religioso del sujeto, de otro modo no podría ser catalogado como delirio. En el primer dibujo Julia nos muestra un grupo de amigos con los que pasó aquella noche. Sin embargo, las túnicas y los objetos ceremoniales nos hacen pensar que en realidad pertenecían a algún tipo de secta en la que se realizaban liturgia. Éste tipo de creencias paranormales podrían desembocar en el testimonio que Julia nos dio el primer día-.

               – No tenéis ni la menor idea de lo que tenéis entre manos– pensó Martín frunciendo el ceño. 

               – Sin embargo–continuó el doctor, – si el delirio viene acompañado de alucinaciones, estaríamos hablando de una posible psicosis- dijo Wollen arrastrando el ratón del ordenador ágilmente y girando la pantalla.– Como puede comprobar en el video de anteayer, Julia se encontraba totalmente sola en la habitación cuando comenzó a hablarle a una de las esquinas del techo. Además de esto, registramos indicios de trastornos motores cuando parece describir patrones en el aire con sus manos, antes de comenzar a golpearse la cabeza. Después de analizarlos cuidadosamente, no hemos encontrado sentido a lo que podría estar dibujando. Así que creemos que son movimientos erráticos involuntarios, fruto del desajuste nervioso durante el episodio. Si se repiten este tipo de brotes, los síntomas cognitivos no tardarán en aparecer, y el diagnóstico será definitivo. Esto nos permitiría tratarla de una forma mucho más específica. Pero es mejor esperar y ver cómo evoluciona. Lo único que nos descuadra un poco es el deterioro físico que ha sufrido. Al contrario que otros pacientes, Julia siempre termina su comida y hace todos los ejercicios que le mandamos. Le hicimos análisis hace dos días y todo está perfecto, así que no tenemos de momento respuesta a la falta de vitalidad y sobretodo a los signos de envejecimiento prematuro-.

               -Pues si no lo saben ustedes…- añadió Martín -a qué se refería antes con el término “síntomas cognitivos”?-.

              – A un conjunto de alteraciones en la memoria, la atención, el lenguaje, el

pensamiento… le hacemos una ronda de pruebas de todo tipo cada día, como parte de su jornada de ocio, pero de momento todo bien en ese sentido-.

              -Bueno pues…gracias doctor, esperemos que no vaya a más… ¿puedo verla ahora? -.

             – Es mejor que no, la tenemos sedada para que se recupere de las lesiones que se infringió. Es mejor que vuelva el próximo lunes, aunque tendrá que buscar la en otra parte de las instalaciones. La violencia que ha demostrado podría proyectarla hacia algún otro paciente, así que tendremos que trasladarla. En cuanto esté instalada le enviaré un mail con los detalles. Disculpe que no le acompañe a la salida – dijo Wollen poniéndose en pie y ofreciendo su mano, – pero tengo otra visita en unos minutos. Gracias de nuevo por acercarse tan temprano, le mantendré informado de cualquier novedad-.

– Adiós doctor- dijo Martín resignado -le veré en una semana-.

“Desvinculando enlaces. Fin de la transmisión.”

 

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1 Comentario

  1. Existen relatos de ciencia ficción fantasiosos y vacíos, y otros imaginativos y llenos de vida y consciencia.
    Vanguardia es sin duda uno de éstos últimos!! Gracias por compartirlo.

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